Estamos en una coyuntura nacional sobre la sostenibilidad y la Tadeo es la gran universidad de la ecología, las ciencias y del medio ambiente; ¿qué tiene para aportar en estos momentos la academia a este debate?
Pues tiene que aportar absolutamente todo. De las cuestiones de mayor impacto es la formación de los estudiantes, no solo en pregrado sino también en maestrías y doctorados, y de las cosas que hacemos en la Tadeo es precisamente entregarles a sus estudiantes ese espíritu hacia la sostenibilidad, hacia los ecosistemas, no solo marinos sino también continentales, y a través de nuestros programas en los diferentes niveles estamos entregándole eso al país: personas de muy alta formación en los campos ambientales, hídrico, de cambio climático, todo lo que realmente contribuya a una sostenibilidad del planeta.
Además que han dado un paso adelante en la apuesta por integrar la Inteligencia Artificial y todas las nuevas tecnologías en la formación de los nuevos científicos…
Es una apuesta que tenemos en nuestros programas académicos, sean de ciencias, con nuestros biólogos marinos y nuestros biólogos ambientales, que dialogan con nuestros ingenieros de esta facultad en temas tan importantes como la Inteligencia Artificial, el manejo de datos, la gestión de datos, la bioestadística, la ecoestadística, que son herramientas matemáticas, pero dadas desde la ecología. Ese diálogo constante de cómo usar esas herramientas tecnológicas digitales en problemas ambientales, continentales, de los ecosistemas, se convierte en algo importante para los profesionales y los investigadores de hoy. Es algo que estamos entregando desde la formación en los diferentes niveles a nuestros estudiantes de las ciencias y, obviamente, desde la ingeniería también los temas ecológicos, de la economía circular, del manejo de residuos, todo esto que es clave para la sostenibilidad del planeta.
No es común en las universidades colombianas, tener a todas las ciencias naturales juntas y además metidas con ingenierías, ¿cómo funciona este ejercicio en la Tadeo?
Es algo bien disruptivo, no es fácil el diálogo entre los científicos y los ingenieros, pero en esta universidad desde la propia facultad lo tenemos: es una facultad de ciencias naturales e ingeniería, entonces vemos cómo los biólogos hacen modelamiento matemático y cómo los ingenieros pueden tener conocimientos en la microbiota, en cuestiones de microorganismos ambientales. Realmente es un diálogo constante. Muchas de las asignaturas que ellos toman, las están viendo juntos: en gran parte del ciclo básico, tanto de los biólogos como de los ingenieros, en ese tipo de asignaturas ellos se reúnen a discutir problemas ambientales o de la sociedad, pero vistos desde las ciencias y la ingeniería, por lo cual todo es una sinergia. Es muy interesante para nuestra facultad.
¿Y cómo le ha ido a un ingeniero químico como usted, con 19 años ya en la Tadeo, cruzándose todo el tiempo con ecólogos, biólogos y demás?
Uno aprende de todo. De profesión soy ingeniero químico, mi maestría es ingeniería química, mi doctorado es ingeniería química y por tanto eso es lo que circula por mi venas, pero luego de hablar con los biólogos marinos, nuestros biólogos ambientales, nuestros ingenieros de sistemas, pues uno empieza a tener un conocimiento mucho más transversal y mucho más visto desde esa interdisciplinariedad que es tan importante hoy en día. Uno debe conocer de los temas, pero lo más interesante aún es que se pueden enlazar cosas comunes, como la Inteligencia Artificial, como los datos, en mi caso la economía circular, y se puede transmitir en todas las promociones que hemos tenidos en la universidad.
Hay muchos jóvenes que prefieren no estudiar en una universidad y prefieren hacer un curso virtual, pero cuando hablamos de ciencias es otra cosa, ¿cómo atraer a esos jóvenes a las ciencias?
La práctica es de las cosas más importantes que tanto los ingenieros como los científicos deben tener. Por ejemplo, en biología marina nuestros estudiantes inician aquí en Bogotá, a 2600 metros sobre el nivel del mar, pero continúan tres semestres luego en Santa Marta, donde tienen el mar al frente, donde van a hacer sus salidas de campo, donde van a hacer todo un trabajo importante con los profesores con el mar. Tenemos Mundo Marino en Santa Marta, donde realmente se hacen muchos proyectos de investigación interesantes en arrecifes, en corales, en tortugas… y desde las ingenierías aún más. Yo soy partidario de que la práctica en un ingeniero es como el año rural del médico al cual sea realmente los ingenieros también tienen mucho que aprender de la práctica, porque sus decisiones finales son económicas, son de salud, son decisiones de muy alta relevancia. Entonces esa práctica es totalmente importante y gran parte de nuestras asignaturas tienen eso: el laboratorio, la salida de campo, la práctica empresarial, el proyecto empresarial, el aprendizaje a partir de proyectos, siempre tratando de involucrar esa parte de práctica, de buscar y generar soluciones a problemas de la vida real, entonces es que.
¿Cómo funciona la educación en base a proyectos?
Yo creo que es de las formas de obtener en los estudiantes un aprendizaje profundo, que realmente les quede para siempre. Cuando un estudiante vive esos proyectos en el mundo real empieza a ver que ese concepto teórico tiene una aplicación a la realidad y eso hace de que el conocimiento permee internamente su cerebro de una forma profunda, por tanto son completamente relevantes para nuestra institución los proyectos, tanto así que en esta facultad hace más de 17 años tenemos lo que llamamos la Feria de Proyectos de Aula de la Facultad de Ciencias e Ingenierías, en donde esos estudiantes en la asignatura que están cursando deben formular un proyecto del mundo real, y que a través del conocimiento adquirido de su asignatura puedan darle una solución práctica. Eso al final del semestre se expone en una feria importante, donde participaron 500, 600 estudiantes, donde ellos defienden esos proyectos con jurados externos, con profesores, y es de las cosas que a nuestros egresados más les queda para su vida. Por ejemplo, tenemos ingeniería de alimentos, una ingeniería muy importante de la universidad, tenemos más de 45 años de estar formando ingenieros de alimentos, y tu sabes de la importancia en la salud pública que tiene la alimentación; la alimentación debe ser saludable, debemos utilizar compuestos de activos que a través de las frutas, de las verduras, del procesamiento como tal, que hagan bien. Y hacia allá va la salud pública, entonces esos proyectos de nuevos productos con capacidad funcional que te hagan sentir bien desde todo punto de vista se convierte en algo diferenciador. Por eso esa Feria de Proyectos de Aula hace que los estudiantes puedan permear a través de proyectos esos conceptos que han adquirido en sus asignaturas.
¿Con qué se va a encontrar un estudiante que ingresa a la Facultad de Ciencias e Ingenierías de la Universidad Jorge Tadeo Lozano?
Con una universidad muy innovadora desde su currículum, una universidad muy incluyente, desde su misión, y se encuentra con un cuerpo profesional que se preocupa por ellos, que quiere verlos sobresalir y superar a sus profesores. Se encuentra una familia que va a formar parte de su futuro y con esa familia también va a progresar porque siempre vamos a estar dispuestos a verlos crecer, a recomendarlos, a entregarles todo nuestro conocimiento y nuestro saber.
