Vampiros en Cali, ¿mito o realidad?

Este viernes se llevará a cabo el Congreso Mundial de Drácula en Cali, un encuentro académico y lúdico que busca compartir historias vampíricas de la ciudad.

Por Lina Uribe

Entre 1963 y 1966, 39 niños desaparecieron en la capital vallecaucana y sus cuerpos fueron hallados en medio de campos abiertos, descomponiéndose y con señales de tortura. Los asesinatos se le atribuyeron al ‘monstruo de los mangones’, una aterradora criatura que secuestraba a los pequeños y no los dejaba regresar a casa con vida. El mito se expandió a voces y las familias de la época encendieron las alarmas para no ser víctimas de tan desgraciados sucesos.

La forma de proceder del ‘monstruo de los mangones’ tenía ciertas similitudes con el Drácula que Bram Stoker describe en su novela, relato que a su vez fue inspirado en Vlad Tepes, un sanguinario príncipe rumano del siglo XV. Ese primer ‘Drácula caleño’ le fue endilgado a un prestante empresario de la ciudad, dueño de uno de los hoteles más reconocidos, de quien se decía que sufría de leucemia y necesitaba la sangre de los niños para sus tratamientos médicos.

Más allá de lo reales o fantasiosas que puedan resultar esas historias, lo cierto es que en Cali existen tribus urbanas con costumbres vampíricas que este viernes 27 de octubre se reunirán en el Centro Cultural Comfandi, junto a otros interesados en el tema, para darle paso al Congreso Mundial de Drácula. Brandon Aragón, antropólogo organizador del evento y conocido como ‘el maestro del lado oscuro’, habló sobre los detalles de este encuentro académico y lúdico.

¿De dónde le surgió la idea de hacer un Congreso Mundial de Drácula?

En Cali hay muchas tribus urbanas de chicos interesados en el terror y quería hacer una reunión con ellos en estos días de Halloween. En un principio lo pensé como un evento académico, una charla en la que participaran colegas de la Universidad del Valle, pero ha tenido una gran acogida y hemos ido agregando actividades. En la tarde, en el Centro Cultural Comfandi, tendremos una charla con académicos que van a exponer diferentes puntos de vista sobre lo que es el vampirismo en la ciudad, cómo se originó y cómo se sostiene. Esto será de 3:00 p.m. a 5:00 p.m. Después, en la Biblioteca del Centenario, habrá actividades lúdicas para el fomento de la lectura y la escritura en una ‘noche del terror’, que va hasta la media noche.

¿Qué tan cierto es eso de que en Cali hubo un vampiro?

Yo llevo haciendo investigaciones un tiempo sobre la desaparición de los 39 niños en los años 60, casos que aún están en la impunidad. Esas historias son vampíricas y hay varias líneas de investigación en torno a ellas. Sin tener la certeza de que dichos asesinatos fueron responsabilidad de la persona que se rumora, puedo decir que existe otra gente que comparte gustos con los vampiros que ha recreado la literatura y el cine: para el congreso, por ejemplo, me llamó una señora que dice que bebe sangre porque le alimenta el alma. Estoy buscando el espacio para que ella participe porque es algo que puede no ser del agrado de todos los asistentes.

Dice que aún existen tribus urbanas con prácticas de vampiros, ¿qué características tienen sus integrantes?

Ellos prefieren salir de noche, se visten de negro y le tienen repulsión a las cosas sagradas. Hace poco supe de unos jóvenes universitarios que dormían en ataúdes que alquilaban en las funerarias. Decían que eso los relajaba y los inspiraba. Hay otros que beben sangre, como la señora que me contactó, y siguen toda esa iconografía que venden los relatos de vampiros. Sin embargo, metiéndonos en la parte más real del ser humano, siempre ha habido sectas muy poderosas que hacen prácticas oscuras. Sacándolo de la parte literaria, hay grupos secretos que hasta nuestros días practican ese tipo de actividades.

Otro de sus proyectos es hacer un censo de fantasmas en Cali, ¿cómo es eso?

A mí me llegan esas ideas locas… hace un tiempo hice un mapa de la brujería en Cali, y en una de las visitas de campo me hablaron de un fantasma. Ahí pensé que sería interesante tener un registro de cuántos fantasmas había en la ciudad con base en los reportes de los caleños. Empecé a hacer el censo, los medios de comunicación me ayudaron con la convocatoria. La gente comenzó a llamarme y el proyecto se ha extendido más de lo que pensaba, pues  muchas veces reportan fantasmas pero resultan ser duendes, rezagos de brujería o sugestiones.

¿Cuántos fantasmas ha censado?

Llevo 122, pero me faltan otros que tengo ubicados. Para incluirlo en la lista yo voy hasta el lugar y el fantasma tiene que aparecer: hacerse sentir, dejarse ver o dejarse oír.

¿Cree en Dios?

A mí me bautizaron como católico y lo sigo siendo, lo que pasa es que cuando uno va viviendo se va encontrando distintas cosas. Una vez estuve en una conferencia afrocolombiana y el ponente lanzó una pregunta: ¿en qué momento te diste cuenta de que eras negro? Ahí empecé a ver que como afrodescendientes teníamos raíces en otras religiones, en la santería, en el vudú, en la macumba. He investigado, pero aún no me decido a entrar directamente a ninguna de esas corrientes.

También lo conocen como el ‘Maestro del lado oscuro’, ¿de dónde salió ese sobrenombre?

He ido creando ese personaje para que la gente me identifique, por ahí otro amigo me dijo que mejor me hiciera llamar ‘experto en ocultismo’.

Parece que los vampiros siempre han convivido con nosotros, ¿debemos tenerles miedo?

El Drácula que todos conocemos, inspirado en la vida de Vlad Tepes, no fue el primer vampiro. Antes de él había muchas historias sueltas, incluso primero existieron las vampirezas desde los imperios griego y romano. Drácula se posicionó como el poder masculino y con él apareció la figura del guerrero, seductor y opositor del cristianismo, por eso es tan famoso. Eso es lo que crea la nebulosa en el vampirismo, que todo el mundo piensa en Drácula pero lo realmente peligroso son esas sectas que permanecen hasta nuestros días, a esas hay que tenerles más cuidado.


En la Biblioteca del Centenario, la programación lúdica iniciará con un taller de ilustración de catrinas a cargo de caricaturistas, paralelo al ‘recetario de brujas, encantamientos para perder el miedo y algo más’ (7:00 p.m.); después habrá un taller de escritura del terror (8:00 p.m.) y finalizará con ‘Quién dijo miedo’, actividad para conocer una terrorífica leyenda colombiana con todos los sentidos (10:30 p.m.). Entrada libre.


 

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