Fotos: Una aventura "remota" a la octava maravilla del mundo

Por Publimetro Colombia

Era difícil llegar a pensar que un día iba a transitar por la Ruta del Fin del Mundo, encontrarme con la provincia de la Última Esperanza y llegar a una área Remota, donde existe un ser humano por cada kilómetro cuadrado y, además, se puede disfrutar de la Octava Maravilla del Mundo.

Sin embargo, todo se hizo realidad cuando llegamos a la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, más conocida como la famosa Patagonia, un Fin del Mundo que no es como suena, porque la Última Esperanza está allí para ofrecer una gran aventura, que aunque sea Remota, nunca será olvidada y quedará en el recuerdo de todos los visitantes porque “no es un viaje, es una experiencia de vida”.

La Antártica Chilena es una zona turística con gran riqueza en biodiversidad y ecosistemas (cerca de 20) que atrapa a todo tipo de visitantes, diseñada para el descanso absoluto o para el deporte, como medio de relajación y diversión.

“Es un lugar único”, dice Fernando Cassanello, uno de los guías del Hotel Remota, quien añade que “no hay nada igual en el mundo”, por eso una de sus atracciones, las Torres del Paine, fue declarada hace unos días como la Octava Maravilla del Mundo.

“Espacio, amplitud, tranquilidad, es todo un conjunto de historia, con un entorno de gente especial”, añade Cassanello, quien reveló que en la región hay un habitante por cada kilómetro cuadrado, es decir, 22.000 personas para 22.000 kilómetros de riqueza natural.

Las Cuevas del Milodón, los fiordos majestuosos, las montañas decoradas con la blanca nieve, los valles eternos y los paisajes que combinan todo tipo de vegetación, con la imponencia de las maravillosas Torres del Paine, hacen que de la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, con su base singular de Puerto Natales “cada día salga un nuevo amante de la región”.

Pero no todo acaba allí, pues el plan completo es de mar y tierra, ese extenso terreno de la Última Esperanza, que se conjuga perfecto con el crucero Skorpios, que ofrece un tour por los glaciales de la Antártica Chilena y permite la desconexión total del mundo externo, para disfrutar de la majestuosidad del hielo milenario.

Por todo eso y si por broma le dicen ‘váyase para la Patagonia’, tómeselo en serio, dispóngase a ir vía Lan hasta la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, para disfrutar de unas vacaciones sin igual, en un sitio diseñado para los apasionados por la naturaleza, el descanso y el deporte, con el valor agregado de conocer la Octava Maravilla del Mundo.

LA OCTAVA MARAVILLA DEL MUNDO

El Parque Nacional Torres del Paine es el destino por excelencia para el turismo en Chile y recientemente fue declarado por el TripAdvisor Media Group como la Octava Maravilla del Mundo, en una votación mundial que reunió lugares como la Alhambra (España), el Parque Nacional Yellowstone (Estados Unidos), Bora Bora (Tahíti), las Islas Galápagos (Ecuador) y la Mezquita Santa Sofía (Turquía), entre otros 300 espectaculares sitios, de 50 países.

Son cerca de 227.000 hectáreas de superficie, declarada reserva de la biósfera en 1978 por la Unesco, 19 años después de su creación, que se dio en 1959, con la principal atracción del sistema montañoso del Paine, ubicado entre el macizo de la Cordillera de los Andes y la Estepa Patagónica, que muestra las Torres, los Cuernos, el Paine Grande y el Cabeza del Indio.

Además de su belleza natural, que permite el descanso total, el Parque tiene senderos de trekking, con circuitos entre cuatro y 10 días, con posibilidad de camping y hospedajes, caminos que fueron elegidos entre los 10 mejores del mundo para practicar el excursionismo, según lo expresó el guía Javier Lazo.

Pero los circuitos de trekking no son los únicos planes, pues el Parque Nacional Torres del Paine ofrece paseos a caballo, navegación, kayaks, escalada en montaña y pesca con mosca, es decir, está diseñado en un plan turístico para todos los gustos, digno de una ruta del Fin del Mundo, cuando se encuentra con la Última Esperanza.

LA ESTANCIA ‘REMOTA’

El lujo de Remota radica en el silencio. Así de claro se explica la estadía en uno de los hoteles más naturales del mundo, donde hay que volver a ser un niño, para disfrutar de día en la provincia de la Última Esperanza y descansar de noche, en el Hotel Remota.

La arquitectura del lugar es de carácter climática, es decir que interfiere lo menos posible en el terreno donde se construye, utilizando las características que tiene el espacio para generar un lugar sustentable, todo bajo la idea del chileno Germán del Sol, quien con esta obra recibió el Premio Nacional de Arquitectura Chilena.

Y es que su estructura tiene la superficie de los techos en tierra y pasto, porque según Del Sol, el hotel nació de las entrañas de la Patagonia y cuando lo hizo se llevó la tierra y el césped sobre los techos, en una explicación poética que también tiene su razón logística, pues ese es uno de los aislantes más básicos de la arquitectura para contrarrestar el frío.

Además, la no presencia de ángulos rectos en las ventanas genera un ambiente de relajación y con el fuerte viento, que alcanza los 120 kilómetros por hora en la región, la zona principal del hotel se mueve un poco, gracias a un sistema con el que fueron enganchados los paneles, dentro de la cobertura asfáltica de la estructura. Eso no pasa en las habitaciones, diseñadas para el descanso total.

Remota es un Hotel conceptual de lujo, pensado para la visita, para que se siente como en casa, pues sus creadores son unos convencidos de que allí debe estar la comodidad máxima, pero no al punto de perder las ganas de salir, o sea, Remota es el lugar de descanso, para comer y tener una buena charla, pero no para quedarse todo el día, sino para salir a disfrutar lo que está afuera.

Por eso los planes de Remota van de tres a 14 días con un plan completo para cada segundo de visita, que tiene un costo máximo por noche y persona de 650 dólares.

NAVEGANDO EN EL SKORPIOS

Y cuando parece que todo fue suficiente con conocer la Octava Maravilla del Mundo y sus majestuosos alrededores, aparece en el plan de viaje un crucero, pero no cualquiera como aquellos de los lujosos que ofrece el caribe, pues aunque también tiene sus lujos, el propósito va más allá de la diversión.

De entrada, la desconexión es total porque el Skorpios III no ofrece internet Wifi, no porque no pueda, sino porque esa es el propósito, olvidar el mundo habitual para adentrarse en lo más espectacular de la experiencia patagónica: navegar en busca de los glaciales de hielo milenario.

Y la experiencia es de primer nivel, porque más allá de las comodidades que ofrece con sus confortables cuartos, salas de reunión y una gastronomía única, navegar sobre el hielo, acercarse a las paredes de nieve compactada y convertida en glaciales no tiene forma de explicación, simplemente hay que verlo, vivirlo y sentirlo para entender la magnitud de la experiencia.

El glacial Amalia es la primera cita y sólo se puede observar a la distancia, pues su inmensidad es de cerca de 160 metros de alto por casi tres kilómetros de ancho, que abre la expectativa por conocer más de cerca ese muro de hielo, una oportunidad que ofrece el glaciar El Brujo, donde las condiciones permiten descender del barco para tocar el glacial.

Pero el crucero no para allí, pues luego llega la incursión al Fiordo Calvo, por donde se pueden observar tres glaciales más y tomar un whisky de 10 años con hielo de miles de años, una combinación que sólo ofrece el crucero Skorpios para sus tripulantes, en medio de la Patagonia Chilena.

Del clima, en una temporada primaveral no alcanza a bajar de los 5 grados centígrados, sólo que al bajar a los glaciales, la posible lluvia y el contacto con el hielo hace que la temperatura alcance los cero grados, pero nada que una buena ropa térmica y vestimenta en capas, como para cualquier nevado, pueda controlar.

Finalmente, en la noche de regreso a Puerto Natales, lugar de desembarco, el capitán Luis Kochifas ofrece una gran cena con baile de despedida para los tripulanetes, que pone bronce de hielo dorado a la navegación de un verdadero plan vacacional de descanso, desconexión y paz total, como lo debiera ser en el soñado Fin del Mundo.

EL PRESUPUESTO

Para poder disfrutar la gran experiencia en la Patagonia Chilena y todas sus experiencias inolvidables, el costa empieza en la compra de los tiquetes que sólo la aerolínea Lan ofrece desde Bogotá hasta Punta Arenas, con previas escalas en Santiago y Puerto Montt, para empezar a meterse en la historia del Fin del Mundo.

El costo de los tiquetes ida y vuelta por persona oscila alrededor de los 3.000 dólares, unos seis millones de pesos y una vez arriba a Punta Arenas, la ciudad más austral de Chile, los traslados y gastos empiezan en lo incluido del plan de Mar y Tierra de Skorpios y Remota.

El plan de Mar y Tierra para tres días en Remota y tres días en Skorpios tiene un costo de 3.190 dólares por persona, con todo plenamente incluido, pero si quiere una experiencia mayor, el plan tiene un límite programado de cinco noches en Remota, tres en Skorpios y una en el Hotel Fundador de Santiago, con un costo por persona de 4.095 dólares, que significan una de las mejores inversiones de vida personal y familiar.

CIFRA

6.200 dólares por persona puede llegar a costar el viaje a la Patagonia Chilena con los mejores lujos que sólo Lan, Remota y Skorpios pueden ofrecer.

(*) Invitación de Lan, Hotel Fundador, Hotel Remota y Cruceros Skorpios.

 

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