Cali, la ciudad con más población afro de Colombia, ¿es racista?

A propósito de la celebración de la Semana de la Afrocolombianidad, que se lleva a cabo en la capital del Valle del Cauca, PUBLIMETRO hace una radiografía de las barreras que tienen los negros en la ciudad. Informe.

Por HEINAR ORTIZ CORTÉS
SOBRE LA POBLACIÓN AFRO
40%

de los caleños son personas afro, según lo estima la Alcaldía de Cali. No obstante, otros cálculos indican que pueden ser hasta la mitad de los habitantes de la capital vallecaucana.

“Tenemos que reivindicar la condición de la ciudad negra de Colombia, y eso solo se puede lograr cuando desde el estado local se establecen condiciones para la inserción de esta población en los procesos de desarrollo de la ciudad. Se trata de inclusión y valoración de la diversidad”. ESAÚD URRUTIA, SECRETARIODE BIENESTAR SOCIAL

Epifania Montaño tiene 52 años, es negra, nació en El Charco (Nariño) y hace 21 vende chontaduros, mangas y guayaba manzana en la esquina del Comfandi   de la Avenida Guadalupe. Nunca ha cambiado de lugar, siempre ha estado en el mismo punto, con su sombrilla de colores y su platón de lata golpeada.

Todos los días sale desde su casa en el barrio Pízamos, en el Distrito de Aguablanca, oriente de Cali, para recorrer la ciudad por dos horas en el MIO. “Realmente, es una hora esperando y una hora de camino”, aclara.

Vendiendo chontaduro, mangas y guayaba manzana logró sacar adelante a sus dos hijos sola. “Soy madre cabeza de hogar, no ha sido fácil, pero uno teniendo fe y con mucho sacrificio, todo sale adelante”, dice la mujer.

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Su hijo tiene 26 años y es tecnólogo industrial e ingeniero médico. Su hija tiene 28 años y es manicurista. Y pese a las dificultades diarias que ha tenido durante los últimos 21 años como platonera, dice que no ha experimentado lo que es el racismo.

“Uno tiene conocidos que sí se les ve el racismo. Y a muchos conocidos les han pasado cosas, pero a mí no. El racismo para mi es el rechazo hacia la otra persona. De pronto por ser negro, blanco, indio. Pero eso no me ha tocado”, señala Epifania.

Mauricio Mina tiene 27 años, es negro, nació en Cali y hace más de 12 años está vinculado a la Liga Vallecaucana de Taekwondo. Fue deportista representativo, fue selección Colombia de este deporte e incluso ganó algunas medallas nacionales. Ahora ya hace parte del ‘staff’ de entrenadores.

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Viaja en MIO desde su casa en el barrio La Merced, en el norte de Cali, hasta el Coliseo El Pueblo, todos los días, donde entrena a niños y niñas que se foguean para crecer deportistas. No tiene hijos y tampoco tiene esposa, vive con su hermano menor y su mamá.

Mauricio también es psicólogo de la Universidad del Valle. De hecho, es maestrante en Filosofía de la misma universidad. Y pese a que su vida no parece tan difícil como la de Epifania, dice que sí ha experimentado lo que es el racismo.

“No propiamente en el sentido de la exclusión, sino en el de los estereotipos de cómo pretende la sociedad que sea un negro en Cali. El racismo no es solo de las cuestiones étnicas, sino en las formas de discriminación de los estratos, por la ropa, por la forma de hablar. Es una concepción racista que hace que cuando sos joven se te dificulte cómo proyectarte en la vida para el futuro”, dice.

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Ellos dos, Epifania y Mauricio, son dos caras muy diferentes de la misma moneda: lo que significa ser negro en Cali y los diferentes problemas de inequidad y racismo que todavía, pese a la gran presencia afro en la ciudad, persisten en la capital vallecaucana.

Según el censo de 2005 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en la ciudad el 26,4% de los pobladores son afrodescendientes. No obstante, explicó el secretario de Bienestar Social, Esaúd Urrutia, la cifra podría llegar al 40%, “siendo muy conservadores”, por los movimientos migratorios de los últimos diez años desde el Pacífico hasta Cali.

En efecto, la capital del Valle del Cauca es la ciudad colombiana que más población negra tiene, y la segunda con mayor número de personas afro, después de Salvador Bahía, en Brasil.

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No obstante, pese a ser casi mayoría, los afrocolombianos no la tienen fácil para vivir en Cali. Según manifestó Urrutia, la expectativa de vida de los negros en Cali está diez años por debajo de la media. “En el tema del acceso a la educación, la brecha es superior al 124%. Es decir, mientras los afros pueden acceder a la educación superior solo en un 6%, los no afro pueden en un 13,4% de los casos”, recalcó.

Mauricio fue uno de esos pocos afrocolombianos que, según las estadísticas, pudo tener acceso a la universidad en Cali. “La gente ha normalizado el racismo. Se acostumbraron al lugar en el que la sociedad los ha puesto. Nadie se imagina a un negro con las capacidades para tener un puesto de gerente, ganado por sus méritos académicos. Eso es también porque los negros no tenemos héroes ni referentes que no sean de los ámbitos musical o deportivo”, concluyó el psicólogo.

Urrutia manifestó que el próximo mes de junio la Administración de Maurice Armitage presentará ante el Concejo de Cali una política pública con el fin de acortar las brechas que distancian a las comunidades afro en términos de equidad.

“Lo que queremos es hacer un trabajo transversal para adelantar acciones que permitan superar las barreras que han impedido el desarrollo de las comunidades afros de Cali. El meridiano de la violencia en Cali pasa por los asentamientos afro, tenemos que mejorar el acceso al empleo y a la educación. Tenemos grandes retos”, subrayó el funcionario.

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