El Fenómeno de El Niño volvió a encender las alertas en Colombia y especialmente en el departamento del Atlántico, donde las autoridades comenzaron a implementar estrategias de prevención ante el aumento de las temperaturas, las posibles sequías prolongadas y las alteraciones en los patrones de lluvia previstas para el segundo semestre de 2026. Los pronósticos entregados por el Ideam y organismos internacionales advierten sobre una probabilidad superior al 90 % de consolidación del fenómeno climático, situación que podría convertirlo en uno de los episodios más intensos registrados desde la década de 1990.
Frente a este panorama, la Gobernación del Atlántico anunció una estrategia integral enfocada en la prevención de emergencias, el monitoreo ambiental y la protección del abastecimiento de agua en distintos municipios del departamento. Las medidas buscan anticiparse a los efectos que podrían generar las altas temperaturas, el aumento de incendios forestales y la disminución de lluvias en diferentes regiones del país.
Atlántico se prepara para uno de los Fenómenos de El Niño más intensos de los últimos años
Desde la Subsecretaría de Prevención y Atención de Desastres, el funcionario Antonio Fonseca explicó que una de las herramientas más importantes que ya está en funcionamiento es una plataforma tecnológica de teledetección que permite monitorear en tiempo real los puntos de calor y apoyar el trabajo de los 13 cuerpos de bomberos del Atlántico.
El funcionario indicó además que actualmente se realiza seguimiento diario mediante imágenes satelitales de la firma estadounidense Planet Labs, así como vigilancia constante sobre el comportamiento del río Magdalena, el Canal del Dique y el Embalse del Guájaro.
Fonseca advirtió que las proyecciones climáticas son preocupantes. “El Ideam y la Nasa proyectan una probabilidad del 82 % de ocurrencia del Fenómeno de El Niño en el trimestre mayo-junio-julio, aumentando al 96 % hacia finales de año”, señaló.
Ante este escenario, la administración departamental hizo un llamado urgente a la ciudadanía para fortalecer las medidas de ahorro de agua y evitar acciones que puedan aumentar el riesgo de emergencias ambientales. La secretaria Lady Ospina insistió en la necesidad de hacer un uso racional del recurso hídrico.
“Viene una temporada seca muy fuerte y el uso eficiente del agua será fundamental para superar este periodo crítico”, afirmó la funcionaria.
En paralelo, la Alcaldía y la Oficina de Gestión del Riesgo reiteraron las recomendaciones preventivas dirigidas a los hogares para reducir los riesgos asociados a fuertes vientos, incendios y sobrecargas eléctricas durante los próximos meses.
Las autoridades pidieron asegurar techos, láminas y objetos que puedan desprenderse por las ráfagas de viento, revisar las instalaciones eléctricas para evitar cortocircuitos y abstenerse de realizar quemas de basura, lotes o vegetación seca, prácticas que podrían desencadenar incendios forestales en medio de las altas temperaturas.
Asimismo, recomendaron podar árboles cercanos a viviendas o redes eléctricas y reportar cualquier acumulación de residuos, árboles inclinados o estructuras en mal estado que representen riesgo para la comunidad.
Pero más allá de las acciones institucionales, expertos también advierten que el hogar se convertirá en uno de los principales escenarios de adaptación frente al fenómeno climático. El incremento de las temperaturas obligará a miles de familias colombianas a replantear sus hábitos de consumo energético y uso de electrodomésticos para evitar desperdicios de agua y energía.
De acuerdo con especialistas y empresas del sector, pequeñas decisiones cotidianas pueden generar un impacto importante tanto en la economía familiar como en la sostenibilidad ambiental.
La directora de Talento Humano y Sostenibilidad de Haceb, Natalia Flórez, explicó que el uso eficiente de los electrodomésticos será clave durante los meses de calor extremo.
“En Haceb entendemos que la sostenibilidad no es un concepto abstracto, sino una práctica diaria que se construye desde el hogar. Cuando una familia optimiza el uso de su nevera, programa mejor sus lavados o utiliza de forma eficiente su aire acondicionado, no solo está reduciendo su consumo: está aportando a un sistema energético más equilibrado y a un entorno más resiliente frente al cambio climático”, aseguró.
Entre las principales recomendaciones entregadas para enfrentar el Fenómeno de El Niño desde casa se encuentra evitar abrir constantemente la nevera para conservar una temperatura estable y disminuir el consumo eléctrico. También sugieren no introducir alimentos calientes y mantener una adecuada organización interna para facilitar la circulación del aire.
En el caso del lavado de ropa, los expertos recomiendan utilizar cargas completas, preferir agua fría y aprovechar ciclos cortos de lavado para disminuir el gasto de agua y energía. Además, resaltan la importancia de reutilizar el agua cuando sea posible en otras actividades domésticas.
Respecto al uso del aire acondicionado, las recomendaciones apuntan a mantener temperaturas moderadas entre 23 y 24 grados, limpiar periódicamente los filtros y apagar el equipo cuando no sea necesario.
Los especialistas también aconsejan desconectar electrodomésticos que no estén siendo utilizados y evitar conectar simultáneamente varios equipos de alto consumo eléctrico, especialmente durante las horas de mayor demanda energética.
El Ideam reportó que algunas regiones del país podrían experimentar incrementos de temperatura de hasta 4,4 grados centígrados, situación que incrementa la presión sobre los sistemas eléctricos y sobre las fuentes hídricas.
Frente a este panorama, las autoridades insistieron en que anticiparse será fundamental para reducir los impactos del fenómeno climático. Revisar el estado de los electrodomésticos, detectar fugas de agua, realizar mantenimientos preventivos y adoptar hábitos de consumo responsable podrían marcar una diferencia importante durante los próximos meses.
Mientras avanzan las alertas meteorológicas, tanto las autoridades como los expertos coinciden en que el reto no solo dependerá de las acciones institucionales, sino también del compromiso ciudadano para hacer un uso consciente de los recursos y enfrentar uno de los fenómenos climáticos más fuertes proyectados para Colombia en los últimos años.
