En el Día Internacional de la Aves, este buhito recibió un gran regalo

Se trata de un currucutú, la especie más pequeña de Colombia.

Por Lina Uribe

Es imposible disimular la cara de ternura al mirar este buho currucutú, el más pequeño de Colombia, que en horas de la mañana fue devuelto a su hábitat natural después de haber pasado un tiempo en el albergue de fauna silvestre que tiene el Dagma.

Al igual que el buho, otras 10 aves y 13 zarigüeyas corrieron con la misma suerte de volver a caminar y a volar en esos espacios por los que alguna vez estuvieron y que luego, por algún accidente o por humanos incautos, se vieron obligados a abandonar. Este fue su regalo en el Día Internacional de las Aves.

"Teníamos varios individuos que ya podían ser liberados, entonces los llevamos al Ecoparque El Embudo. En el caso de las aves rapaces, por ejemplo, tienen que tener capacidad de vuelo y sus picos y garras en buen estado para cazar. Generalmente, los buhos llegan a nosotros porque los cogió la lluvia y alguien los rescató; las aves rapaces llegan por golpes. Otros animales son decomisados a personas que los tienen como mascotas, lo cual está prohibido con la fauna silvestre", dijo Andrés Posada, líder del grupo de Flora y Fauna del Dagma.

Se espera que estas especies puedan volver a adaptarse a sus ecosistemas, pues están en todas las condiciones para hacerlos. En caso de que no suceda, se convertirán en presa fácil para otros depredadores.


Las aves son fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas porque son depredadoras y presa, propagan especies de plantas sobre las grandes áreas, son dispersoras de semillas y ayudan a la polinización.


 

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