Una activista feminista fue víctima de una violenta agresión armada habría sido encañonada directamente en la cabeza y, posteriormente, blanco de amenazas de muerte luego de expresar su postura política frente a la sede de campaña de Abelardo de la Espriella, ubicada en el sector del Parkway, localidad de Teusaquillo, en Bogotá. Publimetro Colombia accedió en exclusiva al testimonio la afectada y a las pruebas documentales que evidencian la gravedad del hostigamiento a pocos días de la segunda vuelta presidencial.
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Los hechos se desencadenaron cuando la ciudadana y un compañero salían de un establecimiento comercial de la zona. Al percatarse de que en la planta superior era la sede de campaña del abogado, decidieron arengar tranquilamente en favor de Iván Cepeda cuando los integrantes de derecha salieron del recinto. La reacción de las personas que se encontraban en la sede electoral habría sido un despliegue de violencia verbal y física desmedida contra los jóvenes desarmados.
Según el relato entregado en exclusiva a este medio por la activista afectada, un grupo de integrantes de la campaña los rodeó de inmediato para amedrentarlos. “Nos trataron súper mal, nos dijeron que éramos parásitos”, denunció la joven, describiendo cómo la tensión escaló de los insultos a una agresión letal inminente. Minutos después, un hombre sacó un arma de fuego de manera intempestiva: “Un señor nos sacó un arma y nos apuntó en la cabeza”, relató con preocupación por su integridad física actual. La oportuna intervención de un guarda de seguridad del sector, quien logró sujetar al agresor para que guardara la pistola, evitó una tragedia en plena vía pública.
“La siguiente es disparo”: salen a la luz las presuntas amenazas de muerte contra las jóvenes
Después de pasar este ataque con arma de fuego en las calles de Bogotá, la activista y las integrantes de su organización social empezaron a recibir amenazas de muerte de carácter digital por medio de correo electrónico. En estos mensajes se lee de forma explícita que al parecer pretenden silenciar la labor defensora de los derechos humanos y de las mujeres de la colectiva, no se conoce directamente de donde proviene las amenazas.
En las evidencias obtenidas en exclusiva por Publimetro Colombia, el simpatizante del candidato Abelardo De la Espriella, dirige insultos de alta violencia de género y de cierta manera confirmarían el trasfondo ideológico del encañonamiento. En los mensajes se leen: “se les viene hondo” y apelativos despectivos como “guerrillas femilokas”. Quién envía las amenazas de muerte advierte sin filtros: “lo de la pistola ayer es el inicio (...) las tenemos fichadas a ustedes y su colectiva de pacotilla, vamos a destriparlas izquierdistas con el tigre no se meten”. El texto cierra de una forma tajante y preocupante con una advertencia letal: “primera advertencia la siguiente es disparo”.

El Distrito desmiente versión de la campaña sobre supuesto ataque vandálico
Desde la campaña de Abelardo de la Espriella y sus cercanos políticos emitieron una alerta pública asegurando que sus instalaciones estaban bajo un ataque violento y vandálico. Simpatizantes del abogado que estaban en la sede, mencionaron que un joven se encontraba bajo “diagnóstico reservado” luego de presuntamente ser atacado con escopolamina y acusó a los sectores de oposición de orquestar disturbios para desestabilizar el proceso de cara a la segunda vuelta presidencial.
Esta versión fue categóricamente desmentida por las autoridades de Bogotá. La Secretaría de Seguridad del Distrito quienes emitieron un reporte oficial aclarando que la situación consistió únicamente en la aglomeración de ciudadanos que lanzaron consignas políticas y restringieron de manera temporal los accesos, luego del suceso armado, sin que existiera ningún tipo de afectación estructural, daño material o uso de sustancias químicas. La intervención de la Policía y la Secretaría de Gobierno se limitó a medidas preventivas para facilitar la salida tranquila de las personas del inmueble.
El presidente Petro exige la captura inmediata del agresor
La gravedad de la violencia armada ejercida contra la artista y defensora de derechos humanos generó el rechazo inmediato del presidente de la República, Gustavo Petro. El mandatario utilizó sus canales oficiales para exigir resultados judiciales contundentes frente al ataque en Teusaquillo. “Le solicito a la Fiscalía General de la Nación y a la Policía Colombia capturar a este sujeto que amenazó a una activista de campaña, artista, en el Parkway en el centro de Bogotá”, ordenó con firmeza el jefe de Estado.
Asimismo, Petro arremetió de forma directa contra el discurso de odio promovido por Abelardo de la Espriella, señalando que la retórica incendiaria termina traduciéndose en agresiones físicas reales en las calles del país. “Si no se responsabiliza de la palabra va a hacer matar a la ciudadanía colombiana como en el pasado. Nadie en campaña debe ir armado, el debate político es sobre argumentos e inteligencia, no sobre la fuerza”, dijo el presidente, quien además hizo un llamado a la Fiscalía y a la Policía para judicializar y capturar a los responsables de sembrar el pánico mediante las armas."
Alerta por las garantías fundamentales y el derecho a la vida
Para la activista y las organizaciones de mujeres de la capital, lo vivido en las inmediaciones de la sede política representa una seria amenaza al futuro de las libertades democráticas y la protección de la vida. Las víctimas hicieron un llamado urgente a la sociedad colombiana para que se difunda ampliamente esta denuncia exclusiva y no se normalice el uso del armamento para responder a los disensos políticos ciudadanos.
“Esto no solamente es algo de campaña, es algo que se viviría (...) si realmente esa persona queda como presidente, las personas no van a tener control sobre sus portes de armas”, enfatizó la activista con profundo temor. El caso permanece bajo la orden del jefe de Estado y los pronunciamientos de la artista en el que buscan esclarecer la identidad del sujeto que apuntó a la cabeza de la joven y determinar el origen exacto de los mensajes que hoy ponen en riesgo inminente la vida de la víctima.
