Historias de amor y rehabilitación en un Hogar de Paso en Barranquilla

Por Lina Robles Luján

Así viven 100 exhabitantes de la calle que han encontrado un refugio en este lugar.

Con una soga atada al cuello arrastrado por la comunidad para evitar su inminente suicidio, así llegó Fernando Gómez De la Hoz al Hogar de Paso Distrital para habitantes de la calle hace 4 años. “Perdí mi profesión, mi familia, los amigos, la plata, lo perdí todo por culpa de la droga. Llegue aquí destrozado”, cuenta De la Hoz a PUBLIMETRO.

Él hace parte del grupo de exhabitantes de la calle que han sido rehabilitados en este programa. Hoy estos hombres y mujeres que antes deambulaban sin rumbo en los parques del centro participan de actividades lúdicas en estos espacios. “Yo antes llegaba al Parque Almendra a fumar marihuana y allí en la concha acústica pasaba mis ‘peperas’ y mis trabas, pero hoy voy al parque es a disfrutar del picnic, de la cuentoterapia, del ejercicio, ya no voy a trabarme, voy con otro propósito positivo”, resalta De la Hoz.

A sus 53 años, este hombre aún no olvida las huellas que la soga dejó en su cuello, marcas que dieron paso a un cambio en su vida y en su profesión, para dedicarse a la elaboración de tableros de acrílico en madera que comercializa en las papelerías del sector como su actividad económica. “Tengo mis clientes que me piden el producto que vendo y eso me motiva. En este hogar he encontrado la razón de mi vida y aquí he podido hacerlo limpio de drogas”.

Un total 100 personas habitan en este edificio de cuatro pisos enclavado sobre la carrera 38 en el centro de la ciudad. Allí conviven jóvenes, adultos y adultos mayores que después de haber vivido sobre cartones y carretillas, en plazas de mercado y parques, hoy tienen lo que ellos llaman: un refugio. “En medio de esta recuperación de parques y espacio público de Barranquilla también se recupera a la gente habita allí”, cuenta Luisa Mora García, Coordinadora del Programa Habitante de la Calle del Distrito.

¿Cómo llegan al hogar?

Los nuevos inquilinos del lugar llegan según se habiliten los cupos del hogar y a través de los contactos activos que realizan funcionarios de la Secretaría de Gestión Social en la calles de la ciudad todos los lunes, miércoles y viernes en las horas de la noche. El proceso consiste en un acercamiento al habitante de la calle en los diferentes puntos donde pernoctan. “El equipo de la Secretaría de Gestión ha realizado varios estudios de georeferenciación en los puntos donde ellos se reúnen. Antes el Distrito no contaba con esta herramienta. Llegamos a ese punto activo y allí los sensibilizamos par que conozcan la oferta del Hogar de Paso”, explica Mora. También los ciudadanos pueden solicitar el cupo a la Alcaldía o la misma comunidad remite a la persona que necesita un refugio al hogar.

Las actividades

Quienes ingresan al programa cuentan con talleres de crecimiento personal, atención psicosocial y atención física. De lunes a viernes, en horas de la tarde, validan la primaria, algunos aprender a leer a escribir por primera vez. También cuentan con actividades complementarias como salidas a la playa y recorridos a museos. Algunos salen a trabajar o a lo que llaman el “rebusque callejero” y los abuelos se quedan todo el día en el lugar, donde son visitados por colegios y diversos voluntarios. “Los más jóvenes solo desayunan y comen y los ancianos se alimentan con sus tres comidas diarias”, explica la coordinadora del programa.

Una vez al mes organizan un picnic al parque y hasta celebran sus cumpleaños. “Esto es una gran casa, es una familia, pero en cada familia hay parámetros y reglas que cumplir”, indica Mora.

Los moradores del Hogar de Paso deben cumplir horarios y mantener el orden y la disciplina en el lugar, tienen prohibido consumir drogas o cigarrillos de todo tipo, no se les permite alojarse bajo los efectos del alcohol ni bajo la acción de alguna sustancia psicoactiva. “Todos deben estar sobrios y lúcidos en nuestras revisiones”, recalca Mora. La entrada para los que salen es desde las 4 hasta las 6 p.m. Ven televisión hasta las 9 p.m. y a esa hora se retiran a sus dormitorios compartidos en un piso para hombres y otro exclusivamente para mujeres.

De paso

Algunos, sobre todo, los adultos mayores que han sido abandonados por sus familiares son los que llevan más tiempo en el hogar otros pueden durar un año y seguir con su vida en un nuevo hogar, pero otros no lograr completar el proceso porque desean seguir en el mundo de las drogas. “La preocupación es mayor porque los que más desertan del programa son los más jóvenes”, señala Mora.

Otro de los ejemplos de rehabilitación de este Hogar de Paso ha sido la del popular personaje de ‘Bazuquita’ quien ahora recuperó su identidad en la sociedad como Maribel Gutiérrez. Ella llegó hace cuatro años al programa. Su recuperación no fue fácil. No podía caminar y su rebeldía y comportamiento impedía que el proceso de rehabilitación siguiera su curso. “No fue fácil pero aquí con el apoyo de todos le gané la batalla a las drogas. Ahora salgo a trabajar. Tengo a mi perrita Susana. Vendo galletas, manímoto y chicles y mi cliente favorito en la calle 72 es el periodista Jorge Cura”, cuenta entre risas.

También el Hogar de Paso alberga historias de amor como la de Jorge Reales y Johana Díaz, quienes se conocieron en este lugar y hoy son inseparables. “Yo lo había perdido todo hasta mi familia, pero llegué aquí y encontré a Johana, quien es ahora mi amor y consuelo en el hogar”, cuenta reales.

Otros siguen en busca de su verdadero hogar, como es el caso de Sonia Montoya, una caleña que llegó a vivir en las calles de la zona industrial de Barranquilla. Allí dormía junto a una pipa que usaba todos los días para drogarse. Ahora con una limitación visual completa, producto de un alcohol etílico que ingirió desea reencontrarse con sus hijos en el departamento del Valle. “Desde hace tres años estoy aquí con, cero pipa, cero drogas y estoy feliz acá, pero quiero volver con mis hijos”, dijo Sonia.

La coordinadora del Programa Habitante de la Calle asegura que la mayoría de personas que han pasado por el hogar no ha requerido complejas unidades terapéuticas para su rehabilitación. “Todo ha sido con amor. El proceso de recuperación total de un habitante de la calle es largo y complejo. No es un proceso fácil. Primero viene una fase de desintoxicación, después los llevamos a unidades terapéuticas para validar la parte médica de su recuperación del consumo de drogas o de sustancias psicoactivas. Unos son fuertes y lo logran, otros no”.

El próximo año se abrirá un nuevo Centro de Atención Integral para atender a 550 habitantes de calle en la ciudad. Allí se implementarán talleres del SENA, con manualidades y terapia ocupacional. El hogar tendrá una unidad terapéutica, zonas verdes y estará ubicado en carrera 38 con calle 17.

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