Emprendedores con discapacidad presentaron sus proyectos a la Gobernación

Las 10 mejores iniciativas recibirán un estímulo económico. Historias de lucha en medio de la adversidad.

Por Lina Uribe

Primitivo Millán lleva 14 años viendo la vida con el tacto porque sus ojos dejaron de funcionar debido a una retinitis pigmentosa. Con el tacto, con la audición, con el gusto y con el olfato, porque si algo tiene claro y repite como una premisa es que la visión, cuando se tiene, opaca el resto de los sentidos. Diseñador gráfico de profesión, este hombre fue uno de los participantes en la convocatoria ‘EmprendiArte e Inclusión’, proyecto de la Secretaría de Cultura del Valle en asocio con otras dependencias gubernamentales para conocer las iniciativas de emprendimiento de la población con discapacidad y apoyar con capacitaciones y recursos económicos.

La idea de Primitivo, por ejemplo, fue conformar una fundación en la que trabaja con jóvenes y adultos en la elaboración de bisutería. Se llama Fundación Tacto, funciona hace ocho años y la mayor parte de sus integrantes, al igual que él, tiene discapacidad visual. No obstante, esto no ha sido un impedimento para que desarrollen la creatividad y diseñen nuevas piezas con hilos, piedras, canutillos y mostacillas. Paralelo a esta labor artesanal, Primitivo trabaja otros temas como reconocimiento de derechos y sexualidad.

La convocatoria ‘EmprendiArte e Inclusión’ ofreció un día de capacitaciones en emprendimiento, neuromarketing, liderazgo y marketing digital a las personas con discapacidad que tuvieran un emprendimiento con más de un año de existencia. Al final del día se hizo un picth en el que los emprendedores presentaron sus propuestas de forma ágil para ser evaluadas por un jurado experto. En los próximos días se conocerá el nombre de los 10 seleccionados, quienes recibirán 100 horas de formación, recursos económicos en material para sus emprendimientos y la posibilidad de participar en una feria para ofrecer sus productos y servicios.

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Otro de los asistentes a la convocatoria fue Billy J, artista urbano al que una lesión en la columna vertebral le arrebató la movilidad de sus piernas. Hoy, Billy trabaja con más de 1000 niños en el Distrito de Aguablanca dándoles clases de música urbana con el fin de que tengan alguna actividad para ocupar sus tiempos libres y sean menos vulnerables a la violencia que aqueja al sector. En otra parte de la ciudad, las hermanas Nubia y Carmen Jiménez han salido adelante gracias a la elaboración de muñecos de tela y accesorios femeninos. Ellas, con parálisis y epilepsia, respectivamente, buscan capacitarse para fortalecer sus negocios.

“Actualmente estamos construyendo la política pública de discapacidad y queremos que tenga un impacto real en toda la población. En el Valle del Cauca tenemos ya muchos destinos a los que las personas con discapacidad pueden ir sin ningún inconveniente porque están adecuados: espacios de fácil acceso y cartas de restaurantes en braille, por ejemplo. Ahora queremos que en la Basílica de Buga haya un intérprete de lengua de señas para hacer un turismo religioso inclusivo”, dijo la gestora social del departamento, Jimena Toro.

Más admiración, menos pesar

Con base en su trabajo en la Fundación Cedhi, que atiende a niños y jóvenes con discapacidad, Sandra Bejarano se ha dado cuenta de que las producciones culturales de esta población deben ser valoradas por su calidad más que por las condiciones de sus realizadores. En eso coincide con Primitivo, quien asegura que aunque hacer bisutería sin ver lo que está construyendo no es tarea fácil, se ha esforzado por innovar y sacar nuevos diseños admirados hasta por artesanos experimentados.

“Los emprendimientos y las creaciones de los discapacitados deben ser de calidad para ser competitivos, no solamente que nos tengan en cuenta por nuestra condición. Ahora, hay gente que también se quiere aprovechar: hace tiempo conocí a una muchacha que hacía unos bolsos tejidos divinos, pero me contaba que le querían pagar muy poco por su trabajo. A veces, lo único que nosotros necesitamos es un empujón y un apoyo para salir adelante”, contó el hombre.


Según cifras del Dane, el 6% de la población del Valle del Cauca tiene algún tipo de discapacidad.


En el marco del trabajo para procurar el bienestar de los vallecaucanos en situación de discapacidad, la administración departamental adelanta también un programa de adecuación de vivienda para habitantes de los estratos 1 y 2, con el que busca que sus hogares tengan todo lo necesario para garantizarles la movilidad, el desplazamiento, la seguridad y la comodidad. Por lo pronto, se sabe que el próximo 15 de diciembre se realizará una gran Feria de la Inclusión en la que personas como Primitivo, Billy J y otros emprendedores presentarán los proyectos con los que están aportando al cambio social.

“Esta es una oportunidad importante para entender que las personas con discapacidad tienen mucho que ofrecer, más que todo en algo tan importante como la cultura. El potencial como emprendedores es enorme y por eso conseguimos que se les diera esta oportunidad. Es un proyecto piloto que nos va a permitir, si los resultados son positivos, seguir trabajando para que cada vez podamos aportar más iniciativas culturales de esta población”, puntualizó la secretaria de Cultura del departamento, Isabel Cristina Restrepo.

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