El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, confirmó la vinculación técnica de dos vehículos de servicio público en hechos criminales que conmocionaron a la capital, los cuales fueron: el asesinato del profesor Neil Cubides, ocurrido en enero, y el secuestro de la Diana Ospina en Chapinero, registrado hace un mes. Según una revelación de la Unidad Investigativa de EL TIEMPO, el propietario de ambos taxis es Fredy Alexánder Ayala Santamaría, un joven de 29 años que maneja una flotilla de al menos 30 vehículos en la capital.
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La conexión entre ambos casos se dio mediante el rastreo de placas. El Hyundai Grand i10, de matrícula ESN170, fue el vehículo donde Ospina permaneció retenida durante 46 horas. Por otro lado, el taxi con placas ESN362 fue identificado como el medio de transporte utilizado para trasladar al profesor del Externado, Neil Cubides, hasta la vereda Los Soches, en Usme, donde su cuerpo fue hallado con signos de tortura e incinerado.
La millonaria inversión detrás de la flotilla “amarilla”
Ayala Santamaría, quien se identificó como estudiante de derecho y trabajador de un tribunal, aseguró en entrevista con el medio citado que su actividad se limita al arrendamiento de los automotores a terceros. Las autoridades estiman que el joven ha realizado una inversión superior a los 800 millones de pesos en el sector del transporte público, considerando que cada vehículo, junto con su respectivo cupo y matrícula, oscila entre los 30 y 50 millones de pesos, reportó el diario.
A pesar de la gravedad de los hallazgos, el propietario sostuvo que no tiene relación directa con los conductores que cometieron los delitos. “Nosotros le damos trabajo a la gente y no sabemos para qué van a utilizar finalmente los vehículos”, afirmó Ayala a el medio reportado, añadiendo que la administración operativa de los taxis recae principalmente en su padre, debido a sus compromisos académicos y laborales.
Capturas y nexos bajo la lupa de la Fiscalía
Por el caso de Diana Ospina, la Fiscalía General de la Nación ya logró la imputación de cargos contra los hermanos Juan Pablo Gómez Cardozo, alias ‘Pablito’, y Diego Armando Gómez Cardozo, alias ‘Pachanga’. Ambos sujetos aceptaron su responsabilidad en los delitos de secuestro extorsivo agravado y hurto calificado. Según el expediente, ‘Pablito’ conducía el taxi de Ayala, mientras que su hermano interceptaba a las víctimas para amenazarlas con armas blancas.
La investigación ha tomado un nuevo matiz al rastrear un tercer vehículo involucrado en el secuestro de la diseñadora, de placas TGX277, como se conoció en los videos de las cámaras de seguridad. Este automotor figura a nombre de una mujer que, según las primeras indagaciones, sería una persona allegada a Ayala Santamaría.
El caso pone sobre la mesa el debate sobre la responsabilidad de los propietarios de flotillas en la capital. Ayala Santamaría insistió en que no ha sido requerido formalmente por la Policía o la Fiscalía, pese a que sus vehículos aparecen en dos de los expedientes más críticos de la seguridad reciente en Bogotá.
Por ahora, los investigadores buscan determinar si existe una negligencia sistemática en la verificación de antecedentes de los conductores o si los vínculos van más allá de un simple contrato de arrendamiento. Mientras tanto, el joven propietario sostiene que su única prioridad es terminar sus estudios, delegando la responsabilidad de los hechos a las “personas equivocadas” que contrataron sus servicios.
