¡Los ángeles sí existen!

Actos. Los lectores de PUBLIMETRO en todo el mundo hablan sobre lo más increíble que hayan hecho para hacer a feliz a alguien

Por Publimetro Colombia

• Mi mejor amigo estaba muy triste y necesitaba reírse, así que me aparecí en su casa vestido de payaso, con una rosa en mi mano. Algunas personas se acercaron a verme, pero no se dieron cuenta que se trataba de mí.
 
• Unas dos a o tres veces, mis amigos, o los conocidos de mis amigos, pasaron dificultades económicas. Mi mujer y yo fuimos a comprar comida (sin decir nada) y la dejábamos allí para que la encontraran cuando ellos llegaban a su casa. Había suficiente para unos cuantos días.
 
• Una vez doné una cuarta parte de toda mi ropa a los necesitados. Lo conté en Facebook, tratando de motivar a otros a que hicieran lo mismo. Faltaba poco para Navidad. Yo tenía la esperanza de que la gente se concentrara más en aquellas personas que NECESITAN cosas en vez de enfocarse en gente que QUIERE cosas. Existe una gran diferencia entre ambas, y muchos en la actualidad no saben distinguirla.
 
• Usé el dinero mensual de mi beca universitaria para ayudar a mi familia a pagar una deuda.
 
• Mi esposo y yo ‘adoptamos’ una niña de Israel. Es parte de un Programa de Padres Adoptivos. Ella vive en Israel con su papá y hermanos, y recibe apoyo de una organización llamada Kfar Yeladim David. Le enviamos cartas y regalos, y ella sabe que tiene otra familia que se preocupa por su bienestar.
 
• Evité usar la violencia contra conductores que viven deslumbrados por sus autos.
 
• Decidí permanecer con mi novio (vamos a casarnos en unos meses) luego de que sufriera una hemorragia cerebral hace cuatro años. No podía hablar. Tampoco leer, ni escribir. Perdió la habilidad para caminar. Pasamos muchos retos de terapia física para rehabilitarse. Lo presioné para que mejorara. Ahora es independiente y ha recuperado el noventa por ciento de sus habilidades.
 
• La mejor amiga de mi hija tenía problemas de comunicación con sus padres. Cuando se peleaban, ella pasaba unos días con nosotros. Se quedó durante dos años. Ahora tiene su propio departamento en el mismo condomonio en que vivimos, está terminando su último año de colegio. Ya está haciendo planes para la universidad. Sólo quería que estuviera a salvo, y que se sintiera bienvenida en un hogar feliz.
 
• A veces hago shows improvisados en público y así alegro las tardes de las personas.
 
• Por más de un año, compro café en la cafetería Tim Hortons para el afortunado que esté detrás de mí en el auto servicio. Sólo quiero que esa persona comience su día con una sonrisa. También tuve la suerte de que una vez alguien me comprará café en la mañana. Sé lo bien que se siente.
• Devolví un iPhone 4 que encontré en un café.
 
• Detuve el ataque contra una mujer en la calle. Escuché a alguien llorar. Vi a un hombre. Mientras me acercaba, le dije que la soltara. Salió corriendo. Al principio pensé que eran pareja, pero él simplemente la estaba asaltando.
 
• Me gusta pagar la cuenta de los ancianos que están solos cuando salgo a comer en mis restaurantes favoritos. Lo hago de manera secreta y con ayuda de la mesera, siempre le digo que diga que Dios quería invitarles un desayuno o cena.
 
• Le di a mi hermano un regalo que en verdad necesitaba: su desodorante favorito.
 
• Ayudé a una persona que recibió un disparo en la calle. Llamé a la policía y a una ambulancia. Me quedé junto a él hasta que las autoridades llegaron.
 
• Quizá no sea extraordinario, pero ayer desperté a un hombre que se había quedado dormido en un asiento del metro con su billetera EN LAS MANOS.
 
• Esto no es especial, pero apuesto a que la mayoría no lo hace: dar tu asiento en el metro a los ancianos. Se gasta uno cinco minutos en ponerse de pie. Luego ellos pueden sentarse y relajarse.
 
• Escojo al azar a los peatones para recogerlos cuando no hay servicio público y los llevo en mi carro cuando hace frío.
 
• Una vez di cuatro años de mi vida a mi primer amor. Hice todo lo que pensé que era bueno, y luego él se fue y el amor se fue muy muy lejos.
 
• Es muy personal para ser publicado en Publimetro, ella me mataría…
 
• Tenía una capa inmensa que usaba mientras estaba embarazada. Mis amigos la llamaban “la capa del confort”. Cinco años después, mi hija y yo nos hicimos amigas de un hombre sin hogar que usaba una silla de ruedas y que merodeaba cerca a una cafetería en nuestro barrio. Un día muy frío de invierno, pensamos en qué podíamos hacer por él, además de darle dinero y comida. En un segundo, el rostro de mi hija se iluminó y empezó a gritar: “¡La capa del confort, la capa del confort, mami!! Era tan grande que le quedaba bien y además le cubría las piernas. Lo mantenía bien abrigado.
 
MWN
Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo