La intervención de una vivienda en el norte de Barranquilla dejó al descubierto una situación que durante años permaneció oculta tras la fachada de un supuesto “refugio animal”. En el inmueble, ubicado en la calle 93 con carrera 46, autoridades rescataron más de cien animales que vivían en condiciones críticas, en medio de basura, humedad, descomposición y una alarmante presencia de plagas.
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El operativo, liderado por la Alcaldía de Barranquilla, se inició desde las 7:00 de la mañana tras múltiples denuncias ciudadanas que advertían no solo sobre el estado de los animales, sino también sobre riesgos sanitarios y ataques a transeúntes por parte de perros que custodiaban la vivienda. Al ingresar, los funcionarios se encontraron con un panorama descrito como “altamente insalubre”, con acumulación extrema de residuos y una movilidad prácticamente imposible dentro del lugar.
Escándalo por maltrato animal en Barranquilla: rescatan decenas de perros y gatos en medio de plagas y abandono
De acuerdo con el balance oficial, fueron rescatados 92 perros, 8 gatos y un loro, aunque durante la inspección inicial se reportó que varios animales no pudieron ser encontrados. Según versiones conocidas en el lugar, algunos caninos habrían sido retirados un día antes en un carrito de compras, presuntamente por su delicado estado de salud. Otros, especialmente gatos, permanecieron ocultos en el cielo raso y estructuras de difícil acceso.
El informe técnico preliminar evidenció condiciones alarmantes: acumulación de excretas, restos orgánicos en descomposición, deterioro estructural del inmueble, ventilación deficiente, humedad extrema y presencia de roedores e insectos, lo que configura un alto riesgo epidemiológico. Incluso, se reportó la existencia de ratas muertas en el suelo, incrementando el peligro de enfermedades zoonóticas.
Pese a la gravedad del entorno, una de las denunciantes, la veedora Suley Cabrera Barros, aclaró que el problema no era necesariamente la alimentación de los animales, sino el contexto en el que sobrevivían. “La problemática no radica en la falta de comida, sino en el entorno inadecuado para su bienestar”, afirmó, subrayando que el hacinamiento y la insalubridad comprometían seriamente la salud de los animales.
Este no era un caso nuevo para las autoridades. Según Cabrera, hace aproximadamente seis años ya se había realizado una intervención similar en la misma vivienda, donde fueron rescatados decenas de animales. “Tengo entendido que eran unos 25 perros y unos 100 gatos los que se recuperaron esa vez… Después se le expuso que no podían tener más animales y lo que hizo fue volver a buscarlos”, relató. Además, explicó que muchas personas entregaban mascotas creyendo que se trataba de un hogar de paso, sin conocer las condiciones reales.
Otro hallazgo que sorprendió a las autoridades fue la recuperación de 120 carritos de compras pertenecientes a una cadena de supermercados cercana. Según se conoció, estos elementos, cuyo valor industrial ronda los $700.000 cada uno, representaban un monto aproximado de $84 millones. Sin embargo, debido a su deterioro, tuvieron que ser destruidos.
En medio del operativo también quedó en evidencia que las condiciones de vida dentro del inmueble eran precarias incluso para sus propietarias. “No se evidenciaron camas, cocina en funcionamiento ni espacios adecuados para el descanso”, indicaron fuentes cercanas al procedimiento. De hecho, se conoció que madre e hija dormían en la terraza, lo que refleja un escenario de abandono estructural y personal.
Las responsables del lugar fueron identificadas como Ana María Baraque Vadalá, de aproximadamente 62 años, y su madre de 82. Según información recopilada, Baraque es microbióloga, con especializaciones en Europa, experiencia docente y trayectoria académica destacada. Pese a su perfil profesional, durante más de una década habría sostenido este “refugio” en condiciones inadecuadas. Al momento de la intervención, ninguna de las dos se encontraba en la vivienda, ya que permanecen en un centro asistencial por problemas de salud.
Tras el rescate, los animales fueron trasladados al Centro de Bienestar Animal, ubicado en el corregimiento de Juan Mina, donde recibirán atención médica, valoración integral y cuidados especializados. Las autoridades informaron que, debido a la magnitud de la emergencia, el centro operará temporalmente solo para casos críticos, priorizando la recuperación de los animales rescatados.
Quienes impulsaron las denuncias destacaron la rápida acción institucional, pero insistieron en que el objetivo va más allá del rescate. Buscan que se garantice tanto la recuperación de los animales como la atención integral para madre e hija, en un caso que mezcla salud pública, bienestar animal y condiciones sociales complejas.
El episodio ha generado conmoción en la ciudad y reabre el debate sobre el maltrato animal, la responsabilidad ciudadana y los límites entre el rescate y la acumulación. Mientras tanto, las autoridades continúan evaluando posibles sanciones y medidas para evitar que una situación similar vuelva a repetirse en Barranquilla.
