El amor: Motor de varios negocios verdes en el Atlántico presentes en Bioexpo

Tres propuestas autosostenbiles que podrá encontrar, con entrada libre, en el Centro de Eventos Puerta de Oro.

Por Lina Robles

El amor en pareja, por los hijos y por la familia ha inspirado a varios negocios verdes del Atlántico que participan en la Feria Bioexpo Colombia, que se desarrolla este fin de semana, en el Centro de Eventos Puerta de Oro.

La idea inicial de Federico Fernández con su negocio Besos de mulata era hacer bolitas de corozo, similares a las conocidas bolitas de tamarindo, muy comunes en el departamento del Atlántico.  Al momento de materializar esa idea surge una nueva, frutas de la costa Caribe como el mango, el tamarindo y corozo cubiertas de cacao.

Su creador dice que el nombre se debe a que su esposa es mulata y a que en Estados Unidos a los bombones de chocolate se les llama kisses, que quiere decir besos.

Besos de mulata no inicia como un negocio verde, pero gracias a una convocatoria de Bioexpo Bogotá, esta empresa de chocolatería atlanticense empieza a transformarse. La primera acción consistió en cambiar sus tradicionales empaques por unos más amigables con el medio ambiente y que fuesen reciclables. Luego empezaron a utilizar solo papeles fabricados con árboles sembrados exclusivamente para hacer papel en los municipios de Polonuevo y Baranoa y capacitaron en buenas prácticas ancestrales a los campesinos que cultivan las frutas y el cacao que se utilizan para elaborar los chocolates.

Lograron crear con el apoyo de los campesinos, una línea de reutilización de los desechos sobrantes de la producción, convirtiéndolos en abono orgánico. En la fabricación de Besos de mulata no se producen desechos, todo es reciclable, se trata de un producto con el sello de negocio verde. Son 43 familias del Atlántico los que participan y se benefician de este proyecto.

Cuidado del cuerpo con amor

Laura Echeverri es una joven, esposa y madre de tres niños, que un día transformó su historia de vida a través del emprendimiento.

Hace seis años, Laura decidió cambiar su estilo de vida. Al encontrarse embarazada de su primer hijo, comenzó a investigar a fondo las propiedades de los productos que comercialmente ofrecen en el mercado para el cuidado de los bebés y se dio cuenta que la mayoría de productos cosméticos, de higiene personal y cuidado del cuerpo, están hechos con una gran cantidad de ingredientes contaminantes.

Inició investigando sobre la aromaterapia y la cosmética natural y de sus múltiples beneficios.

“Si ustedes prueban nuestros productos se van a dar cuenta que todos huelen exquisito, no utilizamos fragancias sintéticas sino que todos nuestros productos trabajan aromaterapia que es esta arte que trabaja con los aceites esenciales para generar bienestar”, expresa.

En ese momento nace Salud por amor, una pequeña empresa familiar que según su propietaria, Laura, nació por amor. “Mi proyecto empieza con mi crecimiento de familia y es gracias a mis hijos, cada hijo le trajo una etapa de evolución a esta iniciativa de emprendimiento. Con mi primer hijo es cuando nace la idea, con el segundo es cuando decido renunciar al trabajo que tenía”.

La empresa creció cuando Laura decidió crear su propio espacio para su negocio. “Construimos nuestro taller en una finca en Pradomar llamada ‘la finquita por amor’ y con el nacimiento de mi tercer hijo nos encontramos en una etapa de despegue, legalizando todos los productos que ofrecemos, enfocándonos en ventas más grandes, ahora queremos abarcar más mercado y estar en tiendas de mayores superficies”.

Salud por amor se proyecta con un crecimiento muy rápido, con la inclusión de nuevos productos en su oferta para el cuidado del cuerpo y de la higiene personal, queriendo abarcar el mercado hotelero con productos de lujo. “Para el mercado hotelero le va a dar un valor agregado a la estadía de un huésped, cuidando siempre las aguas de los territorios donde están los hoteles eco turísticos, porque al garantizar que los huéspedes usen los productos de ‘salud por amor’ no se van a contaminar las aguas porque son productos 100% biodegradables”, aseguró Laura.

Ecologic, un premio al amor por la naturaleza

Motivada por la necesidad de fomentar en su hogar, conformado por su esposo y sus dos niñas; las buenas prácticas ambientales que contribuyeran a cuidar el planeta, nace hace 20 años, la primera iniciativa del proyecto ambiental de la comunicadora social, Rocío Loaiza, para ese momento consolidado en un programa radial de corte ambiental, que le permitiera contar y compartir con muchas personas sus consejos.

En el año 2000 se hizo realidad Solo Ambiente, una asociación de trabajo que reunió a un equipo de trabajo compuesto por profesionales del teatro, del saneamiento básico y de la pedagogía, que llegaba como un complemento a la propuesta radial.  Con ellos surgieron nuevas ideas que ampliaron el portafolio de servicios. Surgieron propuestas educativas con énfasis en la lúdica como “amigos del agua”, “vivienda saludable” y la “casita de mamita Antonieta”. Todas estas propuestas eran una hermosa apuesta en escena donde se enseñaba a las familias del Atlántico, sobre la estrecha relación entre el cuidado del medio ambiente y la buena salud.

Con estos proyectos recorrió los 22 municipios del departamento y varios corregimientos durante muchos años, recogiendo ideas y aprendiendo cada día, lo que permitió acumular material, experiencias y anécdotas que permitieron construir conocimiento.

Todas estas propuestas están presentándose en forma gratuita en el Centro de Eventos del Caribe este fin de semana.

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