El Bogotazo: "Veíamos a la gente como loca, armada con machetes", Arturo Pérez

PUBLIMETRO recoge cuatro relatos de personas que vivieron el 9 de abril de 1948. Uno de ellos es Arturo Pérez, de familia gaitanista, quien recuerda ese día como si hubiera sido ayer

Por Ginna Sánchez

El 9 de abril de 1948 yo me dirigía a estudiar en el colegio San Bartolomé Nacional. el bogotazo y la muerte de Jorge Eliécer Gaitán

Salí de almorzar de la casa para ir al colegio, porque entraba a la 1:30 de la tarde y salía a las 5:00. el bogotazo y la muerte de Jorge Eliécer Gaitán

Entonces para ir estudiar cogíamos tranvía, que en ese tiempo costaba dos centavos el pasaje. Cuando iba por la 26, en compañía de dos compañeros, paró el tranvía (…) se incendió.

Un poco de gente corría por todo lado, y nosotros estábamos asustados. Entonces nos tocó bajarnos y empezar a caminar. el bogotazo y la muerte de Jorge Eliécer Gaitán

Veíamos a la gente como loca, rompiendo todo, armada con machetes que se habían robado de las ferreterías.

Estábamos aterrados, solo pensábamos que nos tocaba llegar a estudiar. En esas empezamos a caminar y la gente se venía a pegarnos. Nosotros nos defendíamos y les dábamos trompadas.

En vista de lo que estaba pensando yo pensé en una novia que estudiaba colegio Ateneo Femenino, así que decidí ir allá.

Mientras caminaba hasta el Ateneo vi pasar el asesino de Gaitán, a Roa Sierra, que lo llevaban arrastrando entre todos. Ya no tenía ropa ni nada. el bogotazo y la muerte de Jorge Eliécer Gaitán

Cuando llegué al colegio, con mis dos amigos, arribó un tanque de guerra chiquito y empezó a disparar al aire. Fue tremendo. Finalmente nos abrieron la puerta del colegio y pude preguntar por ella.

La rectora me dijo que estaban alistando todo para llevar las niñas a sus casas, porque decían que “iban a quemar Palacio”, porque “habían matado a Gaitán”. Entonces nosotros intentamos irnos también.

Como a las 2:30 recuerdo que cayó un aguacero tremendo, pero eso no disperso a la gente. Nada lo hizo ese día.

Nosotros cogimos a pie hacia Chapinero lloviendo. Pero como en la 11 con segunda nos encontramos a un señor, que nos dijo “cojan ese carro antes de que lo quemen”. El dueño nos prestó el carro con la condición de que se lo dejáramos a salvo en un lugar que concretamos.

En el camino a casa nos paró un ejército de Cascos Azules, que estaban aquí por la conferencia Panamericana. Ellos nos dejaron pasar luego de que les explicamos todo los que nos había tocado vivir. el bogotazo y la muerte de Jorge Eliécer Gaitán

Finalmente pude llegar a mi casa, en Chapinero. Durante varios días tuvimos que quedarnos allí, porque decían que iban a llegar a quemar todo. La defensa de Chapinero fue trancar la 67 con camas viejas, asientos, palos, de todo, para que no pasaran camiones.

Eso fue lo que nos ayudó. Después de eso se vivió una época muy difícil entre liberales y conservadores, que se reconocían, entre otras cosas, por el color de sus corbatas (azules o rojas). A los godos les decían ‘Chulavitas’ y a los liberales los ‘Cachiporros’.

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