Colombiatex: El poder del denim made in Colombia

El tan odiado levantacola, es una de las prendas pilares en el sistema moda del país. Su alcance ha sido tal que ya se ve en las calles de Nueva York e Inglaterra.

Por Pamela Lopez

Colombia se ha destacado por ser fabricante de denim de buena calidad. Para la muestra un botón, el tan odiado levantacola que es uno de los pilares de este sector de la industria y del sistema moda en general.

Sin embargo, la creatividad ha trascendido las fronteras y el brillo, la pedrería y las figuras curvilíneas se han apoderado de una buena parte del globo convirtiendo a esta prenda en la favorita.

De unos años para acá, el país se ha metido de cabeza en una revolución textil que tiene que ver mucho con el uso de telas inteligentes y acabados únicos que se destacan no solo por los procesos que se usan para su fabricación, sino por el consumidor al que van dirigido.

Clara Henríquez, directora de plataformas comerciales de Inexmoda, hablo con PUBLIMETRO sobre los atributos de esta prenda made in Colombia.

¿Podemos incluir el denim colombiano en esa revolución textil que se está presentando?

Colombia es un país muy creativo en esa categoría del Jeanswear por su propuesta y es importante también en su capacidad de hacer jeans. Colombia ha sido por tradición y vocación muy “jeanero”, por eso existe desde hace tres versiones un Denim day y es ahí donde le rendimos tributo a ese saber nuestro qué es hacer jean.

¿En cuestión de diseño hemos avanzado? ¿Sigue siendo el levantacola uno de los más importantes en el sistema moda colombiano?

Si hemos avanzado, pero el levantacola es de los más importantes no solo en Colombia, sino en el mundo. Una cosa es hablar de telas y otra de prendas. Digamos que los denim, que son el tejido, y los índigos, que es el tinte, se tejen siempre con una intención porque el que los hace quiere que cuando se laven lleguen a cierto tono.

Mediante un lavado de ozono deben impregnar sus hilos en un 40% en índigo para que se vean después más claros y así es con todas las prendas. En pocas palabras el que teje índigo debe ser ambicioso en el buen sentido de la palabra.

El fabricante colombiano sabe qué debe hacer a la hora de confeccionar prendas, pero ¿hay alguna brecha o algo que se deba mejorar?

El fabricante tiene todo a la orden del día y somos buenos “índigueros” pero pienso que entre más trabajemos de la mano con la tecnología tendremos una mejor propuesta. En la parte de acabados es muy importante ver las lavanderías, porque estas son las empresas que nos pueden aportar a ese acabado o a sacar nuevos resultados y si no hay tecnología en esa parte de la cadena estamos llevados.

¿Los fabricantes colombianos están al tanto de las tendencias y de darle el valor agregado al producto?

Totalmente. Cuando hablamos de prendas encontramos un abanico de posibilidades en cuanto a recubrimientos y lavandería.

¿Cómo es la consumidora colombiana de jean?

Hay mujeres a las que les gusta el jean limpio, sin decolorados o manchas, pero por otro lado tenemos a la consumidora que le gusta el brillo, la pedrería y eso es la locura.

La consumidora colombiana le gusta lo ajustado, mostrar mucho su figura y que la prenda embellezca su cuerpo gracias a los cortes y acabados.

Entonces acá aparecen todos estos inventos colombianos como el levantacola que han trascendido las fronteras llegando a Nueva York o Inglaterra.

¿Han adoptado la tecnología para la fabricación de estas prendas?

Sí. La hemos entendido bien, la hemos sabido adoptar y adaptar para obtener resultados. El tema tecnológico hay que saberlo digerir porque es importante saber para qué estoy comprando esta máquina o este equipo sino va a ver mucha frustración.

¿Cuál es el gran reto?

Hay que ponerle atención a la moldería porque de los siete jeans que puedes tener en tu closet, tan solo uno puede ser tu favorito y el resto no los volteas a mirar. Las marcas tienen que pensar en volverse las favoritas de las consumidoras porque uno se aburre de las prendas. El llamado de atención a las marcas confeccionistas es: “amigo, usted tiene que luchar por ser el favorito de ese closet”.

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