La nueva comida 2.0: una odisea de la culinaria

Gastronomía. Una tendencia futurista de comida experimental se atreve a lo que nadie se ha atrevido antes con ningún plato

Por Publimetro Colombia

Crearon el primer coctel ‘respirable’, inundaron un palacio con ponche de brandy para que los invitados viajaran en bote y fabricaron una ciudad entera de gelatina.

Ahora Sam Bompas y Harry Parr, los extravagantes y brillantes artistas de la comida hacen el lanzamiento de su más ambiciosa experiencia en la cocina llamada ‘Una odisea culinaria’, un evento nocturno sobre el futuro de la comida.

Establecido en una antigua iglesia de Londres, la Odisea recuerda una cocina de ciencia ficción de la fábrica de chocolate de Willy Wonka. Vasos de precipitado con líquidos descendiendo desde el tope y provocados por sensores de movimiento, un merengue levita por la habitación y bandejas de comida en píldoras son tragadas con entusiasmo. El club del coctel experimental sirve cocteles de nitrógeno y la banda de Dom Jones toca tambores con espléndidos vestidos blancos.

“Esto es como predecir el futuro”, dijo Sam Bompas. “Los electrodomésticos y la tecnología, así como fenómenos como internet, son prefigurados por la ciencia ficción”, añadió.

Harry Parr, su compañero creativo, piensa que las ideas extravagantes se volverán normales en un futuro. “Veremos más proteína de insectos. En otras culturas son normales los platos con este tipo de animales”. Uno de los platos que ofrecían era pasta con grillos y su argumento para que alguien lo probara era que cien gramos de insectos tienen 53 gramos de proteína.

El proyecto de una noche duró seis meses de preparación y cien personas, con un equipo de asesores bioquímicos y nutricionistas. La tecnología para el merengue volador se basó en conceptos de la fuerza aérea estadounidense, para comer en el espacio.

Alexa Penn, presidente de la Sociedad de Comida Experimental, dijo a METRO INTERNACIONAL dijo: “Sam y Harry son creadores de eventos espectaculares. La escala es increíble y utilizan asesoría de expertos”, comentó.

“Nada puede suceder sin riesgos, pero nunca le hemos hecho daño a nadie”, dijo Parr. “Sam quería hacer helados de hidrógeno líquido, pero un profesor universitario dijo que no. Experimentos más peligrosos tienen lugar en el laboratorio, donde son frecuentes las explosiones y el desorden”, admitió.

Kieron Monks. MWN

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