El arte, la salvación del patrimonio arquitectónico de El Prado

PUBLIMETRO le cuenta las historias de jóvenes que buscan preservar esos edificios que inspiran su trabajo.

Por Lina Robles

El Prado en Rosa, una serie de fotográfica creada por la artista Daniella De Biase, ya no volverá a contar con los lugares que la inspiraron, en el emblemático barrio El Prado, porque muchas de sus casas patrimoniales están desapareciendo. “Es muy triste ver cómo esos bellos espacios, llenos de historias de familias, de recuerdos, de detalles únicos creados por sus dueños se van perdiendo y son ocupado por frías oficinas con aire acondicionado que no cuentan el legendario pasado que tuvieron”, contó De Biase a PUBLIMETRO.
La historia de El Prado
El barrio El Prado fue el primer sector urbanizado de la ciudad en la época de los años 20. Según un artículo de Gustavo Bell, el empresario norteamericano Karl Parrish propuso construir una nueva ciudad al lado de la existente; una ciudad que aprovechara el adelanto de Barranquilla y a la vez se proyectara como una nueva alternativa de vida para la minoría dirigente de la ciudad que podía costearla y mantenerla. Para el historiador de la Universidad del Norte Jorge Villalón la ubicación del lugar encima del barrio Abajo fue crucial para el desarrollo del sector. “Ellos vieron que Barrio Arriba del Barrio Abajo, o sea El Prado, quedaba lejos de río Magdalena, por ende lejos de los mosquitos y por eso eligieron ese lugar”.
En la década de los años 30 el barrio creció de acuerdo a la economía de la época creando un conjunto de edificaciones que unían en armonía varios estilos arquitectónicos como el republicano, el art decó y modernismo en sus caserones como sacados de las haciendas azucareras del sur de Estados Unidos. “El barrio El Prado es percibido como una clara manifestación de la espacialidad moderna y una experiencia pionera en Colombia”, escribió Bell.

Carlos A Delbarre Carlos Del Barrio, Mira Al Centro

El futuro de El Prado

Debido a la antigüedad e importancia que posee el sector algunos de los mayores defensores, que han salido para proteger esta área, son jóvenes emprendedores que ven en el barrio un lugar para crear negocios que activen la economía naranja de la ciudad. Sin embargo, a veces sus esfuerzos por darles otros usos a estas casas no han dado fruto. “Vemos cómo una buena iniciativa que las universidades hagan estudios sobre el barrio y se preocupen por las casas, pero el problema es que todo se queda en la academia y realmente desde el Distrito no vemos acciones reales para proteger el barrio”, denunció Johnny Insignares del colectivo Todo Mono y uno de los jóvenes líderes cívicos de la ciudad.
Otra de las modalidades de destrucción de patrimonio que se han visto en el barrio es el desmonte de las casas pieza por pieza, propiciado por los propios dueños de los inmuebles. “Lo que hacen algunos propietarios que no pueden destruir las casas ni vender el lote para poder construir un edificio es primero arrendarla a un concesionario de carros que termina por simplificar los espacios de las casas, luego abandonan la casa, pero las dejan abiertas para que entren desvalijadores de ventanas y puertas que terminan llevándose todo lo demás, hasta que el techo de la casa colapsa y finalmente queda solo el lote que sí pueden vender”, contó Insignares.
El colectivo Todo Mono desde hace meses está buscando arrendar una casa en el lugar sin lograrlo. “Es muy lamentable ver cómo ubicamos una casa que queríamos arrendar para abrir un café y una librería, pero la señora dueña tiene la casa vacía y no vive en el país. Además como no conoce nuestra propuesta pues prefiere alquilar la casa a una gran marca o a una multinacional en vez de darle una oportunidad a las marcas locales”, explicó Insignares.
También los arriendos de estas casas patrimoniales son excesivamente costosos debido a que rondan los 15 millones de pesos mensuales en adelante.
Actualmente la curaduría urbana de El Prado adelanta 15 sellamientos de obras realizadas sin permisos dentro de estos inmuebles patrimoniales. “Lo que yo quisiera que cada casa guardara es su historia. No mostrarla en museo sino que cada casa pueda mostrarle a los visitantes quienes vivieron allí y porqué motivo la construyeron”, manifestó De Biase.
De Biase quien tuvo la oportunidad de hacer fotografías de moda dentro de estas edificaciones espera que en un futuro se pueda reconstruir la memoria de estos lugares. “Al regresar a la casa que está ubicada en la carrera 58 con 71 ya no será lo mismo porque es otro lugar. Se perdieron muchos acabados y los baños originales solo queda la estructura y nadie hace nada para evitar que se pierda esta memoria y que solo quedó registrada en mis fotos”.
Un lugar Conquistador

Otro colectivo de jóvenes que han hecho de El Prado un lugar para visitar son los emprendedores de Vagabundo Social Club bajo la dirección de Francisco Guinovart quienes han creado a un Gastro Lounge denominado Conquistador y que fue recreado dentro de una casa estilo años cincuenta ubicada en la zona comercial del sector. El bar restaurante fue pensado para que encajara perfectamente con su entorno por los diseñadores de interiores Daniel Lafaurie y el arquitecto Ernesto Lafaurie. El lugar abre al mediodía con un comedor de almuerzo y cierra hasta altas horas de la noche con una propuesta de música electrónica y toques de rock, según la programación de la temporada.

Estudiantes Universidad Autónoma del Caribe

El estudio

En el barrio El Prado hay 118 predios clasificados en el nivel de conservación integral, es decir, que no se pueden modificar arquitectónicamente, según el estudio Resignificación de Lugares Patrimoniales realizado por un equipo de docentes y estudiantes de la Universidad Autónoma del Caribe, cuyos resultados le fueron entregados a la secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo del Distrito de Barranquilla.
Ese mismo proyecto arrojó que en el nivel 2 hay 631, a los cuales se les debe hacer un tratamiento arquitectónico en caso de que se les vaya a intervenir; y 1005 en el nivel 3, los cuales deben conservar el contexto de la zona.
Dentro del estudio se construyó una maqueta con más de 1700 predios a escala ubicados en el perímetro del barrio El Prado bajo la coordinación del docente e investigador Salvador Coronado y 43 estudiantes de quinto semestre, que cursan la asignatura Taller de Restauración Arquitectónica.
La iniciativa también cuenta también con una exposición fotográfica y está enmarcada en una investigación que fue la base para la realización de un Plan Especial de Manejo y Protección del barrio El Prado para la secretaría de Cultura Distrital, dentro del cual ya se entregó la información que la dependencia solicitó a través de un convenio.
“El fin que tratamos de conseguir es que la gente encuentre nuevos significados en estos lugares patrimoniales de El Prado, a los que nosotros llamamos ejes estructurantes, que pueden generarse desde la historia, desde la arquitectura, desde diversos acontecimientos y desde los valores”, explicó el docente Salvador Coronado.
La exposición fotográfica estará disponible próximamente en el Museo de Arte Moderno. Tanto ésta como la maqueta hacen parte de una muestra itinerante que sirve para difundir los elementos patrimoniales, lo cual facilita la divulgación y la visión pedagógica del proyecto. Pero el estudio no se limitará a lo físico, también hará un recorrido por los hechos que ocurrieron en El Prado. “Con eso podemos encontrar nuevos valores que antes estaban escondidos y que la gente desconocía”, explicó Coronado.

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