Brammo Empulse R De la bomba al enchufe

Llega al mundo de las dos ruedas un modelo eléctrico que logra entregar la sensación de poderío y capacidad que se espera en una motocicleta.

Por jahn arias

La marca estadounidense Brammo llega a nuestro país con la Empulse R, una motocicleta eléctrica, cuya principal característica es la implementación de una transmisión de seis velocidades y embrague, que la hacen única en su nicho.

Concebida como una moto de ciudad para el segmento Naked, la Empulse R difícilmente pasa desapercibida, sobre todo por los grandes paquetes de baterías que se ubican en la zona donde normalmente van el tanque de combustible y el motor; incluye además suspensión trasera Sachs, barras delanteras Marzocchi y frenos de disco Brembo, un nivel de equipo que no tiene nada que envidiarle a cualquier motocicleta de altas prestaciones.

En términos de ergonomía, la Empulse R también pasa la prueba, pues ofrece una posición de manejo muy cómoda, gracias a su asiento de un solo cuerpo, que es mullido, amplio y con dos niveles bien definidos.

Una de las grandes virtudes de los motores eléctricos es que entregan todo su torque desde el instante en que se acciona el acelerador, por lo que es un verdadero reto dosificar dicha entrega de fuerza a través del puño derecho de una moto; precisamente, una de mis motivaciones en esta prueba era ver cómo Brammo solucionó dicha problemática.

Gracias a unos contactos luminosos en el tablero el piloto advierte que la moto está encendida, pues como en todos los vehículos eléctricos su propulsión no genera ningún ruido. En términos prácticos, el plus de esta motorización es que al llegar a la zona límite en cada cambio, se siente como si la moto perdiera potencia y ello obliga al piloto a “subir” la marcha para seguir acelerando; efectivamente, dicha sensación logra imitar al corte de inyección que tienen los motores a gasolina cuando se llega al límite de revoluciones.

La entrega de aceleración es una experiencia única a bordo de esta motocicleta eléctrica, pero es algo desconcertante que esto suceda apenas con un zumbido constante del propulsor; en realidad, el tema es acostumbrarse, pues los de la “vieja escuela” nos basamos en el sonido del motor para hacer los cambios. Es justo ahí donde radica la principal virtud de este modelo, al implementar un esquema de transmisión que hace su accionar más vivencial y sentido.

Otro punto a favor de esta Brammo es que el 80% de la carga se logra en solo dos horas, a partir de lo cual entra en un modo de carga lenta para llenar la capacidad de sus baterías. Un detalle a mejorar sería su autonomía, pues cuando se exige el acelerador los cerca de 90 km por cada carga pueden resultar insuficientes para algunos; también sugerimos integrar en la moto el cargador portátil, pues se debe llevar en un maletín aparte para usarse en casos de emergencia.

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