Increíbles predicciones del cine, la literatura y la televisión

Por EFE

A lo largo de la Historia se han dado extraños casos de “serendipia”, o casualidades extraordinarias, que han propiciado que los autores de las obras de ficción anticipen o de algún modo predigan avances científicos, catástrofes e incluso coincidencias asombrosas, que desafían la lógica.

Muchas de estas serendipias, recogidas en distintos artículos de la web Cracked.com, imaginan con exactitud eventos del futuro, a partir de bromas inocentes o elementos dentro de una trama narrativa inofensivos e irrelevantes, que con el paso del tiempo adquieren su propia fama, incluso por encima de la obra en la que se enmarcan.

Viñetas del futuro

El cómic es una de las plataformas que más serendipias ha recogido en su relativamente corta vida, y la profecía por excelencia en las historietas en español la llevó a cabo Francisco Ibáñez en una macroviñeta de sus antihéroes Mortadelo y Filemón, publicada en 1993, que recogía un gag en el que un avión aparecía incrustado en una de las dos torres del World Trade Center.

En cuanto a los cómics americanos, Cracked.com recoge el llamativo caso del dibujante John Byrne, que en distintas historietas de Spiderman y Superman previó el apagón de Nueva York de 1977 y el desastre del Challenger de 1986, entre otras asombrosas coincidencias.

Superman es el héroe con más augurios en sus aventuras, prosigue la web, pues adelantó el desarrollo secreto de la bomba atómica en 1945, pronosticó el fin de la Guerra Fría en un cómic de los años setenta y lanzó una historieta el 12 de septiembre de 2001 en la que se destruían las Torres Gemelas, presumiblemente dibujada semanas antes de los atentados del 11-S.

Presagios en la pantalla

El director Pedro Almodóvar es uno de los grandes adivinos del mundo del cine, al haber acertado en su práctica totalidad la quiniela de los Oscar en una entrevista al programa “25 fotogramas” del canal TNT, fallando únicamente en el galardón a la Mejor Película.

Además, el realizador manchego anticipó en “Kika” la historia de un escritor, presunto culpable aunque absuelto de la muerte de su esposa, que escribe una novela en la que detalla cómo lo hubiera hecho. Un suceso que se repitió al año siguiente con el deportista O. J. Simpson, quien firmó su libro en 2007.

El libro “Wag the dog”, de Barry Levinson, arrancaba con la aventura extramatrimonial del presidente de los Estados Unidos con una joven scout y los esfuerzos de su equipo por desviar la atención provocando una guerra. Su publicación se produjo unas semanas antes de que se hiciese público el escándalo Lewinski y unos bombardeos en Afganistán, ordenados por Bill Clinton tres días después de admitir su aventura con una becaria.

El clásico “Chinatown” también funcionó como un curioso oráculo, cuando el giro final revelaba que la hermana de Faye Dunaway era, en realidad, su hija; hecho que, al socaire del estreno del filme, se repitió para sorpresa de Jack Nicholson, cuando la revista Time indagó en su familia para un reportaje sobre la estrella y descubrió que la hermana del actor era, en realidad, su madre.

Por otra parte, el fallecimiento de Brandon Lee, muerto accidentalmente durante el rodaje de “The Crow” se vio anticipado no por una sino por dos premoniciones en el cine.

La primera pista tuvo lugar en la cinta “Game of Death”, en la que su padre Bruce Lee interpretaba a un actor que moría en las mismas circunstancias, al recibir el impacto de un arma de fogueo cargada de balas reales.

Además, el biopic “Dragon: The Bruce Lee Story”, representaba a un demonio metafórico que, tras perder la batalla final con el luchador, se centraba en su hijo Brandon, en una película que se estrenó dos meses antes de la muerte del protagonista de “The Crow”.

Las astutas predicciones de la televisión

Existen notorias predicciones en las series de televisión más representativas de Estados Unidos, como por ejemplo “Star Trek”, que a finales de los años sesenta anticipó teléfonos móviles, ordenadores personales, disquetes, “pendrives” e incluso el Google Maps, bajo el nombre de Tricoder.

Una interesante broma de Ricky Gervais en la serie “Extras” narraba el rodaje ficticio de una cinta sobre el nazismo con Kate Winslet, quien confesaba que solo la hacía para ganar un Óscar; paradójicamente, tres años después la actriz se alzó con la preciada estatuilla por su papel protagonista en “The Reader”, un drama bien recibido por la crítica con el Holocausto como telón de fondo.

Dentro de la pequeña pantalla, “The Simpsons” es la serie que más predicciones ha acumulado en 25 temporadas de emisión, anticipando, entre otros, las máquinas que traducen el llanto de los bebés,  los videojuegos controlados por el movimiento del cuerpo humano o la teoría de que el universo puede tener forma de rosquilla, formulada en un episodio en 1999 y respaldada por la NASA a comienzos de este año.

También el clásico infantil “El inspector Gadget” avanzó distintos hitos científicos, como los sistemas de navegación inteligente para automóviles, la obsolescencia programada en los aparatos tecnológicos e incluso “inventó” en 1983 un libro-ordenador táctil con videochat, buscador mundial y pantalla a color, 27 años antes que el hoy famoso iPad, ideado por el empresario Steve Jobs.

Los profetas de la literatura

Una de las cunas más habituales de la serendipia se ha encontrado en la literatura clásica, y en especial en la fantástica, como sucedió con Julio Verne, que avanzó la alta velocidad de las naves subacuáticas en “20,000 leguas de viaje submarino”, o el detalle con el que explicó la gravedad cero en “De la Tierra a la Luna”.

Otros autores predijeron avances científicos como Jonathan Swift, que en sus célebres “Viajes de Gulliver” describía dos estrellas menores alrededor de Marte, a las que llamó “Miedo” y “Terror”, 156 años antes de que dichas lunas fueran descubiertas por los telescopios, bautizadas en honor a Swift con los equivalentes griegos “Fobos” y “Deimos”.

Los clásicos de la distopía “Un mundo feliz” y “Fahrenheit 451” también adelantaron grandes hitos tecnológicos, respectivamente, la fecundación “in vitro” de la novela de Aldous Huxley más de 40 años antes del primer bebé probeta; y el invento de los auriculares en la obra de Ray Bradbury, en una época en la que solamente existían cascos grandes para escuchar música.

En ocasiones la Literatura también anticipa tragedias y catástrofes, como la novela “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”, de Edgar Allan Poe, que narra un naufragio en el que cuatro marineros deben decidir a quién se comen para sobrevivir, sorteo fatal que provoca la muerte del marinero Richard Parker.

En 1884, 45 años después de la obra de Poe, el yate “Mignorette” se hundió y cuatro náufragos sobrevivieron, si bien necesitados de alimento tuvieron que echar a suertes a quién devorarían, y la víctima fue el grumete, también de nombre Richard Parker, cuya muerte estableció un precedente legal y sentó las bases de un debate que aún hoy se estudia a nivel psicológico, jurídico y sociológico.

Catorce años se anticipó Morgan Robertson al escribir “Futility”, una novela que narraba el hundimiento de un barco llamado “Titán” a 650 kilómetros de Terranova a 25 nudos de velocidad, el mismo punto en el que naufragó el Titanic el 14 de abril de 1912 a 22.5 nudos.

Uno de los autores más duchos en predicciones fue Mark Twain, que no solo anticipó internet en su relato corto “From the London Times of 1904”, sino que predijo su propia muerte al bromear que se iría cuando el cometa Halley volviese a ser visible desde la Tierra, ya que nació la última vez que el astro se avistó; premonitoriamente, el autor falleció al día siguiente de un ataque al corazón.

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