FOTOS: 13 horripilantes leyendas urbanas que sí son verdaderas

Por Luz Lancheros

8. Yo viajo con gente muerta: Cuando se rentan autos, hay que estar seguros de que no hay “algo más” en el baúl. Generalmente un cadáver. Esto pasó con Dan Trainor, de Minnesotta. Iba en un viaje por carretera con sus amigos en una van prestada y el dueño les dijo “no abran los compartimentos traseros”. Cuando recogió a más amigos se olvidó de eso y de pronto, el auto apestó. Era un cadáver. El de Kevin Casserly, desaparecido por seis meses.

9. Robaron mis órganos: La leyenda dice que un hombre conoce a una mujer bella en una discoteca y luego de estar con ella despierta en una tina helada, sin un riñón. De hecho, la versión real es menos glamurosa y pasó en 2008. Muhammad Saleem era un albañil indio que fue a Nueva Delhi a trabajar. Contactó con los hombres que le ofrecieron el trabajo, pero lo anestesiaron y le robaron uno de los riñones. Fue uno de los miles de hombres pobres estafados por una red de tráfico de órganos en ese país.

10. Animales en mi sanitario: Cocodrilos, ratas, etc. Todo puede pasar. Pero eso sí puede ser verdad. Sobre todo en países con climas subtropicales y calurosos. Las arañas de espalda roja de Australia se ocultan en las letrinas, lo mismo que las serpientes, ya que buscan lugares húmedos. Entre otros ejemplos.

11. Llamada asesina: Al mejor estilo de “El Aro”, alguien recibe una llamada y de repente, muere en un plazo de tiempo. Esto pasó en 1985, con un hombre llamado Jason, que recibió una llamada para ser aceptado en West Point. Cuatro días después, lo hallaron muerto: un rayo había impactado directo a los cables que conectaban precisamente su teléfono. Murió electrocutado.

12. Un cadáver bajo mi cama: Olvídense de “Monsters Inc.”. Otra leyenda urbana es hallar, en los moteles, cuerpos debajo de las camas. En la vida real suele suceder a menudo. El último caso fue el de una mujer de Memphis, en 2010, hallada bajo la cama de la habitación en la que vivía.

13. La mujer tóxica: La leyenda dice que una mujer con una grave enfermedad llega a un Hospital y va haciendo colapsar, como moscas, a todo el personal a su alrededor. Y sí, pasó en 1994: una mujer llamada Gloria Ramírez fue ingresada a la sala de emergencias porque sufría una forma avanzada de cáncer.  Cuando le sacaron sangre, esta disparó un olor fétido que afectó por lo menos a 23 personas y las hizo colapsar. Una de sus víctimas sufrió de hepatitis y necrosis. Gloria, por supuesto, murió 40 minutos después de ser ingresada y el hospital fue puesto en cuarentena.

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