Cultura

Jorge Drexler regresa a Bogotá y habló en exclusiva para Publimetro

“Estoy muy vinculado a Colombia, pero a Bogotá especialmente y los rolos y las rolas han sido siempre muy generosos conmigo”, confiesa el cantautor Jorge Drexler, que se presenta este viernes en el Movistar Arena

El cantautor se presenta este viernes 30 de septiembre en Bogotá.

7.000 fanáticos se juntarán en Bogotá para escuchar y corear los viejos éxitos y las nuevas canciones del cantautor que hace unos años se llevó el premio Oscar a mejor canción original. No es la primera vez que Jorge Drexler viene al país, de hecho, su último show antes de la pandemia fue en Bogotá. Pero sí es la primera vez que Drexler llenará un Movistar Arena y sí es el concierto más grande que ha hecho en el país y en esta gira.

En Publimetro tuvimos el placer y el honor de conversar con él

¿Cómo ha sido este reencuentro con Colombia?

Estoy muy contento de estar aquí. Es la primera vez que voy a hacer un sitio de estas dimensiones en Bogotá y me acaban de decir que aquí quedan unas pocas localidades para vender, lo cual me deja realmente muy impresionado ¡estamos hablando de casi 6000 personas! Es una locura que no me había pasado. Es el show más grande que habré hecho en Colombia y yo no sé si no es el más grande de los que he hecho hasta ahora en esta gira, así que me encanta que esté pasando eso en Bogotá, que es una ciudad que amo, una ciudad en la que grabé un disco entero y en la que me siento realmente muy en casa. Bogotá me regaló un disco, tengo familia viviendo en Bogotá, tengo familia en Colombia. Mi abuelo murió aquí en Colombia y estoy muy vinculado a Colombia, pero a Bogotá especialmente y los rolos y las rolas han sido siempre muy generosos conmigo, cambiaron mi música en un disco que se llamó Bailar en la Cueva y ahora están dando una muestra de generosidad que solo aspiro y solo pido tener la capacidad de retribuir.

En momentos de incertidumbre o en momentos felices o en momentos complicados, mucha gente lo escucha a usted. ¿Usted a quién escucha?

Ahora escucho a Time Bernárdes, por ejemplo, que me encanta; es un brasilero que me vuelve loco… a veces escucho a Simón Díaz. Escucho a mucha gente, escucho a Caetano Veloso. Escucho a Bach cuando busco momentos de serenidad. Pero si me preguntás en estos días estoy tan, tan encantado con un disco nuevo que se llama Mil cosas invisibles… y lo usé mucho estos días para desconectar, para reconectar, para salir de las ansiedades y los movimientos que genera una gira tan intensa como la que estamos llevando a cabo.

Alguna vez leí que no es el tipo de compositor que está escribiendo todo el tiempo, ¿es así?

Sí, es cierto. Por ejemplo, ahora, desde que escribí la última canción del disco en noviembre del año pasado, no he vuelto a escribir una línea. Una vez que sentí que el disco estaba entero y que se había producido la descarga completa del disco, me retiré a hacerlo y ahora me retiré a girar, que me gusta mucho. Me gusta mucho estar de gira y tocar y viajar y conocer gente y disfrutar del reencuentro con la gente. Eso pasa habitualmente durante un tiempo en el que estoy como realmente integrando lo que escribí, como si estuviera todavía rumiando el disco y como digiriendo o terminando de entender lo que puse. Porque uno no entiende todo lo que escribe en el momento que lo escribe, como si estuviera resignificando al tocarlo en vivo, entrando dentro de ese mundo. Eso sigue hasta que después de un tiempo empiezo a sentir que el mundo mío ya se desplazó con respecto a ese mundo anterior que se contaba en el último disco, y el mundo nuevo no lo he contado aún y empiezo a tener la necesidad de contar ese mundo nuevo y de contar esa nueva persona que uno es, después, con el paso, con ese cambio que producen los años en uno.

Y ahí empiezo a tener como una necesidad interior como los pájaros que salen a buscar ramitas y empiezas a traer ramitas, aunque todavía no sepa muy bien cómo va a ser la construcción que voy a hacer. Empiezo a traer ramas para casa y ladrillos y cositas que voy encontrando por ahí tiradas y las voy juntando hasta que eso empieza a tomar forma de una canción y a través de la forma que van tomando las canciones, de a poco va tomando forma un disco. Eso suele pasar. Ahí es cuando entro de vuelta en el período de composición y entro y me meto muy profundamente en la composición durante un tiempo. Las últimas veces fue durante un año de promedio. Este es un período muy intenso, muy importante para mí. No es exactamente agradable. Es un período de mucha obsesión y de mucha introspección y a veces de mucha euforia cuando uno encuentra cosas, pero la mayor parte del tiempo es un tiempo de mucha desazón, cuando las cosas demoran en resolverse. Y soy mala compañía cuando estoy escribiendo. Soy mala pareja, mal padre. Soy distante, estoy escribiendo. Digo, intento compatibilizar las cosas que tengo, pero no estoy en mi estado más presente, digamos.

Dice que hay un momento en el que terminas el disco y es cuando empiezá a disfrutarlo en vivo. No sé si fue Borges o Faulkner, pero alguno dijo que los libros no se terminan, que se abandonan.

Mira qué bonito, porque yo siempre pensé lo mismo que vos y repetí mucho esa frase tan solicitada. Pero después me he dado cuenta de que en realidad las canciones no se abandonan nunca. Las canciones no dejan de cambiar. Las canciones son como un prisma. Son como una bola de espejos donde cada uno de los mil espejos refleja un sector diferente de la realidad. Entonces, de acuerdo con como vos las gires y donde vos las pongas a las canciones, las canciones esa noche en particular van a hablar desde un ángulo muy, muy muy, muy parecido, pero no exactamente igual que el que hablaron en el último concierto. Entonces, esa canción es una entidad viva, dinámica, que sigue moviéndose mientras la sigas cantando. Las canciones no se terminan, se transmutan. Hay algunas canciones y que va cambiando con las circunstancias. Hay canciones que ya fueron hechas como ‘La guerrilla de la concordia’, por ejemplo, o ‘La milonga del moro judío’. En este caso fueron hechas sabiendo que la necesidad de concordia, por ejemplo, no iba a ser la misma en el momento de escribirla, que el momento de cantarla cada una de las veces, porque el ser humano lamentablemente oscila entre el péndulo de la discordia y de la concordia.

Y entonces el llamado a la concordia tiene siempre un signo nuevo. A veces es este referente a Medio Oriente, a veces es referente a unas elecciones, a veces es referente a un conflicto bélico y a veces hace referencia a una relación grupal, personal, más chiquita..

¿Sobre qué te gustaría escribir y no has logrado escribir?

Sobre muchísimas cosas. Es mucho más lo que me gustaría escribir y que no he logrado escribir que lo que lo que he escrito queriendo. Yo no escribo exactamente sobre lo que quiero, sino sobre lo que puedo. Hay muchos aspectos de la violencia, incluida la violencia de género, que son muy difíciles de tratar en una canción. El hambre es una cosa sobre la que es muy difícil escribir.

Es decir, una canción es una entidad sumamente delicada, y, a veces el contenido que puede llevar tiene que ser muy humilde para poder llegar hasta el fondo de una persona. Es más importante llegar al fondo que llegar con gran amplitud, porque es en el fondo de las personas donde se producen los cambios, Es ahí donde donde germinan las ideas. A mí me interesa mucho más a dónde llego que con cuánto llego.

Es melómano, ¿que canción, cuando la escucha, se dice: me encantaría haber escrito esa canción?

Hay muchas pero, sin lugar a dudas Terra de Caetano Veloso.

¿Podría defender algo que sea puro marketing?

Después de hacer un disco tenés que defenderlo dos años en una gira y defender algo que se hizo tirando de razones de marketing es difícil. Vos tenés que pensar en la tarde antes del concierto, como hoy. Si no estás realmente convencido de que lo que tenés para mostrar es algo valiente, lindo, es bonito. ¿Qué es lo que me pasa ahora con esta banda que tengo y con este repertorio? Estar ahí solo. En Bogotá llueve y caen truenos y tenés que presentar un disco que es un embole, que hiciste por un compromiso con la discográfica. Es horrible para este trabajo. Yo prefiero que me guste mi trabajo, la verdad.

¿Qué momento de su vida si tuviera que elegir uno, le gustaría repetir como en un loop?

Por definición y como citaste a Borges y honrando tu erudición, te voy a decir que ningún momento maravilloso es digno de ser repetido: repetirlo es destruirlo. Es muy bonito dejar que las cosas sigan su rumbo e intentar ser feliz de una manera diferente cada vez.

¿Cómo ha cambiado su manera de escribir, o de presentarse, o de encarar su carrera y la vida?

El disco que elegí escribir, es un disco engañoso. No es fiel a la realidad. Es un disco que no relata la realidad que lo circunda, sino que relata lo que la celebración echa en falta: es un homenaje a lo que a lo que aprendimos a revalorizar. No es lo que teníamos en ese momento. No es un disco periodístico, no cuenta. Empecé escribiendo periodísticamente el disco, muchas canciones sobre las mascarillas, la distancia, el miedo, el frío, la soledad, las pantallas. Pero lo abandoné porque me di cuenta de que iba a salir de gira y que eso se iba a arreglar un día y no quería llevarme esa energía. Entonces es un disco que celebra, valga la redundancia, la celebración. Y eso sí que cambió. Yo creo que salí de la pandemia con una máxima nueva: que el que celebra, acierta…si tienes motivos para celebrar, que no siempre los tiene uno. Si tiene motivos para celebrar, celebra que nada de lo que tenemos está dado por seguro. Eso fue lo que nos enseñó la pandemia.

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