Recuperan plaza vecina al colegio donde estudió García Márquez en Barranquilla

A pocos días de su entrega, la Plaza de la Iglesia San José, en el Centro, revela sus históricos secretos.

Por Lina Robles

Sentada en su mecedora en Barrio Abajo, la matrona de casi 90 años, Rosario Zúñiga, todavía recuerda la época en que Gabriel García fue su vecino. “Yo le decía Gabito como todos y él jugaba conmigo cuando era chiquito. Le gustaba jugar bola e trapo y estudiaba en el Colegio San José”, cuenta la mujer a PUBLIMETRO.

Pocos son los vecinos que todavía recuerdan la época dorada del Centro de Barranquilla y aquellas callecitas por las algunas vez transitó el Nobel de Literatura en sus primeros años. Uno de esos lugares es la Plaza de la Iglesia de San José, que en pocos días será entregada por el Distrito a la ciudad. Son 2.800 metros cuadrados que han sufrido múltiples transformaciones con el paso del tiempo. Un escenario que fue olvidado y convertido en zona de tolerancia saldrá de nuevo a la luz para sumarse al circuito de plazas públicas de la urbe. “Estamos muy felices porque queremos que de nuevo esta plaza tome vida después de 8 meses de intervención para el disfrute de sus habitantes”, contó Beatriz Aguilar, Directora de la Biblioteca Departamental, vecina a la plaza, a este medio.

Un lugar con historia

El cronista e investigador Adlai Stevenson ha documentado el pasado de la plaza. Pocos barranquilleros conocen que el lugar funcionó como uno de los primeros cementerios llamado Campo Santo hacia 1839. “El Padre Carlos Valiente invitó a la comunidad jesuita a que se instalarán en la ciudad en 1905 y les cedió los predios de la iglesia y el colegio San José, que aún funcionan allí. En 1911 comenzó a construirse la Iglesia frente al cementerio”, cuenta Stevenson.

El Colegio San José es una construcción republicana, vecina de la plaza, que comenzó a recibir sus primeros estudiantes en 1917. Uno de ellos fue Gabriel García Márquez, quien según su biógrafo Gerald Martin, estudió en sus aulas a los 13 años hacia 1940. “Luisa insistió en plantear la cuestión de la educación secundaria de Gabito, y convenció a su renuente esposo de que debían mandarlo al Colegio San José, en Barranquilla, sobre el cual había hecho averiguaciones antes de su partida. “Allí se hacen los gobernadores”, le dijo”, escribió Martin.

Durante ese episodio de su vida Gabo vivió con unos primos durmiendo en un sofá y en este colegio realizó sus primeros ejercicios literarios, que quedaron consignados en la Revista Juventud con poemas como Bobadas mías, entre otros. También se destacó por obtener excelentes calificaciones. “Gabito recorría esas calles a diario. Seguía por Murillo y luego bajaba por la 38 y seguía hasta el colegio que siempre fue un lugar familiar para él”, explica Stevenson.

Gabo solo duraría en el colegio hasta 1942 porque al año siguiente se iría a estudiar definitivamente a Zipaquirá. De aquellos días en Barranquilla su biógrafo describió que a Gabo le gustaba ir a las reuniones del grupo de poetas locales Arena y Cielo y que tuvo su primera e intensa aventura amorosa con una mujer casada, llamada Martina Fonseca, cuyo desamor lo llevó para siempre a abandonar el colegio y de paso a Barranquilla.

En los años 40 comenzó a azotar la epidemia del cólera en Barranquilla que arrasó con el 25 por ciento de la población de la ciudad. “El cementerio Campo Santo colapsó en 1949 porque no había dónde enterrar a todos los muertos y tuvieron que abrir zanjas para sepultarlos allí. Finalmente abren los nuevos cementerios El Universal y el Calancala y el terrero pasó a ser una plaza”, explica el cronista.

Una estatua llega a la plaza

La estatua de La Libertad que adorna hoy la plaza fue recibida por la ciudad en 1910 de parte de la Colonia Siria como ofrenda en conmemoración de los cien años del grito de independencia de Colombia. Aunque nadie recuerda dónde fue entregada inicialmente, la estatua centenaria fue mudada por varias plazas de la ciudad y finalmente fue ubicada en San José. La efigie, ya restaurada, fue ubicada en el centro del lugar porque anteriormente la habían colocado a un costado de la plaza.

Este proyecto comprendió la rehabilitación de la estatua, recuperación urbanística y paisajista del sector realizando actividades de construcción como zonas verdes de paisajismo, recuperación de andenes, mobiliario urbano, piso en adoquín peatonal, adoquín vehicular, iluminación tipo LED, arborización por un valor de 1.889 millones de pesos. “Para la Biblioteca será muy importante que la plaza, que antes estaba cerrada con unas rejas, esté ahora abierta para todos y poder extender nuestras actividades allí”, indicó la directora de la Biblioteca Departamental.

El Distrito prevé que el lugar se convierta en un sector turístico y cultural donde los visitantes puedan ir tras los pasos de Gabo y apreciar las colecciones privadas de la Biblioteca Departamental dedicadas a la obra de Meira Delmar y Ramón Illán Bacca. “Cuando sea la apertura de la plaza deseamos sacar libros, mesas y sillas y continuar con nuestro proyecto Rueda de la Lectura y todos puedan venir a leer al aire libre”, concluyó Aguilar.

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