“Soy albina, soy cantante y mi discapacidad visual no es obstáculo para proyectar mi voz a todo el mundo”: María Laura Ávila

Esta joven pertenece al grupo Uninorte Incluyente y lidera un programa que busca promover los derechos de las personas con discapacidad en La Arenosa.

Por Lina Robles

Es inevitable que la joven estudiante de Música, María Laura Ávila, pase sin llamar la atención por los corredores de la Universidad del Norte.  Su piel inmaculada y su larga cabellera hacen que sus compañeros y seguidores en redes la comparen con un ángel, cuya voz ha cautivado a docenas de jurados en los diversos concursos musicales en los que ha participado.  “Una discapacidad no tiene por qué limitarte a que las personas no te conozcan o cohibirte y ese es el tipo de mensaje que quiero dar”, dijo la cantante en entrevista con PUBLIMETRO.

MaryLau, como es su nombre artístico, es albina, una condición genética que causa la ausencia de pigmentación de ojos, piel y pelo y también presenta baja visión y albinismo oculocutáneo. “Es totalmente normal que me digan albina y no veo razón por la cual molestarse ni ofenderse. Yo digo que cualquier persona con discapacidad debe aceptar su discapacidad y no tiene por qué sentirse menos”, afirma la intérprete.

Esta joven a sus 20 años y en segundo semestre del departamento de Música, es integrante del grupo Uninorte Incluyente, que promueve los derechos de las personas con cualquier tipo de discapacidad dentro y fuera del campus universitario.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de personas en todo el mundo viven con algún tipo de discapacidad, esta cifra representa el 15% de la población mundial, quienes diariamente se enfrentan a obstáculos sociales, que les dificultan ejercer sus derechos e integrarse en la sociedad.

Nace una estrella

El canto de MaryLau fluye de forma natural y es empírico debido a que nunca recibió clases en el colegio en técnica vocal sino hasta sexto grado.  “Desde muy pequeña componía. Tenía como cinco años y empezaba a cantar cosas ‘como a la loca’ que a mi mamá le sonaban bonito”, comenta entre risas.

Sin embargo, fue solo años más tarde, en bachillerato, que la joven en un evento pudo demostrarle a sus familiares el potencial talento que tenía con su voz. “En ese momento mí mamá nunca le prestó atención a esa afición que tenía de cantar y cuando estaba en sexto, mi profesor de música me dijo que me presentara un Family Day en el Colegio Real – Royal School”.

Sus padres quedaron sorprendidos, debido a que al principio, no estaban de acuerdo con que MaryLau se dedicara a la música. “Mi familia quedó como “wao” y dijeron: “yo no sabía que ella tenía este talento”. Me seguí presentando, pero ellos no pensaron que me fuera a dedicar a esto. Mi papá no quería que estudiara música y justamente mi papá al ver esa presentación dijo “esto es lo tuyo”, resaltó la joven.

De allí comenzó a participar en concursos intercolegiales en la Universidad del Norte y en el Colegio Biffi La Salle donde obtuvo un segundo lugar.

Fue entonces, cuando ganó un tercer lugar en el Festival Song Fest en La Mina, en La Guajira, que decidió arriesgarse a perseguir sus sueños. “Era mi primer concurso y quedé impactada porque me sentía muy nerviosa, y soy honesta, porque yo no había recibido clases de técnica vocal y todos los participantes estaban acompañados por sus profesores y les enseñaban técnica y yo decía: “estoy aquí con mi mamá” y de allí comenzó como ese afán por aprender la técnica”.

De la mano de sus profesores participó en otros concursos y eventos a nivel de la Costa, en Operación Talento con Diego Rivero, donde quedó de segundo lugar y en el Concurso de Música de la Universidad del Norte.

Ahora María Laura canta a dúo con su novio y se está presentando en eventos y restaurantes de la ciudad para darse a conocer. “Yo quiero llegar a que toda Colombia me conozca, porque quiero transmitir un mensaje a todas las personas, con cualquier tipo de discapacidad, que pueden lograr sus sueños”.

Uninorte Incluyente

Uno de los principales obstáculos para María Laura era encontrar una universidad que se adaptara a su discapacidad. “Estaba debatiendo dónde entrar a estudiar porque yo tenía mucho miedo, la verdad. En mi colegio siempre tuvieron en cuenta mi discapacidad, pero en la universidad ya era un terreno que no conocía y no sabía si me iba a perder allí o cómo me iban a tratar los profesores”.

La joven recordó que recibió una llamada de Paola Alcázar, defensora de los derechos de la inclusión en Uninorte, quien la tranquilizó y la invitó a realizar un tour por el campus. Allí notó que todas las escaleras estaban señalizadas, para cualquier persona, con cualquier tipo de discapacidad, que había rampas, ascensores y además los docentes estaban sensibilizados con el tema. “Ahora mismo estoy recibiendo clases de braile con el profesor Julián Navarro, que es el Director del Programa de Música, y estoy aprendiendo a cómo leerlo y a cómo leer las notas musicales en braille y eso me ha ayudado para mi vida profesional y por si Dios no lo quiera llegue a perder la vista”, agrega la estudiante.

Al iniciar sus estudios MaryLau no tenía claro si comenzar su especialización en canto lírico o canto jazz y música popular. “Yo generalmente canto pop y baladas románticas, pero al llegar a segundo semestre descubrí que tengo una habilidad para el canto lírico y voy a hacer un cambio grande para mí, porque no estoy acostumbrada a eso, pero no significa que mi rumbo vaya a cambiar porque yo siempre estaré cantando música popular y romántica”.

La universidad le ha planteado a MaryLau nuevos retos donde alterna sus estudios de canto con manejo de público y escenario y la técnica vocal. “Lo lírico me interesa más que todo por su técnica que es muy compleja, pero es completa y algo que viene de lo clásico, donde viene la música”, se le ilumina su expresión, similar a los personajes de los elfos que describía J. R. R. Tolkien en sus libros de fantasía.

Sobre el grupo de inclusión que apoya, detalló que “es un grupo grande y nosotros estamos dedicados más que todo a trabajar en un tipo de inclusión tanto en la universidad, como fuera de la universidad y queremos educar a los jóvenes a que no solamente en el campus sino afuera existen personas con cualquier tipo de discapacidad que deben ser ayudados por la sociedad”.

María Laura ha ido con el grupo Uninorte Incluyente a difundir información sobre la diversidad a emisoras, programas de televisión y demás medios. “Queremos concientizar a Barranquilla y a Colombia entera a pensar sobre la discapacidad”.

 

En los ojos de MaryLau

El celular que usa María Laura debe tener las letras, más grandes, para que ella pueda leer sus mensajes, además se ayuda varias lupas, para poder ver mejor en su condición de albinismo oculocutáneo y baja visión. “Yo no puedo controlar mis ojos, sin embargo, yo veo las cosas quietas, no las veo moviéndose, como la gente piensa y tengo muy baja visión y cositas pequeñas no las veo y el tablero no lo puedo leer”, explica.

De la arquitectura de la ciudad, la estudiante señala que “por ejemplo, si yo soy un arquitecto, porque no diseñar edificios teniendo en cuenta que hay personas con discapacidad y con diferentes necesidades. Sería genial que la arquitectura de la ciudad fuera más incluyente y estamos trabajando en ese sentido también”

 El exuberante sol del cual disfrutamos, algunos barranquilleros, la mayoría de los días del año, es uno de los agentes que le impiden a MaryLau ver mejor. “Lo para unos es la natural luz del sol, para mí es muy invasiva. En Barranquilla mi movilización es difícil. Yo estoy aprendiendo a manejar el bastón, porque cuando hay sol eso es para mí un bloqueo muy grande”, se lamenta la joven.

La luz solar y los andenes no adaptados para las personas con limitaciones visuales han hecho que MaryLau haya sufrido de varias caídas. “Cuando voy caminando por el andén, el sol es como un reto, con las piedras y los obstáculos y yo me he caído y por eso quiero trabajar en eso”.

Ser albina

Al hablar con María Laura, ella expresa con su seguridad y valentía, sus puntos de vista y comparte con otros información sobre su condición. “Les digo soy albina y es totalmente normal. Me siento orgullosa de poder llegar a concientizar y a modificar ese pensamiento que tiene la sociedad y que hay que cambiar la discriminación por igualdad”.

Cuenta que son los menores quienes más se acercan a preguntarle sobre su ser albino. “Yo pienso que soy una persona muy segura y no me molesta que los niños me pregunten: “¿Por qué eres tan blanca?” (Risas) A mí eso no me altera, la verdad yo soy así, porque la vida lo quiso así y estoy orgullosa de ser así”, recalca.

En caso de los adultos, quienes también la cuestionan afirma con desparpajo “les digo si son curiosos: ven yo te educo sobre mi”.

Fan de Shakira

En un futuro la intérprete desea cantarle a la diversidad y la discapacidad, temas con los que siente identificada. “Hay muchas canciones en inglés que hablan del tema de la inclusión y quiero ser la que cante esas canciones y porque no en español, que toquen el mismo tema del respeto a la diferencia”.

Entre sus influencias musicales destaca a Adele, Miley Cyrus, Beyoncé, Louane y admira a Shakira. “A mí me gusta mucho Shakira, porque ella siendo de acá, llega a Francia y canta temas en francés, y yo digo también que quiero ser así y que si voy a Alemania, cante una canción en alemán, porque yo quiero que todo el mundo entienda lo que yo quiero transmitir”, expone.

Además MaryLau se comunica en varios idiomas, porque lee sus partituras en Braille, canta en inglés, francés, hebreo y latín y traduce en sus presentaciones parte de las canciones para aquellas personas que no hablan inglés. “A mí me gustaría cantar así en varios idiomas y que las personas me puedan entender”.

También toca piano y está aprendiendo a interpretar la guitarra y el ukelele. “Mi novio me ha ayudado mucho a mi proyecto musical, él es guitarrista y compone y entonces estamos trabajando juntos”.

Actualmente MaryLau está concentrada en su voz y en controlarla con afinación y entonación y en aprender la teoría musical, con el fin de componer los temas que va a cantar en el álbum, que proyecta realizar en varios idiomas. “Es un proyecto a largo plazo pero ya tengo algunas composiciones y no las ha sacado aún”.

Lo que falta en la ciudad

 La cantante ha estado trabajando con la alcaldía para la creación de un censo que genere información y datos sobre la actualidad de la población discapacitada de la ciudad, sin embargo, en cuando a obras y señalización para esta comunidad, expuso con preocupación, que todavía hay mucho por hacer. “Hay un parque aquí en Barranquilla que pusieron el piso con adoquines que tienen braille, pero lo hicieron pensando que era decoración y cualquiera que vaya con un bastón, no va entender qué dice y queremos concientizar a los barranquilleros y a la administración en ese sentido. Si yo soy una persona que no veo y toco eso no voy a entender”.

Manifestó que la infraestructura urbana tampoco piensa en la inclusión. “Ni siquiera hay ascensores para las personas que no pueden movilizarse o están dañados en clínicas o edificios públicos y entonces cómo suben o bajan de allí y quiero que mi ciudad nos incluya a todos”, concluyó.

Personas con discapacidad en Barranquilla

En Barranquilla, hasta el 6 de septiembre de 2016, se han registrado 15.918 personas con discapacidad, de las cuales 9.355 tienen sus datos completos, 452 personas poseen registros incompletos, 4.280 registros se realizaron hace más de tres años por lo cual es necesario actualizar la información suministrada y 1.851 fueron retirados por fallecimiento o porque se rehabilitaron.

Según la especialista María del Pilar Pinzón Rueda, directora de la Fundación Unicornio, desde la publicación de la ley de Discapacidad 361 de 1997 se habla del derecho que las personas con discapacidad tienen acceso de estudios en cualquier nivel educativo, pero es solo durante los últimos 15 años que las universidades han empezado a interesarse por velar esta normativa. Las instituciones están creando y formalizando programas de inclusión para la población discapacitada, a pesar de ello, el compromiso en algunas instituciones es nulo.

En Barranquilla algunas universidades ya han asumido el reto, entre ellas: la Universidad del Atlántico y su programa Diverser, la Universidad del Norte con el Programa Uninorte Incluyente, la Universidad Autónoma del Caribe, que ahora consta de la primera mujer con síndrome de down que se gradúa de profesional y los últimos meses la Universidad Simón Bolívar lanzó el programa Deslimítate e Inclúyete.

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