Colombia avanza en la consolidación del hidrógeno como eje de su transición energética. En entrevista con PUBLIMETRO Colombia, Brayaham Villa, presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Hidrógeno, explica en qué consiste el Proyecto de Ley de Hidrógeno, su impacto ambiental y económico, y por qué regiones como la Costa Caribe están llamadas a liderar esta nueva industria.
Pregunta:Actualmente cursa en el Congreso el Proyecto de Ley de Hidrógeno, un tema que aún resulta confuso para muchas personas en Colombia. ¿En qué consiste este proyecto y por qué es importante para la transición energética del país?
Respuesta:Es muy valioso que los medios estén divulgando estos temas, porque la transición energética es de interés nacional y no debe quedarse solo en círculos técnicos. Colombia, de hecho, no parte de cero: es uno de los países pioneros en establecer un marco regulatorio para el hidrógeno.
Desde 2014 existe la Ley 1715, que otorgó beneficios tributarios a las energías renovables no convencionales, y que fue clave para el desarrollo de los proyectos solares y eólicos. Posteriormente, en 2021, con la Ley 2099, esos beneficios se extendieron al hidrógeno, lo que permitió crear un marco regulatorio inicial para este sector.
Sin embargo, en ese momento se pensaba en el uso directo del hidrógeno, por ejemplo en vehículos o procesos industriales. Hoy el desarrollo tecnológico ha demostrado que el mayor potencial está en sus derivados, como el amoníaco, el metanol o los fertilizantes. El problema es que la ley actual solo cubre beneficios hasta la producción de hidrógeno, dejando por fuera la transformación en derivados, lo que dificulta la viabilidad financiera de los proyectos.
Pregunta:Entonces, ¿qué busca concretamente el nuevo Proyecto de Ley de Hidrógeno?
Respuesta:El objetivo es extender los beneficios tributarios a toda la cadena del hidrógeno. Es decir, que no solo la producción de hidrógeno, sino también la producción de amoniaco, fertilizantes u otros derivados, pueda acceder a esos incentivos.
Hoy, en promedio, solo el 15 % de la inversión de un proyecto recibe beneficios tributarios. Con esta ley, ese porcentaje podría subir hasta cerca del 60 %, lo que permitiría que más proyectos lleguen a cierre financiero y se vuelvan competitivos.
Los beneficios incluyen exención de aranceles para importar equipos, exención de IVA y la posibilidad de deducir hasta el 50 % de la inversión del cálculo del impuesto de renta, lo que reduce costos y acelera el desarrollo del sector.
Pregunta:Más allá del beneficio económico, ¿cómo impacta este proyecto al medioambiente y a la lucha contra el cambio climático?
Respuesta:Desde el punto de vista ambiental, el impacto es positivo. Por ejemplo, el hidrógeno que hoy se usa en refinerías como las de Ecopetrol se produce a partir de gas natural y genera entre 8 y 10 toneladas de CO₂ por cada tonelada de hidrógeno. Si ese hidrógeno se produce con fuentes renovables, la huella de carbono puede reducirse hasta diez veces.
Además, si el crecimiento industrial se hace con moléculas limpias, como amoniaco o fertilizantes de bajas emisiones, ese crecimiento no se traduce en un aumento proporcional de las emisiones. Esto es clave en el contexto de discusiones globales como la COP30.
Pregunta:¿Este proyecto también tiene implicaciones económicas y sociales para el país?
Respuesta:Totalmente. Colombia importa cerca de dos millones de toneladas de fertilizantes al año, lo que genera dependencia de los mercados internacionales y vulnerabilidad frente a conflictos o al alza del precio del gas. Producir estas moléculas en el país fortalece la soberanía alimentaria.
Además, desarrollar esta industria implica construcción de plantas, generación de empleo altamente calificado y creación de cadenas de valor. La transición energética no debe verse solo como una obligación ambiental, sino como una oportunidad de desarrollo económico y social, aprovechando que Colombia cuenta con recursos renovables de clase mundial.
Pregunta:Para un empresario colombiano, pequeño o grande, ¿cómo se traduce esta ley en oportunidades concretas?
Respuesta:Cada industria genera un ecosistema productivo. No solo se beneficia quien invierte directamente en hidrógeno, sino también proveedores de servicios, fabricantes de componentes, empresas de capacitación y logística. No es necesario ser experto en hidrógeno para participar: basta con ofrecer bienes o servicios que esta nueva industria va a necesitar.
Pregunta: ¿qué sectores se verán más impactados por el desarrollo del hidrógeno y sus derivados?
Respuesta:Principalmente las refinerías, la producción de amoniaco y fertilizantes, la agricultura y, en el futuro, sectores como el transporte marítimo, donde el amoniaco se perfila como un combustible clave para la descarbonización.
También está el combustible sostenible de aviación (SAF), que requiere hidrógeno como materia prima, y algunas aplicaciones en transporte pesado terrestre, donde las baterías eléctricas aún no ofrecen la autonomía necesaria. Son sectores estratégicos con alto potencial de crecimiento para Colombia.
Pregunta:Entre los lectores persiste la idea de que el hidrógeno se limita a los carros de hidrógeno, pero aparecen nuevos temas como el transporte marítimo y el combustible sostenible de aviación (SAF). ¿Por qué es importante ampliar esa mirada?
Respuesta:Es normal que exista esa percepción, porque durante mucho tiempo el hidrógeno se asoció casi exclusivamente con la movilidad liviana. Sin embargo, hoy sabemos que su mayor impacto no está ahí. Sectores como el transporte marítimo, la aviación y la industria pesada son donde el hidrógeno y sus derivados realmente pueden marcar la diferencia.
El SAF es un mercado muy amplio y diverso. Existen varias rutas tecnológicas para producirlo y todas, sin excepción, requieren hidrógeno como insumo. Por eso se habla tanto del SAF, aunque muchas personas aún no saben exactamente qué es ni cómo se produce.
Pregunta:Desde la Asociación Colombiana de Hidrógeno, ¿cómo ven el avance del Proyecto de Ley de Hidrógeno y qué esperan del proceso legislativo?
Respuesta:Nuestra expectativa es clara: que el proyecto se apruebe y se sancione como ley antes de que termine la legislatura. Técnicamente, el proyecto está bien estructurado y cuenta con fundamentos sólidos.
Hemos acompañado activamente el proceso, brindando divulgación, información técnica y soporte a los equipos legislativos. Esta ley ya superó los dos debates en la Cámara de Representantes y recientemente fue aprobada en la Comisión Quinta del Senado, que es el tercer debate de los cuatro requeridos.
Ahora resta el debate en la plenaria del Senado y, posteriormente, la conciliación entre Cámara y Senado para su sanción presidencial.
Pregunta:¿Hay receptividad por parte de los congresistas frente al papel del hidrógeno en la transición energética?
Respuesta:Sí, afortunadamente encontramos una actitud muy positiva. Los senadores creen en la transición energética y en el rol estratégico del hidrógeno. Tuvimos reuniones con varias unidades de trabajo legislativo, resolvimos dudas técnicas y explicamos con datos cómo esta ley beneficia al país y a los proyectos en desarrollo. Esa disposición facilitó que el trámite avanzara con rapidez.
Pregunta:Volviendo al imaginario del carro de hidrógeno, ¿es realista pensar en esa tecnología para Colombia?
Respuesta:No en todos los casos. Hoy existen alternativas descarbonizadas más competitivas, como el vehículo eléctrico, especialmente para transporte de pasajeros. La transición energética es una caja de herramientas, y el hidrógeno es solo una de ellas.
Donde el hidrógeno sí tiene mayor sentido técnico y económico es en el transporte pesado y en sectores como el transporte marítimo, donde se requieren combustibles con alta densidad energética. Las baterías aún no ofrecen la autonomía necesaria para mover cargas de 30 o 35 toneladas sin perder rentabilidad.
Pregunta:¿El sector transporte en Colombia está abierto a estas soluciones?
Respuesta:Totalmente. El gremio de transporte está muy bien organizado y ha desarrollado estudios técnicos avanzados para descarbonizar su sector. Desde la asociación trabajamos de la mano con ellos para evaluar dónde el hidrógeno tiene sentido financiero y operativo, y así impulsar proyectos viables.
Pregunta:Para empresarios o interesados que leen esta entrevista, ¿qué ofrece la Asociación Colombiana de Hidrógeno?
Respuesta:La asociación es un gremio abierto, que reúne a actores de todos los eslabones de la cadena de valor: desarrolladores, ingenieros, inversionistas, consumidores y proveedores de servicios. Ser parte de esta comunidad facilita encontrar aliados estratégicos, socios y oportunidades de negocio.
Además, ofrecemos capacitaciones, webinars, master classes, cursos especializados y descuentos en eventos. Nuestro objetivo es transferir conocimiento, crear capacidades y homologar información en todo el sector.
Pregunta:¿Cuál es el principal evento del sector que organizan?
Respuesta:Nuestro evento más importante es el Congreso Internacional de Hidrógeno, que realizamos desde 2022. En 2026 celebraremos la quinta edición, los días 13 y 14 de mayo en Bogotá. Será un espacio para conocer el estado del hidrógeno en Colombia y el mundo, avances tecnológicos, política pública y oportunidades de mercado.
Pregunta:Ingeniero, usted dirige una asociación clave en temas de transición energética. ¿cómo llegó a este sector?
Respuesta: Tengo 42 años. Soy ingeniero químico, nacido y criado en Barranquilla, y orgullosamente egresado de una universidad pública, que es una oportunidad fundamental para quienes no tenemos acceso a la educación privada.
Comencé a trabajar hace 21 años en Monómeros, donde desarrollé toda mi carrera profesional, desde ingeniero junior hasta gerente técnico. Allí tuve la oportunidad de liderar proyectos de ingeniería, optimización de plantas y procesos industriales, especialmente relacionados con el amoniaco, que es la base de los fertilizantes.
Pregunta:¿En qué momento se conecta su carrera con el hidrógeno verde y el amoniaco verde?
Respuesta:Monómeros es una empresa de fertilizantes, por lo que llevo más de dos décadas trabajando con amoniaco, conociendo su operación, manejo seguro y aplicaciones industriales. Cuando surge el debate sobre el hidrógeno verde y el amoniaco verde, entendimos que había una oportunidad estratégica para desarrollar proyectos en Colombia.
Desde Monómeros lideré una iniciativa para estructurar un proyecto de amoniaco verde, del cual fui director. Eso me conectó de lleno con la transición energética, un tema que me apasiona porque permite generar un impacto real, no solo empresarial, sino también país.
Pregunta:¿Qué lo motivó a dar el salto desde la empresa privada a la Asociación Colombiana de Hidrógeno?
Respuesta:Vi la oportunidad de aportar a una escala mayor. No solo desde una empresa, sino desde un sector completo. Tengo una combinación de experiencia en industria, procesos químicos y ejecución de proyectos, algo que hacía falta en un sector que inicialmente estaba muy enfocado en lo energético, pero no tanto en lo industrial.
Uno de mis objetivos es ayudar a que los proyectos pasen de la idea a la ejecución. En Colombia hay una cartera de proyectos muy interesante, pero existen barreras técnicas, regulatorias y financieras que hay que desmontar, ya sea desde la política pública, la cooperación internacional o la articulación institucional.
Pregunta:¿Qué mensaje le daría a los jóvenes, a las mujeres y a quienes quieren acercarse a la ciencia en Colombia?
Respuesta:Trabajen o no directamente en ciencia, la transición energética ya llegó y nos involucra a todos. Es inevitable. Colombia se comprometió a alcanzar la carbono neutralidad en 2050, y eso implica que todos los sectores productivos deben transformarse: energía, industria, banca, transporte y agricultura.
Es mejor entender este proceso que ignorarlo. Las universidades deben preparar a los estudiantes para el mundo que viene, no solo para el mundo del pasado. Hoy muchos pensum siguen enfocados en la economía del petróleo y el gas, que aún existen, pero ya están en transición.
Pregunta:¿Las universidades están preparadas para este cambio?
Respuesta:Aún falta mucho. Los profesionales que están saliendo no siempre entienden el mundo que van a enfrentar. Por eso impulsamos, junto con universidades, un diplomado en cambio climático y descarbonización, dirigido inicialmente a ingenieros químicos.
La idea es crear conciencia, explicar qué está haciendo el mundo para descarbonizarse, cuáles son las tecnologías disponibles y qué papel puede jugar cada profesión. La amenaza climática es real, pero también hay oportunidades enormes para innovar y desarrollarse.
Pregunta:¿En qué punto se encuentran actualmente los proyectos de hidrógeno en Colombia?
Respuesta:Hoy existen 36 proyectos en diferentes etapas: conceptualización, prefactibilidad, factibilidad y algunos ya con decisión final de inversión. De estos, 21 proyectos están en la Costa Caribe, lo que demuestra su enorme potencial.
La Costa Caribe tiene los mejores recursos de sol y viento, lo que permite producir energía renovable a bajo costo, clave para el hidrógeno competitivo.
Pregunta:¿Por qué ciudades como Barranquilla y Cartagena son estratégicas para el hidrógeno?
Respuesta:Porque reúnen todo lo necesario para convertirse en hubs de hidrógeno o valles de hidrógeno, como se les llama en Europa. Tienen recursos renovables, industria existente, plantas de fertilizantes, demanda potencial, y además puertos, lo que abre la puerta a la exportación de amoniaco y metanol.
Barranquilla y Cartagena pueden producir, consumir y exportar. Esa confluencia es clave para crear un ecosistema productivo sólido alrededor del hidrógeno.
Pregunta:¿Otras regiones también están avanzando?
Respuesta:Sí. Además de la Costa Caribe, el Valle del Cauca en el Pacífico también está avanzando. Gobernaciones, cámaras de comercio y actores locales cada vez se involucran más, entendiendo que esta es una oportunidad histórica.
Pregunta:Para cerrar, ¿cómo definiría el papel de la Costa Caribe en esta transición?
Respuesta:Esta es la oportunidad de Colombia, y dentro de Colombia, la Costa Caribe es protagonista del hidrógeno. Tiene las condiciones naturales, industriales y logísticas para liderar esta transformación energética. No podemos dejar pasar este momento.
