El balance hídrico de Bogotá al cierre de 2025 presenta un panorama de vigilancia para las autoridades y la ciudadanía. Según los informes técnicos de la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca, los embalses que integran el sistema de abastecimiento de la capital finalizaron el año con una tendencia a la baja, marcada por una reducción sostenida durante el segundo semestre y una caída gradual en los últimos siete días de diciembre.
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El Sistema Chingaza, núcleo vital que aporta el 70 % del agua potable consumida en la ciudad a través de los embalses de Chuza y San Rafael, se ubicó en un 69,16 % de su capacidad agregada al 31 de diciembre. Si bien esta cifra se mantiene por encima de los niveles críticos registrados en el cierre de 2024, el comportamiento de los indicadores durante los últimos meses ha encendido las alarmas sobre la gestión del recurso para el inicio de 2026.
Una semana de reducciones constantes
De acuerdo con los datos de monitoreo diario, la disminución del volumen almacenado en Chingaza no fue producto de un evento aislado, sino de un descenso progresivo. Al iniciar la semana de festividades, el 24 de diciembre, el sistema reportaba un nivel del 71,76 %. A partir de esa fecha, el indicador descendió diariamente de la siguiente manera:
- 25 de diciembre: 71,45 %
- 27 de diciembre: 70,84 %
- 29 de diciembre: 70,13 %
- 31 de diciembre: 69,16 %
Este comportamiento refleja una pérdida de almacenamiento continua en un periodo donde, históricamente, el inicio de la temporada seca en la región andina comienza a presionar las reservas hídricas.
El balance del segundo semestre
La situación actual es el resultado de una tendencia que se consolidó a lo largo de la segunda mitad del año. Al cierre de julio de 2025, el sistema Chingaza se encontraba en un estado óptimo con un 92,44 % de llenado. Sin embargo, los reportes mensuales evidencian un declive ininterrumpido: para finales de septiembre la cifra cayó al 85,43 %, en noviembre se situó en 77,72 % y concluyó diciembre por debajo del umbral del 70 %.
Es importante recordar que el esquema de abastecimiento de Bogotá depende también de otros dos pilares: el Sistema Norte, que suministra el 25 % del agua, y el Sistema Sur, responsable del 5 % restante. Aunque estos sistemas complementan la demanda, la estabilidad de Chingaza sigue siendo el factor determinante para evitar medidas de racionamiento o restricciones en el servicio.
Perspectivas para 2026
Expertos en hidrología señalan que el descenso entre diciembre y enero es un fenómeno recurrente debido a la variabilidad climática estacional. No obstante, la comparación de los datos actuales permite establecer que, aunque la ciudad inicia el año en una posición más favorable que el año anterior, el ritmo de descenso mensual obliga a un seguimiento riguroso del consumo ciudadano y de las precipitaciones en las zonas de captación.
Por ahora, las autoridades instan a mantener hábitos de consumo responsable, mientras los niveles de los embalses de la CAR continúan bajo monitoreo permanente para asegurar el flujo de agua hacia la red de acueducto de la capital colombiana.
