Es más difícil superar el desamor que la muerte

Por Texto: Miriam Maltos

La muerte de un ser querido puede enfrentar a cualquier individuo a un final definitivo sin las expectativas del nuevo comienzo. Contrariamente, lo que ocurre en el duelo amoroso es una búsqueda de negociación y con ello la esperanza de un nuevo inicio; esta situación dolorosa provoca que las personas prolonguen este proceso de pérdida que en ocasiones parece insuperable e interminable.

El duelo por rompimiento amoroso es más difícil de superar que la muerte, aseguró la investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM, Rozzana Sánchez Aragón. “Sin embargo, este duelo carece de investigación seria, a diferencia del duelo por muerte que ha sido ampliamente estudiado por los psicólogos”.

Por esta razón, la académica y su grupo de trabajo desarrollaron la Evaluación Tridimensional de Duelo por Rompimiento Amoroso (ETDRA), instrumento con el que identificaron las diferentes etapas de este proceso y sus manifestaciones a partir del motivo del término de la relación.

Tomando como base las seis etapas del duelo por muerte (negación, ira, depresión, negociación, pseudoaceptación y aceptación) realizaron un cuestionario en donde los participantes respondían preguntas abiertas acerca de las reacciones que habían tenido durante la separación con su pareja.
Sánchez Aragón trabajó con 833 personas, 396 mujeres y 437 hombres, mayores de 17 años; cuya relación había durado de seis meses a 20 años. Con base en las respuestas obtenidas, los especialistas identificaron 45 emociones, 145 pensamientos y 148 tipos de conductas que se generan a partir de la pérdida del ser amado.

“Encontramos que las conductas más frecuentes son: adaptación, reacciones hostiles, depresión, desorganización de sí mismo y cambios en sus patrones de alimentación. En cuanto a los pensamientos predominó el anhelo, la negación, la esperanza, la suspicacia y la reorganización; mientras que las emociones más comunes son la frustración, la decepción, la impotencia y el alivio”.
A partir de estos factores emocionales, conductuales y de pensamiento, se ubicaron las cuatro fases que se presentan durante el duelo amoroso: negación, hostilidad, desesperanza y pseudoaceptación.
 

“Las etapas del duelo amoroso tienen similitudes a las observadas en el duelo por muerte, ya que los individuos presentan en ambas situaciones ira, negación, depresión y pseudoaceptación”.
Aun con las semejanzas, los duelos se viven de maneras distintas. La muerte representa un final definitivo y el duelo amoroso busca una nueva oportunidad, indicó la psicóloga.

Factores de rompimiento. El tipo de relación influye en cómo se vive el duelo
Los factores y circunstancias que se presentan en el rompimiento de una pareja obligan al individuo a desarrollar su duelo de distintas maneras.

La investigación mostró que la infidelidad fue la principal causa del rompimiento. Quienes terminaron su relación por este motivo tienden a la pseudoaceptación, el desaliento, y dejan de lado la negociación. Esto indica que cada condición define el proceso que vivirá cada persona.

Además, explicó la investigadora, se debe tener en cuenta la pasión romántica y la adicción al amor. Es decir, si en la pareja una de las dos partes está fuertemente vinculada en lo emocional o en lo físico a la otra persona, le será mucho más difícil sobrellevar el duelo.

“La experiencia de enfrentar este proceso puede ser una lección de vida, aunque duela, pero es necesario sentirlo para afrontarlo”, destacó la universitaria.

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