Bogotá

¡No se deje engañar! Las cinco señales definitivas para detectar licor adulterado y salvar su vida

Un experto de la SIJIN reveló los errores que cometen las mafias al reenvasar botellas. Revise esto antes del primer trago.

Archivo:  Secretaría de Seguridad  de Bogotá
Cómo detectar licor adulterado Archivo: Secretaría de Seguridad de Bogotá

La comercialización de licor adulterado en Bogotá dejó de ser un problema estacional para convertirse en un foco de operativos permanentes de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia. Ante la sofisticación de las mafias dedicadas al reenvasado, las autoridades intensificaron las inspecciones en establecimientos y emitieron una alerta técnica para que los ciudadanos identifiquen cuándo una botella representa un riesgo mortal.

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De acuerdo con el intendente José Alexander Galindo Barón, perito de la SIJIN y experto en la materia, la clave no reside solo en el precio bajo, sino en los detalles físicos del envase que las redes criminales no logran replicar con precisión industrial.

El rastro del sello de seguridad: el primer filtro de seguridad

La revisión técnica debe comenzar en el cuello de la botella. Según la Secretaría de Seguridad, un producto legítimo garantiza una “continuidad perfecta” entre la tapa, el cinto de seguridad y la estampilla. El intendente Galindo Barón advierte que los falsificadores suelen fallar en este punto: “Las marcas usan termosellados industriales que no pueden ser replicados artesanalmente. Si la cinta está corrida, rota o no coincide, es una señal clara de que la botella pudo haber sido destapada y reensamblada”.


Esta verificación es vital, ya que cualquier irregularidad en el sello de la estampilla indica que el contenedor original fue reutilizado para introducir mezclas con alcoholes industriales o sustancias altamente tóxicas como el metanol.

Una de las pruebas más rápidas para el consumidor consiste en girar suavemente el envase antes de abrirlo. Al ser productos elaborados en laboratorios clandestinos sin condiciones de asepsia, el líquido suele delatar su origen. “La presencia de partículas en suspensión, como impurezas, residuos o suciedad, es una alerta inmediata”, señalan las autoridades. Mientras las empresas legales operan bajo estrictos controles de calidad y auditorías, el licor artesanal ilegal suele presentar sedimentos visibles a contraluz que nunca deberían estar en un destilado certificado.

Impresiones dudosas y etiquetas irregulares

La calidad de la papelería es otro factor determinante. La Secretaría de Seguridad recomienda fijarse en la nitidez de los colores y la alineación de los textos. Las etiquetas originales poseen impresiones nítidas que no se borran al contacto con los dedos. Por el contrario, los envases adulterados suelen presentar letras corridas, tintas de baja calidad o pegado irregular. Asimismo, es imperativo que la información de la estampilla (lote, fecha de fabricación y código QR) coincida exactamente con los datos grabados directamente en el vidrio o plástico de la botella.

El ritual en la mesa y la destrucción del envase

El riesgo no termina en la compra. En bares y discotecas, la exigencia del consumidor es la última barrera de defensa. La recomendación oficial es clara: solicitar siempre que el licor llegue sellado a la mesa y sea el propio cliente quien lo destape. Una botella abierta previamente es el escenario ideal para el “reciclaje” de envases con sustancias de origen desconocido.

Finalmente, las autoridades hacen un llamado a la responsabilidad social: una vez consumido el producto, es necesario dañar las etiquetas y destruir el envase. Esta acción impide que las redes criminales recuperen la botella original para reintroducirla en el mercado ilegal, cortando así el ciclo de una industria que pone en jaque la salud pública de la capital colombiana.

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