Universitarios: ahorran, viven de sus papás y son rumberos

Dinero. Un estudio de la Universidad de La Sabana revela además que les rinde la plata para mucho: con 200.000 mensuales comen, estudian, rumbean y viajan.

Por Publimetro

El 90,6% de los estudiantes universitarios bogotanos recibe el dinero con el que se sostiene de sus papás. Y no estamos hablando solo de niños ricos: la investigación les indagó la vida financiera a alumnos de nueve universidades, la mayoría de ellos de la Nacional, Javeriana y Los Andes.

El 20% asegura que tiene un ingreso adicional con un trabajo y menos del 3% recibe ingresos de becas. La mayoría de los que dijeron que trabajan lo hacen los fines de semana y fuera de la universidad. El 2% obtiene el dinero de vender productos a sus compañeros.

Y todos esos ingresos, ¿en qué se los gastan? La mayoría de los encuestados dijo que recibe mensualmente entre 200.000 y 400.000 pesos para su alimentación, fotocopias, libros y  materiales de clase. Eso les alcanza para todo y lo invierten, además de sus obligaciones, en irse de paseo y de fiesta.

La proporción del dinero que se gastan en diversión cambia radicalmente entre los estudiantes de universidades públicas y privadas: mientras los de estas últimas utilizan 56,8% de sus ingresos en paseos y rumba, los de las públicas estiman que se gastan 30%.

Los de las privadas también ahorran más. La investigadora Marcela Salcedo indicó que ellos creen que el ahorro se debe a que los que estudian en centros educativos privados  “no tienen ciertas situaciones que se presentan en las públicas como las protestas, y por eso están más concentrados en estudiar”.

Uno de los hallazgos más interesantes de esta indagación es que los estudiantes bogotanos fueron claros en indicar en que no necesitan dinero para socializar con sus compañeros. A la hora de irse de rumba o de paseo no importan los estratos y son muy ahorrativos con la plata que reciben: no se la gastan en una sola fiesta.

En promedio, los de públicas y privadas gastan más en diversión que en comida, transporte y ropa. La proporción más pequeña queda para las fotocopias, los libros y material académico. En este sentido, los investigadores encontraron que las mujeres son más juiciosas que los hombres e invierten más que ellos en los elementos que necesitan para sus clases: 22% del dinero de ellas es para esa causa, mientras los hombres invierten 15%.

También encontraron que aunque los estudiantes dicen que reciben cierto monto mensual, a la hora de hacer cuentas se enteran de que reciben mucho más.

“Reciben un monto de dinero pero se gastan más. Eso en muchos casos se debe a que tal vez sí les dan un costo fijo, pero luego les piden más a sus papás para otros gastos”, explicó la investigadora. 

Finalmente, aunque los investigadores creían que los jóvenes iban a relacionar el dinero con el poder, esa no es la primera característica que les recuerda la plata. La primera palabra con la que lo relacionan es “solidaridad”, sigue “vital” y, finalmente, “poder”.

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