La artista que interviene con inquietantes ojos los árboles de Barranquilla

La creadora Lorena Gullo le ha puesto vivaces ojos a más 20 árboles en la ciudad, con el fin de hacer un llamado a la preservación del medio ambiente.

Por Lina Robles

La imaginación y las largas caminatas de la artista Lorena Gullo por los parques de Barranquilla, la llevaron sumergirse en un mundo de fantasía, donde los árboles cobran vida en su mente. “Sí los árboles tuvieran ojos quien sabe cuántas cosas no habrán visto”, contó la artista a PUBLIMETRO.

En su estudio de arte, que comparte con otros artistas locales, en el emblemático Edificio García, esta creadora contó la historia de su obra, como egresada de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico. “Inicialmente trabajaba esa imagen de la mujer y del cuerpo que se vende y luego empecé a incursionar en la naturaleza y lo imaginario”, destacó.

20 árboles de almendro, mango y mamón han sido intervenidos por la artista, quien les pone inquietantes ojos, que han aterrado a más de un transeúnte en la ciudad. “La gente no tiene que ir a una galería, porque mi obra ya está allí y si te conectaste con ella, entonces sé que como artista logré mi propósito”, cuenta Lorena sin interrumpir su labor en su estudio.

El proyecto de ponerle ojos a los árboles comenzó con la artística Fundación Cubo Abierto conformada por los artistas Stefanny González, Gustavo Carrillo, Dylan Altamiranda y la comunicadora Vanesa Arias. La obra consistía en intervenir el espacio público buscando respuestas en el espectador. “Yo escogía el árbol por su edad, debido a que se les hacen unos orificios naturales y yo iba analizando por ciertas calles los troncos de los árboles”, explicó.

Así fue como esta artista iba haciendo un estudio a los árboles que iba a intervenir en cinco parques de la ciudad como son: el parque El Golf, el parque Santander, el parque Suri Salcedo y el Parque Washington y el Sagrado Corazón.

Lorena equipada con un metro, reglas y una cámara fotográfica comenzó a tomar medidas y a ver el tamaño de los orificios para introducir sus impactantes ojos. “Mi idea era que el espectador al estar allí y ver el contraste de un ojo en un árbol, volviera su mirada a estos seres que también están vivos”, recalcó.

Al igual que sacados de libros y películas de fantasía quedaron los árboles con ojos en los parques y como la obra no estaba firmaba generaba más preguntas entre los transeúntes. “También era llevar al espectador a ese imaginario, a ese mundo fantasioso”, opinó su autora.

El Impacto del mensaje llegó al espectador, porque la gente se acercaba a la obra y se tomaba fotos y selfies con los ojos, convirtiendo a esta obra en un fenómeno viral en la ciudad. “Fue muy bien recibido por lo menos al momento de instalarlos”.

Hasta algunos curiosos pensaron que la obra había parte de alguna secta religiosa. “Los cuidadores de los parques me decían “aquí viene la gente a tomarse fotos”. En otros parques generaban otras dudas. Por ejemplo, en el Parque El Golf, me preguntaron que sí la obra estaba dedicada a la masonería o a los iluminati, qué si la obra tenía cámaras, en fin, era muy curioso”, recordó Lorena, entre risas.

La artista intervenía un parque por día, hasta completar 20 árboles y a veces un solo árbol tenía incrustaciones de varios ojos que algunos calificaron de “ojos espeluznantes”. “Algunos se asustaron porque la idea era que fueran realistas y que tuvieran ese contraste también. Yo quería humanizar el árbol, humanizar la naturaleza y dar un mensaje de que hace parte de nosotros”, respondió.

La obra: Prueba y error

En su estudio, Lorena se dedicó un sin número de horas, a crear los ojos y las pupilas a partir de la nada solo mediante un trabajo que fue elaborado a mano. “Al principio opté por imprimirlas, pero no me gustó el resultado y no quedaban perfectas como yo quería entonces tuve otra idea”, detalló.

A la artista le tomó seis meses para analizar y desarrollar los materiales que iba a utilizar y que también fueran naturales, con el fin de no dañar a los árboles. Esta premisa la llevó a utilizar la porcelana fría, que es un material que viene del maíz, arcilla y el resto de la obra está hecha a mano, con pigmentos naturales y contiene una capa de resina brillante, para dar al ojo, esa impresión de que está vivo y tiene sus pupilas húmedas.

Los vivaces párpados de los ojos fueron tallados a mano por la propia artista. “Empecé a pintarlos, a hacer la pupila, el iris y todo por capas. Es un proceso lento, muy dedicado y riesgoso porque era exponerlo en el espacio público porque de repente se lo van robar”, advirtió su creadora.

Los ojos comenzaron a ser colocados en agosto del año pasado y duraron seis meses en veinte árboles de la ciudad hasta este año, casi un bosque completo y del que hoy queda un último árbol intervenido dentro de las obras del Coliseo Elías Chewing del Parque Suri Salcedo, porque cercaron el lugar para reconstruir el escenario deportivo.

La polémica obra ha generado hasta debates en torno a los árboles de los parques de la ciudad con discusiones propiciadas por los mismos transeúntes. “Los más viejos del parque Suri, al ver el árbol con el ojo comenzaron a contar la historia del lugar y que ese árbol tenía más de ochenta años de haber sido sembrado y hasta comenzaron una tertulia, con otros señores que estaban allí, y pensé la obra tuvo ese efecto en la gente. Resultó en su objetivo para hablar del árbol y tener en cuenta que está allí y eso es lo que llena como artista, que el espectador se pueda conectar con la obra”.

Así cómo los árboles con ojos aparecieron fueron, de igual forma, desapareciendo de los árboles como una especie de arte efímero. “No sé quién se los llevó, pero la gente la es curiosa así que también eso parte del misterio”, indicó la artista.

La artista proyecta intervenir más de 200 árboles en Barranquilla y que La Arenosa sea reconocida como la ciudad donde los árboles tienen ojos y que el proyecto se pueda llevar a otras ciudades del país y del mundo. “Me contaron que la entidad del Foro Hídrico hasta preguntó quién era la artista, porque me dijeron que quieren apoyar la obra, debido a hacía que al parque llegaran más personas”, concluyó Lorena.

Sobre la artista

Lorena Gullo cuenta con 34 años nació en Barranquilla pero se crió en la espesura de la sabana de El Copey, Cesar cerca a las estribaciones de la Sierra Nevada, donde la naturaleza se desborda en el territorio. La joven ha sido escogida como participante de la primera Feria del Millón Caribe que se realizará este 20 y 21 de mayo en la antigua fábrica de Coltabaco, para esta feria tiene preparado un proyecto escultórico con las hojas de los árboles, en el que lleva a la resina, el periodo de vida de una hoja, desde que es verde hasta que se cae del árbol, se contrae y se seca.

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