Niños bailarines fueron víctimas de atraco masivo

Las familias temen denunciar por miedo a venganzas.

Por Lina Uribe

El pasado sábado había sido un día de alegrías para los más chiquitines de Star Latin, una escuela de baile con sede en el oriente de la ciudad, hasta que tres hombres se subieron al bus en el que los bailarines y sus acudientes iban a regresar a su barrio después de una presentación y los despojaron de pertenencias como billeteras, celulares y carteras.

De acuerdo con los testigos, uno de los tres asaltantes tenía un arma de fuego y amenazó a las madres para que entregaran sus teléfonos celulares. Durante la disputa, los niños entraron en pánico y la felicidad por el espectáculo que acababan de brindar se convirtió en lágrimas y sollozos. A pesar de ser un evento organizado por la Alcaldía, varios asistentes afirman que no había acompañamiento policial aun cuando estaban en un sector de alto riesgo.

“Todavía no hemos estimado el valor de las pérdidas, pero en el bus había unas 30 personas incluyendo a los niños y a sus acompañantes. Se llevaron también un computador portátil y muchos celulares. Junto a los padres de familia decidimos no denunciar, pues nos da temor que puedan surgir represalias y que nuestros niños se vean afectados”, dijo el director de la escuela.

Una década cambiando violencia por baile

Sin embargo, la historia de Star Latin no se centra en el percance del fin de semana. Desde hace 10 años, sus directivos y profesores vienen haciendo una labor artística con niños y jóvenes de la Comuna 13 que tiene un objetivo más amplio que el baile: alejaros de la violencia, de la drogadicción y de todas las demás problemáticas que aquejan al sector, a la ciudad y a los muchachos que en su adolescencia empiezan a explorar distintas maneras de vivir.

En este tiempo han logrado formar bailarines de talla mundial que han llevado la salsa caleña a países como Turquía, Egipto y China. Como parte de su formación, los integrantes de Star Latin reciben lecciones sobre principios y valores que les ayudan a forjar el carácter y a definir sus metas para no desviar el camino.

“Tenemos cerca de 110 niños y jóvenes en la escuela. Algunos son de muy bajos recursos y les abrimos las puertas sin que paguen mensualidad, otros están en procesos de la Secretaría de Cultura y por ahí recibimos un apoyo. Lo que hacemos es arrebatárselos a la violencia, pero ahora estamos pasando por una situación económica difícil”, añadió el director.

Para reunir algo de dinero que les ayude a subsanar parte de las pérdidas, padres de familia y directivos de la escuela están pensando en realizar alguna actividad cultural en los próximos días. No obstante, el problema más grande está por otra parte: “El lugar donde tenemos la escuela es una casa grande y estamos luchando por no perderla, pues tenemos un lío bastante fuerte con una hipoteca. Estamos buscando patrocinadores y ayudas para salvar este espacio cultural. Si perdemos la casa, hasta ahí nos llega el proceso con los muchachos”, explicó uno de los profesores.

Entre las opciones está pulir un programa de padrinazgo en el que podrán participar empresas y comerciantes del sector: un aporte mensual que ayudará a que un niño pueda tener formación en la escuela. Sin embargo, otras alternativas rondan en las cabezas de sus directivos. A pesar de los impases y del robo que aún tiene con miedo a varios chiquitines, nadie quiere que se dejen de cambiar vidas a través del baile.

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