Procrastinación, un vicio contra la productividad

Empresa. Existen ciertas prácticas laborales que se pueden prestar para ser sometidas al fenómeno de posponer tareas

Por Publimetro Colombia

La procrastinación, o el vicio de posponer tareas y dejar todo para última hora, es uno de los síndromes más comunes que se presentan entre los colaboradores de una organización. Este comportamiento es típico de la persona que evade responsabilizarse de sus funciones y termina ocupándose con actividades ajenas a sus objetivos reales en el trabajo.

Según Edith Aristizábal Díaz Granados, coordinadora de la especialización en Psicología Forense de la Universidad del Norte, la persona que procrastina retrasa el cumplimiento de la labor que le ha sido asignada, evitando asumir las responsabilidades y las decisiones que le han sido encomendadas. Además, genera en la empresa un bajo rendimiento y disminuye la productividad del empleado y del proceso  de producción.

“Esta es una tendencia que va en contra de las exigencias actuales, que marcan una cierta prisa en conseguir logros y metas, de modo que parece que la persona siempre se rezaga y no logra marchar al ritmo que se le pide”, explicó Aristizábal.

La especialista indicó además que si se retrasa la toma de una decisión relativa a un tipo de negociación específica  puede causar pérdidas económicas, pues los precios ofertados no se podrían sostener durante el lapso de tiempo que se extendió más de lo normal, por el hecho de postergar la toma de decisión por temor a equivocarse o asumir las consecuencias que pueda. 

“Lo grave es que la persona que procrastina emplea demasiado tiempo en conseguir lo que requiere para hacer la tarea y no logra decidir si lo que ha conseguido le sirve o puede haber otra cosa mejor, de modo que empieza a obtener más satisfacción en la búsqueda de lo que requiere y pierde el enfoque en hacer la tarea misma”, manifestó Aristizábal.

Esta demora hace que el pensamiento y la imposibilidad de decidir hasta dónde llega la tarea, o cuándo empieza realmente a realizarla, va haciendo que de modo reiterado se incumplan los plazos. “Entonces para quien dirige las actividades se genera un desgaste al acosar al colaborador y empiezan los roces y la irritabilidad”, agregó.

De esta manera, se genera otra afectación en términos de la relación entre empleador y empleado, porque al presionar se empeora la realización de la tarea, de modo que puede volverse un círculo que parece no tener salida.

Según Martha Susana Hernández, psicóloga y docente de la Universidad de la Amazonía, para evitar este fenómeno las organizaciones deben controlar las aplicaciones o las páginas de internet que normalmente distraen al empleado y que no tienen nada que ver con sus labores. Hay que establecer un control diario de auditoría no solo en los sistemas, sino también en el resultado final de la actividad laboral del día, de tal manera que el empleado deba entregar un reporte de su actividad.

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