Los asesinos en serie más peligrosos de Bogotá

Fredy Valencia, conocido como “El Monstruo de Monserrate” no ha sido el único asesino serial en Bogotá.

Por PUBLIMETRO

John Jairo Moreno Torres (Johnny el leproso)

“Johnny” era el líder de una banda que dominaba la escena criminal de Fontibón y Kennedy a finales de los 90.

Este hombre mataba a quien se le atravesara en el camino. Con machete, con pistola o con navaja, no importaba. Uno de los muchos casos que se conoce de él, cuenta que asesinó a un joven que solo lo miró fijamente.

Johnny el leproso, cuyo apodo salió de una quemadura que tenía en la pierna, fue capturado y procesado por cuatro homicidios, aunque se cree fueron más de 20. Asimismo, supuestamente también cometió varias violaciones.

Fue asesinado brutalmente por una grupo de prisioneros en una cárcel a la que fue trasladado, luego de un motín de fuga en La Modelo.

Campo Elías Delgado (el señor Hyde)

Este veterano de Vietnam tuvo desde pequeño una personalidad bastante siniestra. Su padre se suicidó y su madre era bastante impositiva. Estos dos aspectos afectaron notablemente su vida.

El 3 de diciembre de 1986, Campo Elías apuñaló a su madre y solo un día después, visitó, acompañado de un cuchillo y un revólver calibre 33, a una alumna suya y la asesinó junto con su madre.

Luego de eso volvió a su apartamento ubicado en Chapinero y prendió en llamas el cuerpo de su madre. No contento con ello, al ir saliendo del edificio, golpeó la puerta de sus vecinos y les disparó a seis personas.

Ya en horas de la noche, llegó al restaurante Pozzetto, donde mató a 19 personas. Todo parece indicar que se quitó la vida después de lo ocurrido, sin embargo, existe la teoría de que haya muerto en los enfrentamiento con las autoridades.

El FBI lo nombro asesino relámpago, ya que son los crímenes que se llevan a cabo en dos o más sitios en un intervalo de tiempo muy corto.

Nepomuceno Matallana (el doctor “Mata”)

Fue rescatado recién nacido de un río por una joven que hizo de mamá, sin embargo, enfermó de Lepra, razón por la cual Nepomuceno la negó.

En el departamento de Boyacá, cuando era joven, estuvo involucrado en varias masacres. Pero fue luego de varios años, cuando empezó lo grave.

Se trasladó a Bogotá donde falsificó diplomas de abogado y se aprendió de memoria los códigos civiles. Con ello, involucraba a sus clientes en negocios o litigios y cuando tenía alguna autorización legal, los mataba y desparecía sus cuerpos.

Su socio criminal confesó uno de los crímenes. Por su parte, la Policía relacionó más de 30 homicidios con Matallana, ya que las desapariciones y testamentos se repetían.

Sostuvo hasta el final que era inocente. Finalmente murió mientras estaba en prisión, por una insuficiencia cardíaca.

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