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Bogotá 29/05/2019

Sitp Zonal recibe un salvavidas financiero

Con la firma de un otrosí entre TransMilenio y los operadores del Sitp Zonal, se espera una mejora financiera para mejorar las frecuencias

El Sitp Zonal ha estado durante los últimos años en un estado delicado. De los nueve concesionarios que hicieron parte de la licitación original del sistema en 2009, dos (Coobús y Egobús) quebraron. Otros tres se encuentran en proceso de reorganización: Tranzit, Suma y Masivo Capital. Además, la falta de recursos para mantenimiento y compra de nueva flota ha provocado la falta de buses, las esperas interminables y el traslado de pasajeros al Sitp Provisional, motos y otros modos de transporte legal e ilegal.

Toda esta situación ha puesto en riesgo la estructura del componente zonal del Sitp. Para esto, TransMilenio presentó un otrosí que complementa el contrato original de operación del Sitp y permita asegurar la sostenibilidad del sistema. Con el acompañamiento de la Procuraduría, la Contraloría y el apoyo de los pequeños propietarios, se firmó el otrosí que busca resolver la crisis financiera y ofrecer un mejor servicio de buses a los bogotanos.

Una de las exigencias que hizo TransMilenio en el otrosí fue la mejora de recursos a los operadores, que sumará cerca de 1,7 billones de pesos hasta 2029. Además de un porcentaje de recaudo, tendrán fuentes de recursos adicionales autorizadas por el Plan Nacional de Desarrollo. Entre las fuentes de estos se contarían el recaudo por ‘zonas azules’ de parqueo, un porcentaje hasta del 60% del recaudo de multas, los permisos para conducir libremente durante pico y placa, y arriendo del espacio público para instalación de antenas.

A cambio, los operadores deberán brindar mayor información a TransMilenio para  asegurar la calidad de su servicio. Entre estos se contará con medidas anticolados en los propios buses, así como mejoras en la flota como la presencia de cámaras de seguridad. Todavía no se contempla la entrada obligatoria de buses eléctricos, que podrían hacer parte de las licitaciones para operar los sectores Suba central, Perdomo y Fontibón del sistema.

El otro gran objetivo será la salida de operación, luego de ocho años, del Sitp Provisional. TransMilenio se comprometió a realizar los pagos a los pequeños propietarios de cerca de 5200 buses corrientes que todavía operan en la ciudad.

Cambios de alto rango

Los operadores del Sitp tendrán que cumplir con nuevos indicadores de calidad. Estos le permitirán a TransMilenio monitorear la satisfacción de los usuarios, indicadores de mantenimiento, desempeño y cumplimiento de horarios y medir efectivamente los cambios en el sistema para asegurar la calidad del servicio.

En cambio, los operadores podrán contar con flotas más flexibles para suplir la demanda con los asientos necesarios para cubrirla. Así, por ejemplo, no tendrán limitaciones para operar rutas con busetas pequeñas en vez de microbuses, siempre que tengan el mismo número de sillas.

Asimismo, se cambiará el mecanismo de remuneración de acuerdo con la vida útil de los vehículos, y mejorarlo dependiendo del estado de la flota. Esto produciría un incentivo para que los operadores mejoren el estado de la flota, lo que evitaría los buses varados: actualmente existe un daño mecánico por cada 2800 kilómetros de operación del Sitp.

La gerente de TransMilenio, María Consuelo Araújo, aseguró que este otrosí va a tener un resultado muy importante: la mejora de las frecuencias de operación y de la condición de los buses. Con esto, también se buscará que la nueva flota incorpore medidas contra los colados y cámaras de vigilancia, que permitan aumentar la seguridad en  la operación.

Otro elemento a destacar es la presencia de buses más limpios,  que podrían tener tecnologías como buses híbridos y eléctricos. Sobre todo, la salida de busetas en circulación con más de 20 años, que hacen actualmente parte del Sitp Provisional, contribuiría en la reducción de materiales particulados.

Aunque queda por ver el verdadero impacto del otrosí, este cumple una función crucial: evitar la crisis que generaría dejar a Bogotá sin buses. La estabilidad financiera del sistema exigía este cambio.