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Sergio Fajardo: por segunda vez en la carrera electoral a la presidencia de Colombia

Entrevista: ¿Por qué volver a intentar? estas son sus respuestas y apuestas para las próximas contiendas electorales

Sergio Fajardo

#Elecciones2022

El también exgobernador de Antioquia, con 22 años de carrera política, dice que la Coalición de la Esperanza tiene el propósito de gobernar colectivamente. Se vuelve a lanzar como precandidato que competirá internamente con personajes como Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo y Jorge Enrique Robledo.

Sergio Fajardo habló con PUBLIMETRO sobre los actuales procesos en su contra en la Contraloría y la Fiscalía, que le han costado lo que muchos han llamado la “decepción” de varios sectores que lo eligieron en el pasado. Además, se refirió a sus apuestas en la lucha contra las drogas, los derechos LGBTIQ+, el papel de la juventud y respondió qué percibe de la presencia de Alejandro Gaviria como precandidato en estas elecciones, que ha estado opcionado en la opinión pública como su competencia directa.

¿Cuál es el balance que hace de su participación en las anteriores elecciones con miras a estas que vienen?

El 2018 nos deja varios aprendizajes de diferente naturaleza. Uno muy especial, hay una gran cantidad de personas que están por fuera de los extremos la política, y que estuvimos muy cerca de pasar a la segunda vuelta. Que empezamos, después de la consulta presidencial en marzo del 2018, muy rezagados. La forma como hicimos el trabajo desde ese momento hasta el día de las elecciones fue extraordinaria, no sé si recuerdas que hablamos de la ‘remontada’, con la figura de un ciclista que empieza una escalada muy larga, el alto de letras en Colombia, pero que sabía para dónde iba y que iba a recortar la distancia con quienes iban escapados, que en ese momento eran Gustavo Petro e Iván Duque, y por poco lo logramos.

Hubo una diferencia de cerca de 250.000, que significa algo así como el 1.2%. Pero nos mostró que hay mucha gente que está por fuera de los extremos de nuestro país y que nosotros tenemos la capacidad de convocar. También aprendimos el valor de iniciar la campaña con mayor anticipación, lo qué significó la participación y la consulta de mis competidores en la campaña, que tuvieron todo ese periodo de comienzo de año para llegar a la consulta, para hacer su campaña.

Otro de los aprendizajes que nunca se miran, si ustedes revisan las cifras de lo que costó cada campaña de Duque, Petro y la mía van a ver la diferencia abismal en recursos económicos. Doy una cifra aproximada, la campaña de Duque y Petro estaban alrededor de 24.000 millones de pesos y la mía, la de la Coalición Colombia, alrededor de los 11.000 millones de pesos. La diferencia de 13.000 millones de pesos representó esa cantidad de recursos que no tuvimos para hacer por ejemplo comerciales en televisión.

Tuvimos diferencia en los recursos económicos necesarios para hacer una campaña, para poder llegar a tantas partes del territorio colombiano con la capacidad de organizar los equipos y, por ejemplo, la publicidad que se necesita la próxima, eso fue una desventaja muy grande.

¿Ya tienen una proyección para la campaña que se está gestando en este momento? ¿Cuál es la inversión que se espera o cuáles son sus fuentes de financiación?

Creo que todavía es muy temprano, hay unos topes que están por ley, algo que se tiene que respetar. Toda persona que participe en unas elecciones tiene que entregar una rendición de cuentas con los gastos de su campaña y hasta el día de hoy no conozco ninguno que haya dicho que superó los gastos establecidos por ley. Poniéndole un poco de picante o de malicia uno puede decir que sale mucha plata por otras partes y no se sabe dónde está y cómo llega. Eso es parte de nuestro país en época electorales, aquí sale mucha plata por muchos lados que no está declarada y que no aparece en las rendiciones de cuentas y que tiene que ver por supuesto con el camino a la corrupción. Todavía falta mucho camino y decisiones por tomar, la discusión electoral se adelantó más de lo normal en Colombia. Falta mucho para ubicar los costos y para hacer una verdadera planeación. Falta la consulta con la Coalición de la Esperanza y luego se harían proyecciones.

¿Cuáles serían los pilares en los que se enfocaría su Gobierno?

Dónde yo esté siempre estarán unos principales: la educación, la lucha contra la corrupción, el empleo y la seguridad.

Educación, en un sentido amplio no solamente el sistema escolar, sino la educación, la ciencia, la tecnología, la innovación, el emprendimiento y la cultura. Yo entré al mundo de la política por la convicción de que la educación es fundamental para transformar nuestro país. Por el lado de la lucha anticorrupción, hay una pérdida generalizada de confianza en las instituciones en Colombia, tenemos una ciudadanía molesta a indignada por la forma cómo manejan las instituciones. Si no ponemos la lucha anticorrupción en el centro no vamos a avanzar como se espera.

Desde la perspectiva de empleo, revisar nuestro modelo desarrollo, lo cual nos lleva a mirar el tema ambiental, el mundo del desarrollo rural, la dimensión de las desigualdades sociales y la pobreza en nuestro país. Ese mundo articulado con las dos anteriores serán ejes fundamentales. Y no puedo dejar de citar la seguridad, Colombia atraviesa una crisis de seguridad grande, desde la seguridad ciudadana, hasta la del territorio y la de las fronteras. Esa es una condición para el desarrollo.

Estoy haciendo dos campañas, una en la que expongo mis ideas dentro de la Coalición de la Esperanza, en donde vamos a presentar apuestas políticas como el Ministerio de las Mujeres, y otras en esa campaña que podríamos llamar la habitual. Y otra apunta al momento en que tengo que responder ante la Contraloría y la Fiscalía, para explicarle a la ciudadanía cómo estoy respondiendo y muestro que la Contraloría y la Fiscalía están equivocadas en sus argumentos en mi contra.

Me gustaría también hablar un poco de esta crisis en que se encuentra el país, tanto económica como social. De llegar a la presidencia se encontraría con ese panorama complicado, ¿cuáles son las acciones que tomaría para la reactivación económica?

De hecho ya hemos propuesto. Desde el año anterior hicimos una propuesta de empleo de emergencia, que hoy no es la misma, pero que tiene varios componentes necesarios para enfrentar el tema del empleo, que es estructural y que se enmarca en las desigualdades y en la informalidad. Hay que identificar el desempleo estructural en los territorios y procesos municipales con presupuestos participativos en articulación con las gobernaciones, alrededor de infraestructura física y social que se necesita desarrollar en esos municipios y que permitirían contratar una muy buena cantidad de personas.

Necesitamos apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas. Más de 500.000 desaparecieron en pandemia, hay que evitar que sigan desapareciendo. Hay que fortalecer las cadenas productivas e incorporar los componentes de educación, conocimiento y tecnología para mejorar nuestras empresas. Además, otro capítulo importante es lo que está asociado con el mundo ambiental, la bioeconomía, los empleos verdes, con el turismo ecológico. Y el empleo juvenil, que es una angustia nuestra, y que siempre, todo lo que menciono está atrevesado por la perspectiva de las mujeres, porque está demostrado cómo la desigualdad las afecta diferencialmente.

Por último, nosotros nos proponemos empezar a caminar una ruta de la seguridad alimenticia en Colombia y eso va a ser un mecanismo también de generación de empleos en el mundo rural, que permita fomentar empleo calificado y mejorar las condiciones de este mundo.

¿Y qué pasará con el Acuerdo de Paz si usted llega a ser presidente?

Tenemos la convicción de la importancia de los Acuerdos, se tiene que avanzar y continuar su implementación. Hay que ampliar la dimensión de la paz, implementar elementos que van más allá como el tema de la cultura ciudadana, que nos permitan convivir. Ya es mucho avance el Acuerdo, pero incorporar cosas que nos permitan vivir mejor y juntos, con una propuesta de convivencia ciudadana, que tiene siempre que ver con la educación.

¿Qué hubiera hecho si usted hubiera sido presidente en medio de la crisis que provocó el Paro Nacional de este año?

Si yo hubiera sido presidente no hubiera habido crisis, porque esta no empezó el 28 de abril. Ya en noviembre de 2019 habían manifestaciones masivas de la ciudadanía indignada. Ese estallido social no es por Petro o Maduro, sino por una realidad del país, donde hoy hay una conciencia grande de las desigualdades, de la pobreza, la corrupción, la inseguridad y la violencia. Yo hubiera escuchado y hubiéramos trabajado de manera juiciosa desde el comienzo para resolver las dificultades. En 2019 no se escuchó y no se tuvieron en cuenta casos como el de Chile, en donde no escucharon y el modelo chileno se acabó. El Paro no se hubiera dado porque yo hubiera escuchado.

¿Qué opina de la división del partido Alianza Verde y cómo podría afectar a la Coalición de la Esperanza en estas elecciones?

En la Coalición desde hace varios meses dijimos que continuaríamos nuestro trabajo esperando que se resolvieran dudas e inquietudes al interior del partido. Hemos visto que hay confrontaciones internas y no me corresponde meterme en donde no me han llamado. Eso es potestad de las directivas del Partido Verde, que de hecho es un partido muy importante para Colombia, tiene una historia distinta y es alternativo. Esperar cómo resuelven, pero hasta ahí llego yo.

¿Usted cree que la presencia del candidato Alejandro Gaviria podría afectar su llegada a la presidencia?

Estamos en una competencia amplia, incluso al interior de la Coalición vamos a competir, pero es fraterna. Pero estamos en política y la participación debe ser de todas las personas, por fortuna, podemos contrastar ideas. Así entiendo yo la participación de Alejandro y la de las demás personas en campaña.

¿Cuáles son su argumentos para afirmar que hay una persecución judicial en su contra?

Yo siempre he reiterado en que respeto las instituciones y se tienen que respetar. Es necesario hacer política con transparencia, de cara a la ciudadanía y construir confianza que es lo que más necesitamos, porque tenemos unas instituciones deterioradas. Cuando la gente no cree en las instituciones, la sociedad se deteriora y yo estoy comprometido con la transparencia que implica explicarle a la ciudadanía las razones y argumentos para mostrar mi proceso con las instituciones y hacer política con transparencia.

Yo ya expuse que tengo pruebas, que no puedo revelarlas, a cerca de una persecución política que incluso viene desde la campaña anterior y espero que se puedan exponer. Yo doy la cara, yo explico y por eso estoy haciendo pedagogía.

Tengo mucha información de cosas que pasan, que escucho y que son extrañas, pero mi respuesta es pedagogía, seriedad y apegarme a que en las instituciones se haga el trabajo con honestidad, y por eso voy tranquilo.

¿Cuál sería el papel de la juventud en un gobierno encabezado por usted?

Te lo digo en una sola palabra: protagonista. No creo en ese cuento de que los jóvenes son el futuro ni el mañana, esta generación, en la historia de nuestra sociedad, le corresponde ser protagonista. En una administración que yo dirija no serán espectadores, sino protagonistas del cambio de nuestro país.

¿Qué pasará con los derechos de las personas LGBTIQ+ si usted llega a ser presidente?

Lo que ha pasado en todos mis gobiernos: inclusión, reconocimiento, respeto y valoración.

¿Cuál su posición frente al tema del aborto?

Creo que las mujeres son dueñas de su propio cuerpo y entiendo la naturaleza y la complejidad de la discusión. Esta tiene que ser una discusión que se tiene que dar, con todas las partes. Además, es importante que las tres condiciones que hoy la Corte Constitucional avala se respeten, porque ni siquiera están siendo atendidas las mujeres como les corresponde, respetando sus derechos.

¿Qué enfoque tendría su Gobierno para combatir ese gigante del narcotráfico en el país?

Hay que entender todos los eslabones de la cadena y tomar acciones para cada uno de esos. Por supuesto, creemos que hay que fomentar lo incluido en el Acuerdo de Paz, los procesos de sustitución y la presencia del Estado en territorios golpeados por el conflicto para proporcionarles a las personas una vida digna en el marco de la legalidad. No creo en la fumigación, la fumigación no resuelve nada de los problemas. La interdicción tiene que seguir siendo una tarea nuestra, del Gobierno Nacional articulado con otros gobiernos.

Además, algo crucial, el seguimiento a la ruta del dinero, que no corresponde solamente a Colombia, sino a todo lo que involucra el entramado del crimen internacional, en dónde está la plata, es fundamental. Y también lo que tiene que ver con las capturas de las personas que están en el mundo del narcotráfico.

Por último, en Colombia tenemos que mirar nuestra realidad acompañada de una visión de salud pública, de educar a la ciudadanía en el autocuidado y responsabilidad con uno mismo.

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