El ángel guardián de los animales abandonados en Bosa

María Esperanza Poveda vive en Bosa y su casa también es el hogar de 38 gatos y cinco perros callejeros. Hoy en día asegura que en más de cinco años ha ayudado cerca de un millón de felinos en su localidad. ¿Cómo lo ha logrado? Esta es su historia.

Por CAROLINA VERGARA PUBLIMETRO

“Con mis hijas muchas veces decidimos comer solo arroz con huevo solo para ahorrar y comprar las cosas que se necesitan para los gaticos”: María Esperanza Poveda, animalista.

Ayudas

Cada cinco días, María Esperanza debe comprar un bulto de comida para gatos que cuesta cerca de $70.000. En sus cinco años de labor, ha ayudado cerca de un millón de felinos.

Todo comenzó con una gata negra que encontró en la calle hace más de cinco años. Estaba enferma y su salud peligraba, así que decidió quedarse con ella. Todavía la tiene, es su mascota y no la pone en adopción.

Con el paso del tiempo empezó a preocuparse por la cantidad de gatos abandonados en Bosa y los iba recogiendo con el fin de acogerlos mientras les conseguía un hogar.

Sin el apoyo de ninguna entidad, solo a través del voz a voz y su perfil de Facebook, esta mujer, madre de dos hijas, ha logrado sacar adelante su proyecto personal de darle un hogar de paso a la mayor cantidad posible de gatos.

“Nunca le digo que no a un gato, así necesiten veterinario porque vienen en malas condiciones, hago hasta lo imposible por darle una buena vida. Mucha gente viene y me los deja, otros simplemente timbran y cuando abro me los encuentro en cajas o amarrados a la reja”, explicó.

Proceso de adopción

María Esperanza pide ciertos requisitos para poner en adopción a los animales, entre ellos, que su nueva familia conviva con ellos el mayor tiempo posible al día, enviar constantemente fotografías de la evolución del animal y no vivir al sur, pues es en ese mismo lugar donde los recoge cuando están abandonados.

“Busco gente con vivienda propia, con trabajo estable y lo más importante, que tenga la conciencia de adoptar y no salga con el cuento en unos años que le da alergia o que se va de viaje”, agregó.

En busca de ayudas

Lo más difícil de tener a los gatos en la casa, no es ponerlos en adopción, sino mantenerlos el con dinero de su propio bolsillo.

“Con mis hijas muchas veces decidimos comer solo arroz con huevo solo para ahorrar y comprar las cosas que se necesitan para los gaticos. Más que todo cuando hay gastos de veterinario incluído”, dijo.

De resto, vive de ayudas que los mismo adoptantes le dan, entre ellas bultos de comida y arena. Hasta el momento no ha recibido apoyo de ninguna entidad gubernamental y por eso solicita a la comunidad donaciones, implementos de aseo para los gatos, medicamentos, entre otros elementos.

Las únicas que han apoyado su labor son las universidades, entre ellas Los Andes, la Jorge Tadeo Lozano, la Javeriana, Unitec, entre otras, quienes con carteles y alcancías reciben donaciones para los gatos.

Recomendaciones para adoptantes

María Esperanza asegura que lo más importante a la hora de adoptar es ser consciente que el gato que se lleve sea para acompañarlo durante toda su vida.

“Los gatos son muy independientes y aseados. En mi casa son casi 40 y acá no se siente mal olor ni nada. Lo único que pido cuando se los llevan es que no los dejen solos, compartan la mayor parte del tiempo con ellos y no los abandonen”, concluyó.

* En Facebook la encuentran como María Esperanza Poveda y allí publica la información y fotografías de los gatos que tiene en adopción.

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