Cinco menores de edad y dos adultos completan más de 20 horas desaparecidos en el cerro de Monserrate, en Bogotá. El rastro del grupo se perdió desde la mañana del domingo 12 de abril, lo que detonó un operativo de emergencia ininterrumpido por parte del Distrito, combinando despliegue terrestre y tecnología de rastreo aéreo que, hasta el momento, no arroja coordenadas exactas sobre su ubicación.
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Las bajas temperaturas de la madrugada bogotana y la densa vegetación de los cerros orientales dificultan el avance del equipo de rescate. Ante la imposibilidad de establecer contacto visual o telefónico, el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá trazó una hipótesis técnica para explicar por qué los sensores infrarrojos no han logrado detectar el calor corporal del grupo.
“Las labores de búsqueda no han parado un minuto. Durante la madrugada realizamos sobrevuelo de drones con cámaras térmicas, sin resultados positivos. Presumimos que pueden estar en una cueva refugiados y por eso no se pueden ubicar. Esperamos que hoy las personas aparezcan”, precisó la entidad a través de un reporte oficial.
El último contacto y la desviación hacia las ‘Cascadas’
El punto de partida de este gigantesco barrido interinstitucional nace de una única pista confirmada. El capitán Rodolfo Barrera, vocero de Bomberos de Bogotá, explicó que uno de los excursionistas logró establecer contacto con un pariente poco antes de que sus teléfonos quedaran fuera de cobertura. En ese breve intercambio, el ciudadano “reportó que estaban a un lado del templo y que iban para un sitio llamado ‘Cascadas’, sobre las 11 de la mañana”.
Esa información obligó a reconfigurar los factores de búsqueda. Las autoridades movilizaron a los escuadrones fuera de los senderos de piedra tradicionalmente habilitados, adentrándose en caminos destapados y zonas de reserva forestal de alta complejidad topográfica. Actualmente, tres cuadrillas tácticas recorren simultáneamente diferentes rutas agrestes intentando interceptar la trocha que la familia habría tomado por error.
Sensores térmicos y barrido desde el ‘Pico del Águila’
El despliegue no solo es terrestre. Mientras efectivos de la Policía de Carabineros, Defensa Civil, PONALSAR e Idiger peinan la montaña a pie, en el cielo opera el Equipo Técnico Especializado de Aeronaves No Tripuladas (SART), con el soporte del helicóptero Halcón de la Policía Metropolitana.
La estrategia aérea se concentra en el costado norte del cerro tutelar. De acuerdo con el sargento William Díaz, las unidades se instalaron en el sector conocido como los ‘tanques del silencio’ para lanzar los equipos hacia el ‘Pico del Águila’. Los técnicos ya ejecutaron seis vuelos de reconocimiento profundo con drones equipados con sensores térmicos, buscando cualquier anomalía calórica debajo del follaje.
Los canales de comunicación directa con los desaparecidos siguen cortados. Los organismos de socorro mantienen acordonados los puntos de acceso y confirmaron que las operaciones de ascenso e inspección georeferenciada no se detendrán hasta lograr la extracción segura de los siete ciudadanos.
