La vida en internet tras la clausura de Megaupload

Web. Después del cierre del servidor y del arresto de su fundador, el futuro de este tipo de páginas se ha cuestionado

Por Publimetro Colombia

La clausura de Megaupload, uno de los servidores más grandes del mundo dedicado al alojamiento de archivos, ha sacudido la red y tiene a muchos preguntándose qué vendrá ahora.

Sitios como Megaupload  son vistos como una amenaza para las industrias del entretenimiento, pues están  entre los de más tráfico de la red.  En la última lista de Alexa (compañía que identifica los sitios web con mayor cantidad de visitas) Megaupload ocupaba el lugar 70.

Su estrategia consiste  en hospedar sus servicios en diversos lugares del mundo, lo que genera un obstáculo para los afectados a la hora de denunciar y hace que las autoridades tengan que recurrir a  tratados de cooperación judicial para perseguir a sus dueños. 

¿Pero cómo funcionan estos  sitios que representan el siete por ciento del tráfico web en todo el mundo?

Un usuario sube un archivo, el sistema lo almacena y queda disponible para otros. De esta manera se hace posible compartir material que es demasiado pesado para ser enviado por medios como el correo electrónico.

El problema aquí, más allá del tema de los derechos de autor, es que los dueños de servicios como Megaupload además ganan dinero. 

Esto gracias a las cuentas ‘premium’, en las que es necesario pagar un monto por una suscripción mensual o anual. Para esto, los portales hacen que la descarga gratuita sea lenta y engorrosa.

Las páginas que manejan este tipo de servicios afirman que si se les notifica de algún material protegido por derechos de autor, estos procederán a retirarlo del servidor, pero está claro que esta tarea no fue tomada muy en serio, al menos en el caso de Megaupload.

¿Qué ocurrirá con los sitios similares? Portales como Fileserve han dejado de ofrecer dinero a los usuarios más activos a la hora de subir contenidos, además de desaparecer parte de su contenido. Por su parte Uploaded.to ha vetado el acceso a los internautas estadounidenses para evitar que las autoridades de ese país los investiguen.

A nivel latinoamericano la comunidad virtual de origen argentino, Taringa, también afronta un proceso legal y a raíz de lo ocurrido con Megaupload escondió los links que permitían la descarga de películas. Otros servicios, como Pirate Bay en los que es posible acceder a torrents (guías para encontrar el contenido alojado en servidores y computadores de terceros) siguen on-line al igual que eMule. En estas modalidades sus propietarios no obtienen mayores ganancias y por esa razón no parecen estar, por ahora, en la mira de las autoridades.

El caso es que cada vez es intervenido uno de estos servicios inmediatamente aparecen nuevos desarrollos a suplir la demanda de intercambio de archivos. La pregunta ahora es si iniciativas como SOPA junto a una actividad más intensa de los abogados de la industria del entretenimiento lograrán romper este círculo vicioso.

Estefanía Reyes C

[email protected]

@chimpi777

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