Como los grandes fue sepultado el 'Gol Olímpico', Marcos Coll, en Barranquilla

Personalidades del fútbol y familiares sepultaron a la gloria del deporte en el Cementerio Jardines de Paz.

Por Lina Robles

A punto de caer la lluvia fue sepultado en medio de honores por sus familiares y compañeros de equipo, la gloria del fútbol nacional, Marcos Coll, en Barranquilla.

Docenas de seguidores del ídolo de la cancha se dieron cita al mediodía del miércoles en el cementerio Jardines de Paz de la capital del Atlántico portando coronas fúnebres y lanzando aplausos para darle el último adiós al jugador barranquillero.

Coll es mundialmente famoso por ser el anotador del hasta ahora primero y único gol olímpico en la historia de los campeonatos mundiales de fútbol. Precisamente, el pasado 3 de junio se cumplieron 55 años de su anotación en el Mundial de 1962, en el estadio de Arica en Chile y lo hizo ante la Unión Soviética, que contaba en el arco con Lev Yashi.

El ataúd fue cargado por turnos entre exjugadores de Junior como Gabriel Berdugo, Toto Rubio, David Pinillos, Carlos Peña y entre otros muchos como José Kaor Dokú, que también asistió a dar el último adiós.

“Bueno realmente, hoy es un día de mucho dolor para la familia Coll, pero de igual manera de mucha alegría, congratulación y felicidad, porque tenemos un padre ejemplar. Amigo de sus amigos, una persona que dio ejemplo de vida, de dignidad, de ser muy sociable. Pero sobre todo, con una pasión por el fútbol”, reseñó su hijo mayor Marco Coll Montealegre a PUBLIMETRO.

El exjugador Carlos ‘Papi’ Peña fue uno de los que se mostró más conmovido por el fallecimiento de quien fue su compañero de equipo.“No solamente a mí, sino a Gabriel Berdugo, Dulio Miranda, Toto Rubio, nos ha dado duro porque era un hombre que hasta diciembre del año pasado estuvo con nosotros, los veteranos de Junior, en el partido del recuerdo en La Magdalena. Él estuvo departiendo con nosotros. Era un hombre encantador”, recordó.

Marco Coll Montealegre describió cómo fueron los minutos finales de su padre, a quien acompañó hasta el el último día de su vida durante su convalecencia tras sufrir de una neumonía, afección que lo llevó a la muerte a los 81 años de edad.  “Murió al lado mío. Gracias a Dios, murió de una manera tranquila, pasiva, sin dolores. Eso me regocija y tranquiliza, porque sé que está con Dios hoy”, describió el momento.

Omar Coll Voloria, otro de sus hijos contó que cada que veía el gol olímpico que había realizado "mi papá siempre se emocionaba bastante cada vez que lo veía. Se le erizaban los pelos, se ponía muy contento”, dijo emocionado.

"Siempre nos reuníamos a comer luego de los partidos, cuando todavía jugábamos. A veces los lunes nos juntábamos a departir, incluso de una cerveza. Pero moderadamente, porque todo siempre lo hizo correctamente”, cerró el ‘Papi’.

Sus hijos y familiares más cercanos cargaron el ataúd hasta la bóveda señalada en el pabellón uno del camposanto, donde una funcionaria de la Alcaldía leyó el decreto que ordenó una exaltación póstuma a Coll por su aporte al deporte de Barranquilla.

“Queremos darle gracias por tomar este tiempo. Nuestro padre va a descansar en esta tierra. Más que el gol que nuestro padre logró, a nosotros sus hijos y nietos nos dejó un legado. Vamos a tratar de honrar el nombre de mi padre. Él está en la gloria del señor”, reseñó Fabián Coll, uno de los hijos menores del deportista, seguido de una salva de aplausos.

Coll comenzó su carrera deportiva en 1952 en el ya desaparecido equipo Sporting de Barranquilla y luego fue campeón de Colombia con Independiente Medellín en 1955.

También jugó en el América de Cali, Deportes Tolima y cerró su ciclo como futbolista profesional en 1971 con el Junior de Barranquilla.

Marcos Coll Tesillo militó en varios clubes de fútbol en Colombia. Comenzó su carrera en el Sporting de Baranquilla, luego pasó al DIM, Deportes Tolima, América de Cali y Junior. También jugó en Argentina y México.

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