La desaparición de Carlos Mario Peralta Velásquez, el electricista de 28 años que fue visto por última vez el día de la final del Junior de Barranquilla, ha dado un vuelco que mantiene en vilo al departamento del Atlántico. Lo que comenzó como una búsqueda desesperada por parte de su familia en el municipio de Juan de Acosta, se ha transformado en una crónica de horror tras la reciente imputación de cargos contra una pareja que, según la Fiscalía, guardaba un secreto sangriento tras las paredes de su hogar.
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Un encuentro marcado por el peligro
El pasado 12 de diciembre, Carlos Mario salió de su casa con la ilusión de ver el partido entre Junior y Deportes Tolima. Su destino final fue una vivienda en el barrio Santuario, en la carrera 8C con calle 49. Allí lo esperaba Natalia Johana Maestre González, una antigua compañera de trabajo de un hotel en el norte de Barranquilla con quien, presuntamente, mantenía un romance clandestino desde hacía años.
Sin embargo, el ambiente festivo por el fútbol se tornó oscuro. Según la reconstrucción del CTI de la Fiscalía, mientras Carlos se encontraba en la residencia, llegó Sergio Andrés León Franco, pareja de Natalia y expolicía que actualmente laboraba como taxista. Los vecinos y testigos protegidos reportaron gritos desgarradores: “¡Auxilio, ayúdenme!”, fueron las últimas palabras que se escucharon desde el interior de la vivienda.
El rastro de la tragedia: Un colchón y un taxi
La investigación liderada por el Grupo de Desaparecidos del CTI ha revelado detalles que parecen sacados de una película de suspenso. Aunque Natalia y Sergio salieron esa noche a un estadero y luego a un motel en la avenida Cordialidad, las pruebas sugieren que el crimen ya se había consumado.
“Vieron entrar a Carlos con su bermuda negra y la camiseta del Junior, pero nunca lo vieron salir con vida”, señala el expediente.
El hallazgo de la motocicleta de Peralta el 14 de diciembre en el barrio La Sierra fue la primera pista. No obstante, el testimonio más contundente indica que, días después de la desaparición, el expolicía Sergio León fue visto sacando un colchón ensangrentado de su casa para transportarlo en su taxi hacia un destino desconocido. La Fiscalía maneja la hipótesis de que Carlos fue atacado con arma blanca y golpes contundentes antes de que su cuerpo fuera sacado de la vivienda en la madrugada del sábado 13 de diciembre.
Justicia en marcha y una familia que no pierde la fe
Tras la captura de la pareja en el municipio de Galapa el pasado viernes 13 de marzo, un juez de control de garantías ordenó medidas drásticas. Natalia Maestre ha sido trasladada a la cárcel El Buen Pastor, mientras que el expolicía Sergio León Franco fue recluido en la Cárcel Distrital El Bosque.
A pesar de las pruebas que apuntan a un desenlace fatal, el corazón de una madre y una hermana se niega a rendirse. María Peralta, hermana de la víctima, envió un mensaje conmovedor tras las audiencias: “Confiamos en que va a regresar sano y salvo a casa. Su hijo y su madre lo esperan”.
La Fiscalía General de la Nación no descarta la participación de terceros involucrados en el ocultamiento del cuerpo, mientras las labores de búsqueda se intensifican en zonas rurales del Atlántico para dar respuesta a la pregunta que hoy estremece a Barranquilla: ¿Dónde está Carlos Mario Peralta?
