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Alejandro Pino Calad
Alejandro Pino Calad
opinión 14/02/2021

No silencien a Daniel, el bueno

En esas estamos en esta ciudad. Por mi parte, todo el apoyo para este valiente y eficaz concejal que demuestra que la política sí puede tener un lado distinto con una actividad que sí le haga honor a la palabra política.

Por : Andrés ‘Pote’ Ríos

Voté por él porque me lo recomendaron. Yo no tenía claro por quién votar para el Concejo de Medellín y en ese maremágnum de candidatos no encontraba el rumbo. Pregunté y me hablaron de Daniel Duque. Me dijeron que era joven, ajeno a la politiquería tradicional, pilo, inteligente, sencillo y que sentía a la ciudad en las entrañas. Investigué sobre él y le di mi voto. Hoy no me arrepiento de haberlo hecho. Es uno de los votos mejor otorgados en mi vida. A Daniel Duque lo silenció su partido, pero es un silencio para el espectro del Concejo de la ciudad, porque a este muchacho, afortunadamente, no lo silencia nadie.

Tiene 28 años, abogado de la universidad Eafit, próximo a terminar una maestría en Procesos Urbanos y Ambientales, estudioso de los problemas de la ciudad, pero, lo más importante: un tipo que busca y ha demostrado que su ejercicio de la política no va de la mano del lado oscuro que la palabra político conlleva en Colombia. Duque es una persona que se debe y trabaja por la “polis”, por ese sentido sagrado de representar y defender los derechos de los ciudadanos de Medellín, sin importar si votaron o no por él.

Desde el inicio de su gestión como concejal de la ciudad renunció al uso de la camioneta blindada que le asignaron. Más allá de plantear un argumento válido que tiene que ver con el medioambiente y promover el uso de la bicicleta, siente uno que a Daniel Duque esas cosas (la camioneta, la corbata, el sacar pecho por su posición o puesto) no le interesan y no le cuadran; en sí, veo que a él la lagartería (ADN del político maluco) y las apariencias no le fluyen.

Como concejal ha presentado proyectos que buscan prohibir el uso de plástico de un solo uso en la contratación pública, atender a 250.000 familias vulnerables de la ciudad y la creación de una red de bibliotecas escolares para fortalecer instituciones educativas de la capital antioqueña.

No se queda ahí. Con una estrategia acertada que involucra un discurso respetuoso, pero lleno de carácter y siempre con una sólida argumentación con datos, sus redes sociales son un faro que están atentas para opinar, hablar, debatir y dar luces sobre los problemas álgidos de la ciudad y sus coyunturas (Buen Comienzo, EPM, medioambiente, entre otros). Daniel Duque maneja muy bien estos recursos y lo hace bajo el amparo de su fresca imagen y de un discurso sólido. Uno no le nota esa carreta barata y llena de vericuetos de los políticos de siempre.

Como gran parte de la ciudadanía de Medellín, incluyéndome, Daniel Duque se ha dado cuenta del pésimo manejo que le ha dado a su gobierno el alcalde Daniel Quintero y se ha encargado de ser una voz contundente y valiosa para hablar del tema, velar por los intereses de la ciudad y denunciar lo que no está bien. El concejal ha hecho el trabajo que le corresponde y por el que lo elegimos.

Ante esas acciones, efectivas por demás, el Partido Verde, del que Duque hace parte, decidió suspender su voz y voto en el Concejo durante 30 días. Y él, en su cuenta de Twitter (@danielduquev), escribió:

“Quien me silencia a mí es una facción de mi partido que cogobierna con Quintero y su séquito compuesto por Luis Pérez, César Gaviria y compañía”.

“Tuvimos la audiencia en el Consejo de Control Ético del @PartidoVerdeCoL y decidieron suspender mi voz y voto en el Concejo durante 30 días, el martes se tomará la decisión definitiva. Una tutela es el único camino mientras agotamos todos los canales internos del partido”.

En esas estamos en esta ciudad. Por mi parte, todo el apoyo para este valiente y eficaz concejal que demuestra que la política sí puede tener un lado distinto con una actividad que sí le haga honor a la palabra política.

No van a silenciar a Daniel Duque, acá hay una ciudadanía que valora su trabajo y se siente representada en su labor. Este es el Daniel bueno, el otro, el de la Alcaldía, no.

Andrés ‘Pote’ Ríos / @poterios