Un juez de control de garantías impuso medida de aseguramiento en centro carcelario contra alias El Apóstol, el señalado de realizar múltiples extorsiones el pasado 30 de noviembre de 2025, este fue el que aterrorizó a los residentes del barrio Mandalay, en la localidad de Kennedy, después de detonar una granada contra una vivienda.
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La captura se materializó en el municipio de Güepsa, Santander, luego de un complejo seguimiento que permitió establecer que el procesado no solo ejecutaba ataques físicos, sino que implementaba una sofisticada inteligencia delictiva para doblegar a sus víctimas.
La contundencia de la Secretaría de Seguridad
En un informe detallado sobre el operativo, la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia entregó declaraciones que revelan la frialdad con la que operaba este individuo. Según el ente oficial, el rastro de la violencia comenzó con una denuncia por una exigencia económica impagable.
“La investigación liderada por la Policía y la Fiscalía permitió poner fin a una persecución de varios meses. El caso se originó tras la denuncia de una víctima que venía siendo intimidada con exigencias económicas que alcanzaban los 500 millones de pesos, bajo amenazas directas contra su vida y la de su entorno familiar. Las indagaciones establecieron que el hoy capturado habría logrado que la víctima entregara cerca de 14 millones de pesos, en medio de la presión constante y el temor generado por las advertencias”, indicaron fuentes de la Secretaría de Seguridad.
Inteligencia digital y compra de armas en el Guaviare
Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades es la capacidad de ‘El Apóstol’ para penetrar la privacidad de los ciudadanos. No se trataba de llamadas al azar, sino de un plan de vigilancia digital exhaustivo.
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La Secretaría de Seguridad fue enfática al describir el método de “perfilamiento” que el capturado utilizaba antes de realizar el primer contacto extorsivo:
“Según establecieron los investigadores de la Sijín y el Gaula, este sujeto utilizaba información recolectada en redes sociales y consultas a bases de datos para perfilar a sus víctimas, identificar sus bienes y conocer detalles minuciosos de su entorno familiar. También se pudo establecer que, días antes del atentado en Mandalay, alias ‘El Apóstol’ se habría desplazado a San José del Guaviare, donde, al parecer, consiguió el artefacto explosivo utilizado en el ataque contra la vivienda del suroccidente de la ciudad”.
Un operativo que cruzó departamentos
Luego del atentado, ‘El Apóstol’ abandonó la ciudad, iniciando una seguimiento y ocultándose en Santander. Sin embargo, el entrecruzamiento de datos técnicos y el análisis de las comunicaciones permitieron ubicarlo en Güepsa.
Al respecto, la Secretaría de Seguridad enfatizó en la importancia de la denuncia ciudadana para desarticular estas estructuras que afectan la economía local y la integridad de los ciudadanos. Durante las audiencias concentradas, la Fiscalía imputó cargos por los delitos de terrorismo, extorsión y porte ilegal de armas de fuego y explosivos
Pese a que el procesado buscó refugio fuera de Bogotá, la contundencia de las pruebas recolectadas, que incluyen el rastreo digital de los perfiles que visitaba y la evidencia del viaje al Guaviare, fue suficiente para que el juez ordenara su traslado inmediato a un establecimiento penitenciario mientras avanza el juicio en su contra.
