El tráfico de estupefacientes es uno de los principales focos de inseguridad en el país debido a las redes que hay detrás de este negocio, que afecta a todas las clases sociales y a todo tipo de personas. Por esto, desde las autoridades ahondan los esfuerzos para controlar la distribución ilegal de todo tipo de drogas, que en su mayoría se producen al interior del país. El último golpe que realizó la Fiscalía General de la Nación fue contra una estructura delincuencial que se dedicaba a la venta de drogas como marihuana y cocaína al interior de un batallón del ejército, en el departamento de Cundinamarca.
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Según informaron desde la Fiscalía “las labores investigativas coordinadas por un fiscal de la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales permitieron identificar a un grupo delincuencial, que sería el responsable de obtener estupefacientes para luego ingresarlos y comercializarlos en un batallón del Ejército Nacional, en Fusagasugá (Cundinamarca)”. Gracias a estas investigaciones, se pudo dar con la captura de los posibles integrantes de esta estructura criminal.
“Cuatro de los posibles integrantes de la organización ilegal fueron presentados ante un juez de control de garantías. La Fiscalía les imputó los delitos de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes; y concierto para delinquir. Todos recibieron medida de aseguramiento en centro carcelario”, aseguraron desde la Fiscalía General de la Nación. De igual forma, informaron que los detenidos fueron identificados como: Fredy Mauricio Cabrera Cabrera, José Antonio Avendaño Trujillo, y los soldados profesionales Enoasis Quinto Andrade y Luis Alfonso Vanegas.
Finalmente, desde la Fiscalía informaron que “los elementos de prueba indican que diferentes cantidades de marihuana y cocaína eran adquiridas en Bogotá, y enviadas entre buses intermunicipales a Fusagasugá. Al parecer, Cabrera Cabrera y Avendaño Trujillo las recibían y las almacenaban durante varios días en un local de venta de zapatos deportivos y un estudio de tatuajes. Posteriormente, los dos soldados profesionales presuntamente las ocultaban en vehículos de transporte de alimentos y víveres, que estaban autorizados para entrar a la sede militar. De esta manera, disponían de los estupefacientes dentro del batallón para la distribuirlos”.
