El asesinato del empresario Gustavo Aponte, ocurrido en la tarde del pasado miércoles 11 de febrero afuera de un exclusivo gimnasio de Bogotá, consternó a la ciudad por la forma en que los sicarios le quitaron la vida al hombre.
Desde entonces, las autoridades investigan con rigor las causas del crimen, así como también la pista del atacante que salió huyendo en una motocicleta hacia el sur de la ciudad.
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En primer lugar han detallado los investigadores, que el asesinato tenía un plan milimétrico, en el que estudiaron los movimientos de Aponte, lo siguieron e identificaron su rutina. Es importante señalar que el sicario que desenfundó el arma contra el empresario y su escolta, vestía de traje y corbata.
De acuerdo a información suministrada por las autoridades a El Tiempo, el atacante tenía los segundos contados para cometer el asesinato una vez bajaran Gustavo Aponte y su guardaespaldas, quien era Luis Gabriel Gutiérrez, un expolicía.
En imágenes ya compartidas en redes sociales, se observa al sicario atender una llamada por celular, pero en el momento en que ve al empresario, sacó su arma y disparó contra él y el escolta en varias ocasiones, haciéndoles heridas mortales en la cabeza y cuello.
Los negocios de la familia Aponte
Una investigación liderada por El Tiempo, estableció que Gustavo Aponte provenía de una familia poderosa y adinerada en Colombia, ligada a tres negocios de gran rentabilidad económica: el arroz, el plástico y la ganadería.
La familia logró edificar un conglomerado empresarial de más de 12 compañías. En el caso de Gustavo Aponte, el medio mencionado anteriormente señaló que era el gerente general de la Empresa Colombiana de Soplado e Inyección Ecsi SAS, una organización dedicada a la fabricación de artículos de plástico con presencia en varias regiones a nivel nacional.
Incluso se conoció que la compañía tenía clientes de la talla de Nestlé, Coca-Cola, Clorox, Unilever, Colanta y Johnson & Johnson.
No obstante, del grupo de empresas de la familia, la más importante y destacada es Agroindustrial Molino Sonora A. P. SAS, cuyo negocio es la producción del popular Arroz Sonora, conocido en la Costa Caribe.
“A nosotros hace muchos años no nos amenazan. Somos gente del campo también. Vamos, y pues toca ir cuidados, pero nosotros no hemos vuelto a recibir amenazas de ninguna índole”, le dijo a medios de comunicación Gustavo Aponte Acuña, padre del hombre asesinado.
La familia tenía una empresa de seguridad para ellos
El Tiempo pudo identificar que la familia Aponte tenía inscrita ante la Superintendencia Vigilancia y Seguridad Privada, una organización de dedicada a la protección de los miembros. Su sombre es Flexo Spring.
El mismo medio mencionado estableció que este departamento de seguridad tiene alrededor de 27 escoltas, quienes son dirigidos por el excomandante de la Policía de Bogotá, el general (r) Daniel Castiblanco.
De esta manera los investigadores y amigos cercanos a Gustavo Aponte, no entienden la razón por la cual el hombre solo se encontraba con un escolta el día de su muerte.
“Esto no es un ajuste de cuentas ni un crimen político porque Gustavo no estaba en política ni metido en cosas malas”, le dijo a El Tiempo monseñor Julio Alejandro Henao, cura de la iglesia La Inmaculada Concepción, de donde era muy devoto Gustavo Aponte.
Por otro lado, las autoridades investigan un expediente por presunto lavado de activos, por parte del hijo de un ejecutivo del conglomerado de los Aponte. A El Tiempo le aseguraron que de un tercero quien de buena fe, aceptó la inversión de una persona desmovilizada de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
