La Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reveló en su más reciente informe de Pobreza Multidimensional 2025 un panorama alentador para el Atlántico, que se consolida como uno de los departamentos con mejor desempeño social en Colombia. Según las cifras oficiales, el territorio pasó de un índice de pobreza multidimensional de 9,5 % en 2024 a 8,2 % en 2025, una reducción de 1,3 puntos porcentuales que lo ubica por debajo del promedio nacional, fijado en 9,9 %.
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Para el gobernador Eduardo Verano de la Rosa, estos resultados reflejan el impacto de una estrategia basada en la inversión social, la articulación institucional y la generación de oportunidades. “Nuestro plan de desarrollo tiene como fundamento el eje de sostenibilidad social, de allí que todas las acciones planeadas buscan el mejoramiento de la calidad de vida de los sectores más débiles”, afirmó el mandatario.
Uno de los pilares clave ha sido el fortalecimiento del acceso a agua potable, donde, según Verano, las inversiones en los últimos 20 años superan los $2 billones de pesos. “Eso suma a la salud y el bienestar de las familias, hecho que ha permitido que nuestro Plan Departamental de Agua sea reconocido como el mejor del país”, agregó.
Educación: eje central de la transformación social
El informe del DANE evidencia avances significativos en el sector educativo, uno de los componentes más determinantes de la pobreza multidimensional. El analfabetismo se redujo de 8,0 % a 6,2 %, el rezago escolar pasó de 28,2 % a 25,9 % y el bajo logro educativo bajó de 28,7 % a 27,2 %.
Estos resultados responden, en parte, a inversiones superiores a $27.000 millones en infraestructura educativa, así como a programas de fortalecimiento académico. Un caso destacado es la Institución Educativa Pánfilo Cantillo, en Campo de la Cruz, que alcanzó la categoría A tras implementar estrategias para mejorar competencias en estudiantes de grados 9°, 10° y 11°.
Además, el 68 % de los colegios oficiales en municipios no certificados mejoró su desempeño en las pruebas Saber 11, reflejando avances en calidad educativa.
En educación superior, el departamento también muestra progresos. La tasa de tránsito inmediato de bachillerato a universidad alcanzó el 50,2 %, superando el promedio nacional. Programas como el subsidio de transporte beneficiaron a 3.384 jóvenes, mientras que cerca de 5.000 estudiantes reciben formación universitaria en sus propios territorios.
“Hoy estamos acercando la universidad a los municipios, permitiendo que jóvenes de corregimientos y veredas accedan a educación superior sin tener que desplazarse grandes distancias”, destacó Verano.
Por su parte, la gerente de Capital Social, Karina Llanos, subrayó el enfoque articulado de la administración: “Tenemos una sinergia muy importante en la que varios sectores trabajan juntos, lo que permite desarrollar procesos integrales que impactan directamente en la calidad de vida de la población”.
Productividad y empleo: claves en la reducción de brechas
En la dimensión económica, el Atlántico también registra avances importantes. La informalidad laboral se redujo de 77,5 % a 73,7 %, mientras que el desempleo de larga duración cayó de 11,6 % a 9,4 %.
Estos resultados están ligados a estrategias de fortalecimiento productivo, impulso al emprendimiento y atracción de inversión. La llegada de nuevas plantas industriales ha dinamizado la economía local, generando empleo formal y fortaleciendo los encadenamientos productivos.
Este crecimiento no solo mejora los ingresos de la población, sino que también tiene un impacto estructural en la reducción de la pobreza multidimensional, al ampliar las oportunidades económicas y reducir la vulnerabilidad de los hogares.
Agua potable y vivienda digna: avances en calidad de vida
El acceso a servicios básicos también muestra mejoras sustanciales. La población sin aseguramiento en salud disminuyó de 7,2 % a 6,6 %, mientras que la carencia de acceso a fuentes de agua mejorada bajó de 2,6 % a 1,5 %. Asimismo, la inadecuada eliminación de excretas se redujo de 10,3 % a 7,6 %.
Durante el actual cuatrienio, la administración departamental ha destinado $700.000 millones a proyectos de agua potable y saneamiento básico, consolidando este sector como uno de los principales motores de reducción de pobreza.
En materia de vivienda digna, unas 2.400 familias han sido beneficiadas con mejoramientos habitacionales, gracias a una inversión de $42.568 millones. Estas acciones contribuyen directamente a mejorar las condiciones de habitabilidad y bienestar de la población.
