La víctima de la violencia que tiene una peluquería "hit" en Bosa

Fanny Zuluaga, una mujer víctima de la violencia, es la muestra de que aunque se tenga que salir de su tierra e ir a probar suerte a cualquier parte del país es posible conseguir los sueños, salir adelante y luchar por lo que se quiere.

Por Monica Garzón
El dato

En el 2015, L’Oréal Colombia tiene como objetivo capacitar a 300 mujeres en condiciones de vulnerabilidad, en peluquería y belleza.

La historia de vida de Fanny Yaneth Zuluaga es muy similar a la de muchas personas víctimas de la violencia, que han tenido que salir corriendo de sus lugares de origen, guardar lo que se puede en la maleta y buscar donde y de qué vivir en cualquier parte de Colombia para sacar a su familia adelante.

“En 2006 tuve que abandonar mi tierra, en Falan (Tolima) junto a mis tres hijos, y buscar fortuna en otro lugar. Así fue como llegue a Bogotá a probar suerte”, asegura Fanny.

A pesar de todo Fanny todavía tiene la capacidad de soñar y así es como hoy, nueve años después de su llegada a la ciudad, ha conseguido salir adelante con su propio salón de belleza en su casa en el sur de Bogotá, donde atiende a sus clientas y además puede estar pendiente de sus hijos.

“Al principio no fue fácil. Después de que salí de Falan por desplazamiento forzado, tuve que llegar a esta ciudad al ‘rebusque’. Vendía arepas, trabajaba como empleada doméstica en distintas casas; así viví unos 6 años con menos del mínimo y tratando de sacar a mis hijos adelante”.

Luego, con el apoyo de diferentes entidades, consiguió contactarse con la Fundación Atención al Migrante, en donde recibió apoyo laboral y luego tuvo la oportunidad de capacitarse en belleza gracias al programa “Belleza por un Futuro” de L’Oréal Colombia y la Corporación Matamoros, lo que le permitió, gracias a su esfuerzo y dedicación, tener el salón de belleza en su casa y con el cual ha logrado sacar adelante su familia.

Lo mejor para Fanny fue saber que luego de estudiar, sacrificar tiempo con sus hijos y además ser de las más aplicadas en las clases, L’Óréal Colombia decidió llevar un paso más adelante los sueños de esta mujer: la dotó con muebles, una silla blanca de peluquería, una mesa para manicure y un par de espejos, para que así tuviera su propio salón de belleza en la casa de dos pisos en la que actualmente vive.

Ya lleva un año con el salón de belleza. Atiende con cita previa a hombres, mujeres y niños, y a pesar de que la han contactado para que trabaje en otros salones –más grandes y algunos con prestigio–, ella se niega: “Lo que más me gusta de lo que hago es que puedo inspirarme y conocer historias de vida de otras personas como yo, así siento que puedo ayudar a la gente, así como algún día alguien lo hizo conmigo”.

Este programa de responsabilidad social liderado por L’Oréal y que está dirigido a madres cabeza de familia, de bajos recursos económicos y que atraviesan situaciones difíciles. Muestra cómo es posible cambiarle la vida a una persona que solo con las ganas quiera salir adelante. El caso de Fanny es solo una muestra del poder transformador que tienen las iniciativas de este tipo.

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