Cali ya se prepara para implementar el nuevo Código Nacional de Policía

Pese a que las autoridades están estudiando la normativa, la ciudadanía dice que falta socializar los artículos de la nueva ley.

Por Heinar Ortiz Cortés

Las autoridades de Cali se preparan desde ya para la entrada en vigencia del Código Nacional de Policía que comienza a regir en el territorio nacional a partir del 30 de enero de 2017.

Los 22 inspectores de Policía, los 15 corregidores, los comandantes de las estaciones, funcionarios de la Secretaría de Gobierno, de Planeación, los concejales y los abogados de la Alcaldía, conocen de primera mano con expertos lo que será la nueva reglamentación.

La socialización de la normativa arrancó en la capital vallecaucana con la ponencia del senador Germán Varón, quien lideró la ley en su trámite en el Congreso de la República. En las jornadas de socialización también participó el Capitán Viera, uno de los mentores de la reforma al Código, además de una abogada administrativista experta en la materia, quien abordó ejemplos de casos puntuales que podrían presentarse con la nueva normativa.

Según el Senador Varón, son muchos los retos que trae este nuevo código, que en esencia pretende ser una herramienta de convivencia y que busca que los ciudadanos interioricen que así como tienen derechos hay que cumplir con deberes.

El congresista manifestó que para poder mantener la concordia y la tolerancia en las relaciones comunitarias y con su entorno, la ciudadanía debe aprehender el nuevo Código, o de lo contrario estarán presentes los trabajos comunitarios, las órdenes de comparendo y las multas.

Como se recordará, el nuevo Código de Policía plantea en alrededor de 245 artículos, la manera cómo deben comportarse los ciudadanos y las autoridades, en orden de mantener una sana convivencia.

Por ejemplo, con dicho Código quedan multadas actividades como el uso de gas pimienta y de pólvora, el protagonizar riñas en las calles e incluso realizar actos circenses en las esquinas y los semáforos.

También quedó prohibida la realización de grafitis, la ocupación de aceras y demás lugares del espacio público por parte vendedores informales, y se plantean sanciones económicas para aquellos que no recojan los excrementos de sus mascotas o que hagan excesivo ruido en sus casas.

“Las normativas las deben implementar las Alcaldías y los Concejos de cada municipio, de acuerdo a las propias circunstancias de la ciudad. Adicionalmente se tiene que trabajar en la implementación de unos protocolos para que la ciudadanía sepa hasta dónde puede ir la autoridad y la autoridad tenga límites determinados”, explicó Varón.

En efecto, dos de los artículos más polémicos del Código son los que tiene que ver con las marchas o plantones y los operativos de las autoridades en domicilios. Con la nueva normativa, las autoridades podrán disolver las protestas sociales cuando lo crean conveniente e igualmente podrán registrar personas, bienes o ingresar a casas o centros educativos.

Para el comandante de la Policía Metropolitana, el general Nelson Ramírez, con el Código se rescatarán los buenos comportamientos y la cultura ciudadana, del mismo modo que la autoridad de policía.

Ramírez enfatizó que gracias al código que entrará en vigencia a finales de enero de 2017, la policía podrá actuar de forma inmediata porque se ajusta para que con celeridad se proceda en casos como construcciones sin licencias,  problemas urbanísticos o registros cuando haya sospechas de que los habitantes de una casa poseen armas o drogas.

“Aquí hay que prepararse en infraestructura, tecnología y talento humano, para que cuando entre en vigencia estemos debidamente preparados para aplicar la norma”, afirmó el oficial refiriéndose a los retos y desafíos que tiene la implementación de dicho código en la capital vallecaucana.

Lo cierto es que, a menos de mes y medio de la entrada en vigencia del Código, y mientras las autoridades se preparan, son muchas las dudad y el desconocimiento sobre los artículos del proyecto de ley por parte de la ciudadanía.

“No, no tenía ni idea de lo de las multas por no recoger el popó del perro. Pero me parece muy bueno”, dijo María Dolores Ruiz, una mujer de la tercera edad que pasea habitualmente su mascota en el parque de Santa Anita.

“Pero tienen que avisarle a uno cómo es eso de las nuevas normas y las multas, porque la verdad yo no he escuchado nada”, añadió Efraín Moreno, vendedor ambulante del sur de la ciudad.

 

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