“En Cartagena existe un diamante en bruto que se llama champeta”: Mr. Black

PUBLIMETRO habló con el cantante sobre el boom y el futuro de este género musical y la situación de su ciudad natal.

Por Lina Robles

Mr. Black está cumpliendo 20 años siendo como su público lo aclama el presidente de la champeta. Este año el cantante y compositor cartagenero lanzará su primer DVD en vivo grabado en la Plaza de Toros de Cartagena y estará en una gira internacional de verano por Europa en Bélgica, Holanda, España e Italia junto a su esposa y aliada musical Yuranis León.

¿Cómo es el proceso creativo de Mr. Black para crear éxitos de la champeta como ‘El serrucho’ o ‘La cama’?

Mis canciones nacen de una idea y de un sueño. Primero proyecto el tema para las fiestas de noviembre en Cartagena y para que suene en el Carnaval de Barranquilla. Así hicimos con ‘La cama’ que salió para noviembre. Yo busco los tips y sonidos. Si va a hacer un ritmo rápido y bailable. Lo que pega en Barranquilla tiene que llevar un buen nombre y que sea jocoso. Requiere de un ritmo pegajoso. Cuando hago colaboraciones los artistas tienen que estar en el mismo ‘feeling’ mío como Kevin Florez y Ñejo de Puerto Rico. Todo esto hace que mis canciones sean una bomba y llamativas para las fiestas porque sé qué ingredientes agregarle a la sopa (risas).

¿Cómo trabaja en estudio para grabar sus temas?

En estudio un tema como ‘La cama’ dura como ocho meses para no solo estrenar la canción sino el video. En la actualidad los artistas lanzamos al año dos o tres canciones porque es un trabajo de mucha dedicación. Todos los días entramos el estudio. La grabación de mi voz se llevó alrededor de 16 horas. Empezamos a las dos de la tarde y terminamos al día siguiente.  Soy exigente siempre. Me gusta que lo mío tenga calidad. Hay gente que le llama prepotencia a mi disciplina y dicen: “Mister es prepotente”, pero no es verdad, porque me concentro en lo mío. Cuando estoy en una presentación saco tiempo para las fotos y el previo del show, sin embargo soy consciente de que hay un público que hay que respetar. Yo me concentro, porque si uno no mira su profesión como una industria, como una empresa, está en nada.

¿Qué opina del apoyo que le dio Shakira a la champeta con el show del Super Bowl?

Fue grande. Shakira hoy nos ha abierto las puertas al mundo. Estoy muy orgulloso y muy contento más por ser barranquillera, por ser costeña como región que nos identifica, por nuestra forma de hablar y nuestros colores. Estoy muy agradecido con ella. Como uno de los voceros del género todos le damos gracias, porque los que no sabían qué era la champeta, por ella hoy lo saben y eso me incentiva a seguir trabajando y a seguir luchando por esto. Me gustaría hacer una colaboración con Shakira en un futuro.

La champeta también ha pasado por periodos de tiempo en las que fue discriminada como género musical ¿Qué recuerda de aquellos tiempos?

A muchos de los pioneros de la champeta, porque antes de mí hubo dos generaciones que fueron quienes iniciaron con esto, ellos tuvieron tiempos crueles y yo también viví esos momentos duros de la champeta. Veinte años atrás la champeta fue vetada en Cartagena, no sonaba en las emisoras. El que escuchaba champeta, con solo decir que era ‘champetuo’ era mal tildado, mal visto, señalado y perseguido. Pero los tiempos cambian. Ahora todo el mundo es ‘champetuo’ y eso es bacano. Como dice la Biblia uno no puede vivir con rencor y uno tiene que soltarse. A aquellas personas que ayer no les gustaba la champeta y que hoy les gusta, son todas bienvenidas, les doy gracias por aceptar al género para que se lo gocen, para que lo apoyen, para que le den ‘play’ a las reproducciones para que aporten a nuestra cultura y a nuestros artistas.

¿Cómo ha visto el despegar de la carrera de su esposa Yuranis y así podamos ver más figuras femeninas en el género de la champeta?

Lo que ha pasado con Yuranis me encanta, porque me metí al proyecto de corazón. Aquí no les dan la oportunidad a las mujeres. Veo un fenómeno muy interesante en el vallenato con estas mujeres que están cantando como Ana del Castillo y Karen Lizarazo y sería bueno tener eso en la champeta. Hoy lo está haciendo Yuranis. Le han hecho muchas críticas, pero eso no importa, porque también le han aportado para seguir mejorando y para brillar más. Ella tiene su público y factura, que es lo más importante, porque el artista también requiere de una inversión para moverse, necesita facturar y ella tiene aceptación del que está allá arriba y la aceptación del pueblo que es el que manda.

¿Qué opina del problema de gobernanza que tiene Cartagena por la serie de alcaldes que han administrado su ciudad natal?

Veo atrasada a mi tierra querida. Últimamente los alcaldes no se definen. No se sabe quien administra. Veo que siendo una ciudad con tanto futuro, por ser la ciudad más turística de Colombia, está muy olvidada. Solamente tienen presente al ‘Corralito de piedra’ y se ha perdido lo que es el sur. Cartagena merece ser intervenida desde el sur hasta el norte. Admiro mucho a Barranquilla y a su gobierno. Hay unos gobiernos que cumplen, otros que no, pero aquí en Barranquilla se está viendo el futuro y está creciendo. Me gustaría ver que Cartagena creciera también. Quiero ver que la Alcaldía se interesara más en la cultura de nuestro género musical. Nosotros hemos salido adelante sin el apoyo del gobierno. Invito a nuestros dirigentes a que le presten más atención a la champeta porque va a venir alguien de otro lado y hasta se apropia del género y quizás le va a dar el cariño que la champeta se merece.

En redes hasta le han propuesto ser el alcalde de Cartagena ¿Le gustaría?

Me gustaría, pero no debo. No me gustaría ser alcalde, porque el compromiso es con el pueblo y la política significa tener a muchos a contentos y a otros no. Mi idea es tenerlos a todos contentos y eso va a hacer muy difícil. Yo me lanzo de alcalde y quedo. Si algún día llegara a la Alcaldía de Cartagena no voy a tener los recursos para darle a toda mi gente lo que se merece, porque quiero darle a todo el mundo su casa de dos pisos (risas). No está en mis planes la política, porque mis planes son otros, conquistar al mundo con mi música.

¿Qué opina de la actual administración de Cartagena?

Apenas están entrando. Creo, por lo que ellos dicen, que habrá un auge positivo para Cartagena. Ojalá así sea, porque Cartagena necesita un gobierno que la administre bien. Ya es hora. A mí me duele Cartagena. Soy un doliente de la champeta y quiero ver a mi ciudad crecer. Hay muchos pelaos que quieren incursionar en la música y no tienen cómo hacerlo. En Cartagena no tenemos un sitio, solo para los conciertos de champeta, donde podemos hacer nuestros eventos, porque solo tenemos la Plaza de Toros, pero necesitamos un lugar que lo llamemos ‘Champetódromo’, como el vallenato tiene su Parque de la Leyenda en Valledupar. El gobierno de Cartagena debe despertar y abrir los ojos, porque la champeta que está siendo la sensación en el mundo y ellos se hacen los ciegos. En Cartagena existe un diamante en bruto que se llama la champeta y tienen que apoyarlo.

¿Del semillero de artistas de la champeta actual a quienes destaca?

Veo mucho talento y jóvenes que cantan muy bien. Hay un pelao que se llama Luister,  Mickey Love, Mc Car pelaos de mi escuela y muchos más que vienen con un nivel de canto muy grande y hasta diría que superior al mío. Falta pensar cómo marca, cómo empresa y que se enfoquen, que se den cuenta de que la música no es un juego sino una industria, que hay que saber venderla y saber mostrarla porque una sola golondrina no hace un verano. Hay dos o tres que estamos ahora mismo dando la cara por el género, pero a mí me gustaría que fuéramos más, porque la unión hace la fuerza. La champeta sigue viva desde que emprendí mi camino. Hubo momentos malos y buenos y hoy puedo decir que estamos recogiendo los frutos que sembramos con tanto sacrificio, discriminación y lucha. Hoy el mundo sabe qué es la champeta.

La cifra: 20 años de carrera artística está cumpliendo Mr. Black.

La frase:  “El que escuchaba champeta, con solo decir que era ‘champetuo’ era mal tildado, mal visto, señalado y perseguido. Pero los tiempos cambian. Ahora todo el mundo es ‘champetuo’”.

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