Vecinos de San Antonio piden atención urgente de las autoridades

Según ellos, tres problemáticas aquejan al barrio y les roban la tranquilidad a los residentes.

Por Lina Uribe

La inseguridad, el parqueo excesivo de vehículos en las calles y la falta de regulación del ruido de algunos negocios son los tres asuntos que inquietan a los habitantes del barrio San Antonio, que esta semana hicieron un plantón ciudadano para pedir apoyo a las autoridades en la misión de conservar las características del lugar, considerado patrimonio cultural y arquitectónico de Santiago de Cali.

“En casi todos los barrios de la ciudad se pueden encontrar problemáticas similares, pero nosotros lo vivimos elevado porque recibimos a muchas personas de todas partes, sobre todo los fines de semana. No queremos que la gente deje de venir sino que aprenda a respetar y a conservar su patrimonio, porque San Antonio es de todos. Lo que estamos buscando es que las autoridades no nos dejen solos con estas problemáticas que ya se desbordaron”, dijo Paola Lenis, vecina del barrio.

Y es que por las calles empinadas que conducen a la capilla declarada monumento nacional, hoy es común encontrar un sinnúmero de carros estacionados que impiden el correcto flujo vehicular y que afectan a algunos residentes del barrio, pues les bloquean el paso para sacar los carros de sus garajes. Cuando estos solicitan el despeje de las vías, muchas veces reciben agresiones verbales por parte de los visitantes. Además, varios de los tradicionales techos salidos han sufrido daños por el tránsito de vehículos de carga de gran tamaño.

Al problema del parqueo se le suma la inseguridad. Si bien hay un Cai de la Policía en la colina, los san antonianos aseguran que la cantidad de uniformados no es suficiente para cuidar a todos los visitantes. “Vienen muchos extranjeros y gente de otros barrios a tomar fotografías, pero todo el tiempo andan con miedo de que los vayan a robar, y efectivamente los roban… Otro problema tenaz en la colina es que no hay baños públicos. No se puede pensar en un espacio público tan grande como este sin baños, ¿cómo le dice uno a la gente que no haga sus necesidades al aire libre si no tiene otra opción?”, agregó Paola.

El otro asunto que les roba la tranquilidad a los residentes de San Antonio es el exceso de ruido de algunos establecimientos abiertos al público hasta altas horas de la noche. A pesar de que aseguran que en el Plan de Ordenamiento Territorial no están permitidas ni las discotecas ni los bares en el barrio por su connotación patrimonial, es común encontrar este tipo de negocios. Varios, incluso, operan bajo la fachada de restaurantes. Quizás a un mayor nivel que las otras problemáticas, esta ha sido la causante de que muchos vecinos abandonen sus casas luego de haber perdido la tranquilidad y el silencio que en otros tiempos era uno de los mayores atractivos del sector.

“Hay un patrimonio que es inmaterial y somos nosotros, los habitantes. Si no nos cuidan, no va a haber quién habite las casas y no sirve de nada tener las fachadas de estilo colonial si no está el alma, que es la gente que vive ahí. San Antonio es patrimonio de la ciudad completa, pero el descuido por parte de las autoridades ha hecho que los problemas crezcan a pasos agigantados. Hemos pasado tutelas y cartas a la administración municipal, pero nadie responde”, puntualizó Paola.

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