El consumidor, gran reto de la industria de moda en el país

¿Cómo se comporta el consumidor colombiano? Esa ha sido una de las preguntas que la industria de la moda ha querido responderse desde hace mucho tiempo. Sin embargo, parece que la respuesta a este ‘dilema’ puede ir ligada a esa misma industria que también necesita educación.

Por Pamela Lopez

Camilo Herrera, quien dictó una charla sobre Tendencias de consumo de moda en 2015 en el Pabellón del Conocimiento, espacio de Colombiatex, habló con PUBLIMETRO acerca del consumidor en el país, sobre lo que ha pasado con algunas marcas y del comprador de lujo.

¿Cómo ‘pinta’ el 2015 para Colombia en lo que consumo e industria se refiere?

La guerra de precios es tan absurda que la gente tiene mucha ropa en el armario y sigue comprando hasta que no sabe qué hacer con tanta. Hay que salir de la guerra de promociones, el gran mensaje que quería dar es que estamos en un cambio de entorno, la presencia de la devaluación cambió las reglas del juego, entonces ya lo importado no es tan barato, lo nacional  es mejor y todo se está alineando para que 2015 sea el mejor año para confecciones en Colombia.

¿Eso quiere decir que ya se está compitiendo?

Siempre hemos competido y bien. El gran mensaje que nos dejaron los últimos ocho años con tantos cambios económicos es que llegaron los internacionales y no pudieron con los locales. ¿Tennis se acabó?, ¿Studio F se acabó? Ninguno, todos siguen ahí.

¿Entonces cómo actúa el consumidor?

Comprador y consumidor son dos cosas distintas. Aunque parece tonto decirlo, en la industria hay algo importante: cuando usted compra alguna de las prendas que tiene puestas hay una racionalidad de producto, de precio, de promoción, de descuento.

El consumidor actúa según la satisfacción que las prendas y las marcas le han dado, el comprador actúa según la racionalidad de compra que tiene y no siempre hablan. Otro caso es que las prendas sean regaladas, es un mundo muy enredado.

En ese caso ¿cómo se debe actuar?

Tenemos que educar al comprador para que entienda que el precio de las cosas es por hoy y no cambia siempre, en ese caso primero hay que educar a la industria porque está acostumbrada a poner precios altos de entrada, en seis meses descontar la curva de precio y quedar en una liquidación en seis o siete meses por debajo del costo de producción y ya. Entonces el comprador no compra en la primera ola, sino en la segunda porque el precio es más bajo o compra en liquidación.

Hay un pueblo en la Florida, que les encanta a los colombianos porque hay un centro comercial en donde hay un outlet Premium pero por el simple hecho de tener la marca, no por el hecho de tener un buen producto.

¿Y qué ocurre con personas que compran a este tipo de marcas? ¿Se les puede considerar consumidores de lujo?

No. Son dos cosas distintas, porque una cosa es el comprador premium y otro el de lujo. En Colombia hay una que otra marca premium que se ha logrado posicionar bien como Arturo Calle, Mario Hernández o Studio F que han hecho un trabajo interesante.

Pero también han llegado marcas premium mundiales, y qué son, lo mejor que la categoría puede dar y que es masivo, por ejemplo: Audi. Las de lujo no son masivas, son pequeñas producciones de altísima calidad con un nivel de satisfacción muy superior al resto, acá hablamos de marcas como Rolls Royce, Rolex, Tiffany’s, entre otras.

Esas marcas de lujo han hecho democratización del producto con pegarle la marquilla a cosas pequeñas y eso da plata, pero no es la marca perse.

¿Hay consumidores de lujo en Colombia o es una moda?

Sí los hay y son muchos, además de ser un mercado importante. En Colombia se vendieron el año pasado 18 Camaros, un carro de 240 millones.

Pero hay quienes dicen que se debe educar al consumidor colombiano

Sin duda. Completamente de acuerdo.

Pero qué pasa con la educación de la industria como usted lo dijo, si se concentran solo en el consumidor

De acuerdo, también hay que educarlos. Por ejemplo: a usted como consumidor hay que educarlo para que sea un consumidor premium y luego de lujo. Es fácil: todos los bogotanos aprendimos a comer hamburguesa en la calle y luego lo hicimos en un restaurante más cotizado y ya llegamos al más fino que queda en la Zona G.

¿Pero eso no tendría que ver con el poder adquisitivo?

No necesariamente, porque es su decisión de compra. Y la gente lo hace, se endeuda para comprar un producto de lujo, lo que es bueno en general porque es un activo. Si compro un reloj Cartier lo puedo vender en diez años.

¿Pero qué pasa con la ropa?

Es que la ropa tiene caducidad por tendencia, tecnología y por talla. Dicen algunas personas, con las que estoy de acuerdo, tienen caducidad en satisfacción, uno se cansa de usar ciertos zapatos y así es.

¿Qué hace que el producto de una marca logre una identificación con el consumidor colombiano?

Porque la marca ha sabido leer el mercado.

¿Y qué pasa con la narco estética? ¿Por qué se logra esa identificación?

La narco estética fundamenta el sistema moda en muchos sectores, arranca al final de los ochenta con tres marcas que son Bésame, Studio F y Tarrao que se fundamentaron en abundancia, o sea en volumetría grande, en mujeres grandes, en cirugías de busto y de cola. Hay que dejar claro que el ‘levantacola’ es la curva final, porque antes estaban los descaderados y otros.

A medida que se fueron ampliando, esas marcas entendieron su mercado y se volvieron más contemporáneas sin perder su esencia de volumen y ese estilo que venían manejando. Cuando Studio F llega a México se traga el mercado o Bésame a Bolivia, pero en Estados Unidos la cosa no es tan fácil porque la estética de abundancia no es igual a la nuestra, ya que están influenciados por   Europa en donde hay mujeres delgadas.

Pero las mujeres curvas están conquistando el mundo…

Por supuesto, Sofía Vergara es de las más buscadas, Kim Kardashian es portada de Vogue y hay una estrella de Estados Unidos que es Scarlett Johansson que no es plana, ni flaca. Así que hay un cambio en donde América Latina se convierte en una oportunidad monstruosa, Studio F entiende eso y se mueve a una velocidad gigantesca y compra el mercado. Las marcas jamás van a   negociar su estética, pero sí se van a adaptar para satisfacer al consumidor. Chanel no va a entrar a América Latina a crear ropa voluptuosa, porque no es su estética.

Finalmente ¿En qué aspectos hay que educar al consumidor?

Hay que hacer un trabajo grande con los hombres, porque muchos no saben qué es un cuello o cómo se usan las corbatas, o cómo se deben escoger los colores. Ellos son los que más necesitan educación y si se logrará la industria crecería a pasos agigantados. Las mujeres tienen mejor dominio de los básicos y los zapatos.

¿Cómo se define el consumidor?

¿Qué tipo de consumidor? Porque usted puede ser una consumidora tradicional en chocolate, pero es completamente ecológica en bananos y es atrevida en ropa interior y vanguardista en sombreros. No hay un factor en común y en cada categoría el consumidor se comporta de forma distinta.

Lea también

Colombiatex: El poder del denim made in Colombia

 
Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo