El lío de los estudiantes afro y la beca que se convirtió en crédito educativo

La demora en el desembolso no es el único problema. Existen inconformidades con los cupos asignados cada año y la demanda por parte de la población negra.

Por Lina Uribe

El pasado martes, decenas de estudiantes afrocolombianos se tomaron las sedes del Icetex en Cali y otras ciudades del país para exigir respuestas por la demora en el pago del subsidio semestral al que tienen derecho. Uno de sus argumentos era que ya está por finalizarse el primer periodo de estudios del año y aún no reciben el dinero correspondiente con el que, se supone, debían pagar la matrícula y subsanar los gastos de sostenimiento.

Lo grave del asunto es que no es la primera vez que sucede. Juan Felipe Gómez, representante nacional de los estudiantes beneficiarios del Fondo Especial de Créditos Educativos de Comunidades Negras, asegura que la demora ha sido una constante desde hace varios años: “El auxilio que nos dan consiste en tres salarios mínimos, y en muchos casos eso es lo único que el estudiante tiene para pagar la matrícula y mantenerse. Esta es la cuarta toma que hemos hecho en los últimos seis años por el mismo motivo: el retraso con los pagos”.

Sin embargo, ese no es el único problema. Otro de los puntos frágiles de este fondo, que se creó con el fin de destinar partidas presupuestales para garantizar mayores oportunidades de acceso a la educación superior de los miembros de las comunidades negras, es que ofrece muy pocos cupos que no satisfacen la demanda de todo el país. El año pasado, por ejemplo, se abrieron solamente 2500 y la cantidad de personas postuladas estuvo cercana a las 16.000.

Historia de una beca que nunca lo fue

Con el artículo 40 de la Ley 70 de 1993 se ordenó la creación de un fondo especial de becas para la educación superior destinado a estudiantes de comunidades negras de escasos recursos. Sin embargo, el Decreto 1627 de 1996 entró a reglamentar esta ley y convirtió el fondo de becas en un fondo especial de créditos educativos administrado por el Icetex.

El contraste salta a la vista: entre ‘beca’ y ‘crédito’ hay varios millones de diferencia con los que seguramente no cuentan quienes buscan acceder a este beneficio. Y aunque el crédito es condonable si el estudiante finaliza la carrera y cumple con una serie de requisitos, muchos no logran cumplirlos y quedan condenados a pagar una millonaria deuda por lo que alguna vez consideraron una ayuda del Estado.

Le pasó a José Balanta*, quien en el 2009 inició sus estudios tecnológicos en la Universidad del Valle y fue beneficiario del fondo de créditos para comunidades negras durante siete semestres. Sin embargo, su graduación se postergó y hace poco recibió una cuenta de cobro por parte del Icetex, pues la entidad argumenta que no llevó a tiempo los papeles que hacían posible la condonación de la deuda.

Algo similar le sucedió a Yolanda Tenorio*. No pudo renovar su crédito un semestre porque su promedio fue inferior a 3.0, mínimo requerido, y otros dos semestres tuvo que retirarse de la universidad para ir a trabajar a su natal Guapi. Como ya completaba tres periodos de aplazamiento del subsidio, perdió el beneficio y ahora debe pagar la suma de todo lo que había recibido más los intereses que le cobra el Icetex.


Si el subsidio consiste en tres salarios mínimos por semestre, a alguien a quien le cobren el acumulado al finalizar la carrera le podría estar llegando una cuenta de cobro que ronda los 15 millones de pesos.


La explicación de la demora

De acuerdo con Édgar Ortiz Pabón, vicepresidente de fondos en administración del Icetex, “El retraso en los pagos no es culpa del Icetex, lo que sucede es que no se habían girado los recursos por parte del Ministerio de Educación. En la medida en que estos nos llegan, nosotros hacemos el desembolso. Esta semana ya se empezaron a girar los recursos, entonces para la próxima semana ya quedará finalizado el proceso de desembolsos a los estudiantes”.

No obstante, entre los beneficiarios surgen dudas sobre el manejo que se les da a los dineros que sobran después de las convocatorias. Juan Felipe recuerda que el año pasado se abrieron 2500 cupos, pero finalmente entregaron 2100. ¿Qué pasó con el sobrante presupuestal?, ¿para dónde se va el recurso económico de los estudiantes que no renuevan su crédito?


Uno de los requisitos para ser beneficiario del fondo es que el estudiante realice un proyecto social avalado cada semestre por una organización afrocolombiana o un consejo comunitario. Sin embargo, muchos no ejecutan el proyecto sino que pagan por el certificado.


Gómez, líder de los estudiantes pertenecientes al fondo, tiene conocimiento de casos de compañeros a quienes no les consignan el subsidio desde el 2014. “Se vuelve un círculo vicioso porque si no les desembolsan el dinero a tiempo, no pueden estudiar y mantenerse. Y como luego no cumplen con los requisitos para renovar el crédito, completan los tres periodos de aplazamiento y les cobran todos los subsidios que les habían dado”, comenta el joven estudiante de Ingeniería Civil de la Universidad del Valle.

Mientras tanto, los beneficiarios del fondo a quienes aún no les han consignado el dinero correspondiente al primer semestre del 2017 continúan a la expectativa, con la firme esperanza siempre de que este sea el último periodo en el que se presentan demoras.

 

*Nombre cambiado por petición de la fuente.
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